Organicemos la respuesta contra la violencia fascista

Torre-Pacheco se ha convertido en el “coto de caza” de escuadras fascistas contra la población musulmana. Armados con machetes y bates, el fascismo militante ha acudido desde distintos puntos del país para formar “patrullas” coordinadas a través de la plataforma Deport Them Now. Los objetivos de las patrullas era explícito: linchar hasta la muerte a quien identificasen como musulmán. Las escuadras de Frente Obrero, Núcleo Nacional, Revuelta, Democracia Nacional, entre otros, han conseguido sumar a elementos de extrema derecha a los pogromos. La población migrante solo ha podido contar con su propia autoorganización para defenderse hasta que ha pasado el domingo: el despliegue policial ha sido irrisorio durante el fin de semana, lo que señala el beneplácito y complicidad de la policía.

Estamos ante un salto cualtitativo de la violencia fascista en este país:

1) El Estado (la policía, servicios de inteligencia, y demás dependencias del Ministerio de Interior) ha amparado a los grupos fascistas para que instauren el terror blanco durante todo el fin de semana. Los canales de Deport Them Now son públicos y accesibles, y se han viralizado por redes sociales desde el viernes.

2) Los grupos fascistas han organizado el terror blanco a la escala más grande que el país ha presenciado en las últimas décadas: han conseguido sumar a masas reaccionarias no militantes y un apoyo de masas nada desdeñable, arrancando el monopolio de la violencia al Estado y ejerciéndolo ampliamente en el marco de una ciudad de 45.000 habitantes.

3) Cuentan con el apoyo explícito de la tercera fuerza parlamentaria, Vox, que ha jugado un papel fundamental como agitador mediático, comparte las reivindicaciones de los fascistas, y sirve de apoyo institucional y plataforma para el apoyo de masas a estos. En sus declaraciones, Abascal se niega a condenar la violencia de los escuadrones ultraderechistas.

Los pogromos de Torre-Pacheco sientan un peligroso precedente, y es probable que los fascistas intenten aprovechar la ola mediática. Querrán “un Torre-Pacheco en cada ciudad”. Es previsible una escalada de la movilización de masas bajo la agenda islamófoba de la extrema derecha, marco en el que los fascistas tratarán de expandir el terror blanco. No lo permitiremos. Ante esta situación debemos prepararnos y organizar a la clase obrera y al pueblo.

Para articular la respuesta es necesario entender el papel que juega la clase trabajadora inmigrante en la economía española, las posiciones de los distintos sectores de la burguesía a la hora de organizar su explotación, y cómo el interés de la burguesía menos competitiva se alinea con el programa fascista. Más en concreto, también hay que tener presente la respuesta de la comunidad inmigrante a la condena a una vida de miseria y explotación, que es el caldo de cultivo para las campañas de desinformación de la extrema derecha. La cuestión de la inmigración, revestida de “seguridad ciudadana”, se ha colocado en el centro del debate político nacional, ante lo que la socialdemocracia y el reformismo están en jaque, el pueblo está desarmado, y la reacción suma adeptos. Para organizar la respuesta popular, proponemos aplicar las enseñanzas de este último año en las luchas en Southport (UK) y Los Ángeles (EEUU).

El papel económico de la clase trabajadora migrante

En España, con 48 millones de habitantes y, de ellos, 19 millones de asalariados, hay casi 9 millones de personas con nacionalidad extranjera registradas (tanto nacidas en España como en el extranjero), y se estima que 700 mil sin registrar (mayormente de origen africano). Las personas migrantes registradas de origen africano, junto con las sin papeles, suman unos 2.2 millones de personas que en su mayoría se ven forzadas a las mayores condiciones de explotación y miseria. Con los más de 4 millones de personas de origen extranjero registradas de América Latina, el millón procedente de Europa del Este, y junto con el medio millón de procedencia asiática, suman más de 8 millones, que en su abrumadora mayoría son menores de 65 años.

En gran medida, las personas inmigrantes que proceden de los países dominados por el imperialismo engrosan la capa inferior del proletariado o se buscan la vida realizando servicios o venta al por menor de forma individualizada e inestable. Unas pocas se integran en la pequeña burguesía independiente, normalmente montando negocios de restauración y alimentación. Por otro lado, las condiciones de miseria y explotación lleva a que una parte de ellos encuentre una salida en las actividades ilegales, como el tráfico de drogas o el robo, sumándose a las filas del lumpenproletariado, muchas veces serviles a las redes del crimen ya existentes de la lumpenburguesía (española y extranjera) – cuya relación con elementos corruptos de las fuerzas y cuerpos de seguridad es de sobra conocida. Es en este contexto donde los clanes patriarcales ganan peso, convirtiéndose en la autoridad reaccionaria de sus comunidades.

Debemos destacar que la comunidad de origen africano es la fuente de mano de obra principal de la agricultura intensiva española1, donde la “contratación en origen” está fuertemente extendida: la contratación de mano de obra de terceros países (mayormente de África como Marruecos, Mauritania, Guinea, Níger), en las condiciones de estos países, sin prácticamente garantías sindicales, pero que además sistemáticamente se encuentran vulneradas. Estos trabajadores se devuelven a sus países una vez terminada la temporada (esto es la llamada “migración circular” que alaba Sánchez)2. Estas condiciones de trabajo se extienden al resto de trabajadores: son la importación de la superexplotación semifeudal en suelo español. Los salarios miserables, la coacción física y violencia, el incumplimiento de contratos, son el sustento de poblados y barrios empobrecidos cerca de las zonas de explotación agraria.

Además de esta superexplotación en el campo, la clase trabajadora de origen africano, latinoamericano, y de Europa del Este ocupan los puestos de trabajo con mayores tasas de explotación en la construcción, logística, mantenimiento, limpieza y cuidados. El trabajo asalariado sin contrato, temporal, por debajo de las condiciones de la legislación, bajo coacciones y amenazas es común. En no pocas ocasiones, ofrecen su fuerza de trabajo como servicio puntual al por menor, haciéndolo más accesible al resto de la clase trabajadora y capas pequeñoburguesas.

Como vemos, los sectores menos competitivos de la burguesía son los más beneficiados de importar trabajadores. Su explotación es más agresiva a menor es su capacidad competitiva, como observamos en el campo. Esto genera divisiones en el campo de la burguesía: mientras que la mediana y gran burguesía de los sectores menos competitivos está interesada en el endurecimiento de las condiciones de las personas migrantes (para reforzar sus mecanismos de explotación mediante la coacción), la burguesía de los sectores más competitivos prefiere mantener la estabilidad de sus negocios. Observamos cómo la oligarquía financiera ha cambiado su posición este año, con el desarrollo del estancamiento económico y el aumento de las tensiones internacionales3.

La extrema derecha carga la bala, el fascismo aprieta el gatillo

La extrema derecha es la política de la burguesía menos competitiva, que más necesita recrudecer la explotación para mantener su posición de clase. Esta es la sencilla razón por la que cobra fuerza en los momentos de estancamiento y crisis. Por su lado, el fascismo es el programa terrorista abierto al servicio del gran capital: sus organizaciones, fuertemente ideologizadas y militarizadas, son el hordago del capital para imponer su política mediante el terror. Su alcance es limitado hasta que llega el momento en que la oligarquía las utilice como complemento a la violencia del Estado. Aunque extrema derecha y fascismo no son lo mismo, su relación es clara.

A diferencia de en otros países, la crisis económica de 2008 y la crisis política de 2011 se saldó netamente con posturas progresistas y reformistas (a diferencia de en muchos otros países donde la extrema derecha cobró peso), que se tradujeron en la irrupción de Podemos. Por primera vez una alternativa al PSOE irrumpía en las elecciones. En 2015, la oligarquía financiera respondió con un movimiento simétrico: populismo contra populismo, e impulsó Ciudadanos, apodado “el partido del IBEX 35”. Los elementos más reaccionarios, hasta ese momento en cierta medida contenidos en la alianza holística de la amalgama de derechas que suponía el PP, tuvieron una plataforma “más fresca” desde la que difundir su veneno. En 2018, la apariencia progresista y esencia reaccionaria de Ciudadanos no daba más de sí: en su totalidad, la extrema derecha cambió el naranja por el verde, el ultraliberalismo con aire cosmopolita por el ultraliberalismo con orientación social nacionalcatólica, acorde a sus propias tradiciones. La extrema derecha de Vox desplegó la “guerra cultural” sin tapujos contra inmigrantes, feministas, sindicalistas y “rojos” en general. Sus campañas de desinformación han ido impactando en la opinión pública, contribuyendo a la derechización de la política de forma acelerada. Las agresiones contra personas LGTB y migrantes, espontáneas y premeditadas por igual, han ido en aumento. Las campañas de desinformación de Vox han servido para justificar estas agresiones, así como la violencia contra las mujeres (que solo dicen defender cuando hay que echar gasolina al racismo, o para tratar de desacreditar a sus rivales políticos).

En definitiva, Vox ha servido para normalizar el discurso ultrareaccionario entre las amplias masas. La política española ha tenido un desarrollo anómalo en comparación al resto de Occidente, pero la extrema derecha se ha puesto “al día”. El discurso fascista ha pasado de estar en el ostracismo en el que estaba condenada la extrema derecha, a ser, en sus términos, “de extrema necesidad”. Los destacamentos fascistas encabezan las movilizaciones reaccionarias, como vimos recientemente en Alcalá de Henares4. Como señalábamos en el Análisis y propuesta política ante el Rearme europeo, la extrema derecha genera un peligroso movimiento de masas reaccionario que puede ser capitalizado por el fascismo. Torre-Pacheco muestra cómo, operando en el seno de Vox, los fascistas están siendo capaces de reclutar a elementos atrasados de las masas para sus pogromos.

Las orientaciones y coordinación de los grupos fascistas con las masas reaccionarias, como las directrices publicadas por Democracia Nacional5, muestran que actúan con total impunidad por parte del Estado. Llamaban a «movilizar y apoyar las zonas de conflicto» y «realizar acciones relámpago con apariciones en lugares de conflicto». Por mucho que lo revistan de “restablecer la seguridad en las calles”, son indicaciones inequívocas a participar en los pogromos: una ofensiva contra todo aquel que lean como musulmán. En la plataforma Deport Them Now, una comunidad pública de Telegram, albergaban declaraciones como la siguiente: “Convocamos cacería para los días 15, 16 y 17 de julio. Patrullas vecinales, investigación directa con el fin de dar con ellos, y justicia directa para reunirlos con Alá”6, y muchos otros mensajes explícitos de organización del terror blanco. Recientemente se ha detenido al administrador de la comunidad de Telegram en España7, que se suma a la docena de detenidos de Torre-Pacheco, saliendo de momento impunes el resto de organizadores y participantes a pesar de ser perfectamente rastreables. Casos como “Los 6 de Zaragoza”, “Las 6 de La Suiza”, o los 23 huelguistas detenidos en Cádiz, demuestran cómo los operativos policiales y la justicia burguesa son contundentes con los luchadores populares, pero comparativamente son benévolos con sus perros de presa.

El falso discurso del fascismo y el oportunismo cómplice de la socialdemocracia

Las declaraciones de la Guardia Civil al respecto de la criminalidad “de origen magrebí” dejan bien clara la posición del Estado: «No es una cuestión de racismo, sino de realidad”8. La realidad de la capa más depauperada de las clases trabajadoras son condiciones de miseria y explotación sin igual. El acceso a la vivienda es un suplicio, los centros educativos se convierten en centros de retención para la juventud, los servicios básicos no dan a basto, y el ocio saludable es inexistente. La realidad de los barrios obreros empobrecidos, sumada a menores expectativas de trabajo digno y racismo institucional. En las declaraciones de la Guardia Civil, refiriéndose a los inmigrantes de segunda generación, afirman: “Son jóvenes, algunos de ellos menores, que han nacido en España, pero no se sienten ni se quieren sentir españoles. No se integran ni quieren integrarse, solo se relacionan entre ellos y forman guetos muy cerrados. Mientras que sus padres vinieron a trabajar y alcanzaron cierto grado de integración en la sociedad, esta segunda generación de inmigrantes es mucho más conflictiva porque muchos no trabajan ni estudian y acaban delinquiendo, con el menudeo de droga, hurtos y robos”. Es decir, mientras que los inmigrantes agachan la cabeza ante la explotación y la integración forzada, sus hijos, sometidos a las mismas condiciones de racismo, explotación y miseria que sus padres, se niegan a pasar por el aro. La realidad que señalan las investigaciones es que la delincuencia no tiene nada que ver con el origen étnico sino con la pobreza. Tienen causa política y su solución es también política.

Como señalábamos, la condena a la pobreza responde a los intereses de la burguesía: unos intereses que defiende activamente la política de la oligarquía financiera, y ante lo que la socialdemocracia, como gestora del capital, no puede dar solución. En un contexto de recorte de la inversión social para reforzar el gasto en defensa, no hay de dónde sacar el dinero para las inversiones para infraestructura social. Y lo que es más: los barrios convertidos en guetos y la miseria son funcionales para recrudecer la explotación de estos sectores menos competitivos. Es un problema sin solución en el marco del capitalismo, particularmente conforme se agudiza el estancamiento económico.

La delincuencia y los problemas de convivencia impactan en el resto de clases populares. Y esta es una realidad que la extrema derecha explota para sus campañas de desinformación. Los pogromos de Torre-Pacheco se han organizado tras la agresión a un hombre de 68 años, perpetrada presuntamente por un joven de origen marroquí, acompañado por otros dos. La extrema derecha ha seguido su manual: ha difundido el vídeo de una agresión a un hombre homosexual por parte de dos ultraderechistas del año pasado, difundido cinco nombres con fotos, datos personales, matrículas y modelos de coche de jóvenes de origen magrebí que no habían tenido nada que ver con la agresión, y han desplegado las plataformas de coordinación para organizar las “cacerías”. El discurso profundamente populista y cínico de la extrema derecha se reviste de ser “quienes se preocupan por nuestros mayores”, pero apoya los desahucios a personas mayores y los recortes en pensiones; intenta azuzar el odio contra el inmigrante “intolerante con las mujeres y los homosexuales” mientras las palizas a homosexuales aumentan a manos de ultraderechistas, los casos de agresión y acoso se ven cuestionados por plataformas de extrema derecha, así como las campañas anti-acoso y de educación sexual. La ultraderecha calló ante los notorios casos de abusos sexuales a trabajadoras que tuvieron lugar en Torre-Pacheco a manos de su empleador9, de la red de trata a manos de empresarios en Murcia10, o de la violencia perpetrada por extranjeros cuando estos son turistas blancos (como la paliza en Mallorca a un taxista a manos de policías alemanes)11.

Han conseguido poner en el centro del debate nacional su agenda racista12, y mediante sus bulos y estrategias de desinformación, poner en una situación de jaque a las fuerzas socialdemócratas: denuncian que el “sanchismo” y la “ideología woke” anteponen la protección de los inmigrantes a los españoles, y que este “buenismo” es la causa de la “inseguridad en las calles” de estos inmigrantes “que no se integran”. Es notorio que a pesar de las amplias organizaciones sindicales socialdemócratas del país (CCOO, UGT) las convocatorias que hay ahora mismo están siendo impulsadas por asociaciones de la comunidad migrante: la socialdemocracia teme dar alas a la reacción si encajan en su relato al defender a los inmigrantes contra el terror blanco. A pesar de que el auge reaccionario se ha dado bajo el amparo de los “gobiernos progresistas”, van a insistir en que la forma de frenarlos es votarles. No nos puede caber ninguna duda que ninguna solución vendrá de la izquierda institucional.

El pueblo se encuentra desarmado entre el populismo ultraderechista y el silencio cómplice de la socialdemocracia. Se extienden argumentos bienintencionados pero mal orientados en defensa de los inmigrantes como “¿y quién realizará el trabajo que nadie quiere hacer?”, o cuestionar el relato de la ultraderecha de la agresión porque la víctima era descendiente de magrebíes (como si el origen de una persona justificara lo más mínimo la legitimidad de darle una paliza). No podemos combatir la propaganda racista en sus propios términos. Debemos combatir la propaganda racista en cada barrio y en cada centro de trabajo utilizando nuestro propio análisis y posición de clase.

Organicemos al pueblo para luchar contra la reacción

En Torre-Pacheco hemos visto como la campaña de cacería fascista, a la que se han sumado sectores reaccionarios del campo de Murcia, se ha visto en exclusiva contenida durante el fin de semana por la autoorganización de las comunidades de origen magrebí.

Aplaudimos la autodefensa contra los fascistas, nazis y ultraderechistas que vienen a agredirles. Sabemos que cuando las masas son atacadas, estas se organizan para defenderse. En todo caso, como comunistas, no debemos quedarnos pasivos e inmóviles poniendo nuestra responsabilidad y esperanzas en la capacidad de autodefensa popular: debemos organizar la capacidad popular para hacer frente a la reacción.

En la región de Murcia es esperable un aumento de la violencia del terror blanco tras este episodio, así como la organización de respuestas por parte de la comunidad que está siendo atacada. Este es el contexto en el que el Estado tendrá la excusa para aumentar la presencia y presupuesto policial, realizar redadas para desarticular la autodefensa de las personas migrantes, y reforzar la explotación y miseria en el campo; así como dando más material de agitación a los grupúsculos fascistas. El aumento de la presencia policial es imponer por la fuerza abierta una mayor explotación.

Más allá de la región, los fascistas han usado Torre-Pacheco como campo de pruebas y de entrenamiento, y junto con la extrema derecha es muy probable que traten de aprovechar la ola mediática para recabar apoyo de masas en los distintos puntos del país, y así tener la cobertura necesaria para extender sus pogromos. Incluso si no lo hacen inmediatamente, Torre-Pacheco sienta un peligroso precedente por el tamaño de las escuadras, la complicidad del Estado y el apoyo institucional.

Si vemos los sucesos de Southport (UK)13 hace un año identificamos un patrón similar: Ante un caso de violencia se realizó una amplia campaña racista que sirvió de justificación para el ataque a una mezquita en la misma localidad. Esto vino sucedido pocos días después de 5 días de disturbios ultraderechistas en distintas ciudades del Estado. La respuesta popular fue golpear desde la masividad, uniendo a la comunidad islámica y las fuerzas socialdemócratas no solo las fuerzas propias de las organizaciones de izquierdas, sino sumando a las masas progresistas a enfrentarse a la violencia racista para superarles en número en gran medida.

Si observamos cuál está siendo la respuesta popular ante las redadas racistas del ICE en EEUU (despliegues de operativos policiales altamente militarizados para deportaciones sin juicio a supuestos inmigrantes), están teniendo un gran peso las organizaciones de los movimientos urbanos populares vinculadas a las comunidades inmigrantes14. Estas relacionan las luchas reivindicativas con la inclusión social de las comunidades inmigrantes en el tejido asociativo con un carácter político y de lucha.

Por tanto, de forma inmediata para hacer frente a la reacción son necesarios espacios de unidad para convocar concentraciones de repulsa a la violencia fascista. Son justas las exigencias de ilegalización e investigación criminal de los participantes en el terror blanco de Torre-Pacheco, investigación y condena a los cómplices por inacción en el aparato estatal, y exigir mayor inversión social en los barrios depauperados, junto contra el amparo institucional al terror por parte de Vox. Pero lo más relevante es crear contactos y lazos entre las organizaciones de las comunidades inmigrantes, los colectivos populares, y los sindicatos de trabajadores. Este puede ser el germen de plataformas de unidad para la lucha conjunta contra la reacción y crear lazos de unidad entre los distintos sectores del pueblo, para debilitar las posibilidades del capital de explotar las diferencias étnicas y culturales para sacar adelante su agenda.

El capitalismo español necesita de la explotación descarnada a las personas migrantes, y el fascismo aprovecha esta situación para ganar fuerza sirviendo a los intereses del capital: Tanto inmigrantes como nativos somos aplastados por la misma bota Nuestra división solo es en beneficio del capital.

El fascismo representa los intereses de la oligarquía financiera y los impone mediante el terror: no sólo los migrantes magrebís sufren explotación laboral sino que, además, son acorralados y disciplinados mediante violencia paramilitar. La ofensiva en Torre-Pacheco se ha dirigido en particular contra los musulmanes, pero el terror fascista se dirigirá contra el sector del pueblo que sea necesario en cada momento para sacar adelante la agenda del capital. Serán latinoamericanos, gitanos, disidentes de género y sexuales… dependerá de sus necesidades: y alcanzarán a la clase trabajadora en su conjunto en el momento que empiecen a hacer matonismo sindical, como ya ejercen en los desahucios.

Vivimos unos momentos de agudización de la lucha de clases. De la orientación política y trabajo que realicemos ahora dependerá en qué condiciones libraremos las luchas que están por venir, si estas se resolverán en favor de la dictadura del capital en cualquiera de sus formas, o en favor de la revolución socialista. Estemos a la altura.

¡Organicemos al pueblo para luchar contra la reacción!

¡Organicemos una amplia autodefensa popular!

¡Fuego a los fascistas y a la extrema derecha!

2 Una forma de contratación cada vez más extendida a otros sectores con la restauración, mantenimiento y cuidados: por delante de Marruecos y Mauritania, la procedencia de la contratación en origen más común es Colombia y Ecuador.

3 Adelantamos este cambio cualitativo en las posiciones de la burguesía en nuestro llamamiento para el 8M (https://revolucion-prt.es/8m-reorganicemos-feminismo-clase/), cuestión en la que profundizamos en el Documento del Partido entorno al “Rearme Europeo” (https://revolucion-prt.es/rearme-europa-2025/) y en el llamamiento para el 1M (https://revolucion-prt.es/resistir-capital-preparar-revolucion/).

4 Véase https://x.com/MalasLenguasLa2/status/1942283404256632840 y https://www.youtube.com/watch?v=MGfNKG9HwiM donde Democracia Nacional, Núcleo Nacional, Frente Obrero y Vox, entre otros grupúsculos como los ultras del Atlético de Madrid, utilizaron un caso de agresión sexual para realizar una manifestación por la deportación masiva, abiertamente xenófoba y con simbología y cánticos fascistas. Fueron disueltos por la policía tras lo que pareció ser un intento de los grupos fascistas de romper la línea policial.

12 Incluso es notorio cómo han conseguido que el problema de la vivienda pase a ser, a nivel de estado de opinión, un sinónimo del “problema de la okupación”, que equivale a parte de un “problema de seguridad” del que tiene culpa el inmigrante.

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