Pots llegir la versió en català en el següent enllaç:
En el marco de este Primero de Mayo, desde el Partido de las y los Trabajadores en Barcelona organizamos unas jornadas de preparación política y concienciación como parte del camino hacia el propio día de lucha. Queríamos llegar al día uno con debates hechos, orientaciones claras y con un trabajo previo que nos permitiera situar políticamente de manera acertada el momento actual. En esta crónica recogemos el desarrollo de estas jornadas previas, así como del propio Primero de Mayo.
Las jornadas previas y nuestro análisis de la ofensiva reaccionaria y el avance del fascismo
Como respuesta al panorama actual de fortalecimiento de la reacción, las jornadas tenían como elemento central nuestro análisis sobre el avance del fascismo1, que animamos a leer para una exposición detallada del contenido de las charlas. Hicimos énfasis en la importancia de reforzar el movimiento obrero y las demás luchas populares, y vincularlas con la lucha política contra la ofensiva reaccionaria y la tendencia fascistizante.
La primera jornada tuvo lugar en el Casal Popular Tres Voltes Rebel de Nou Barris, en Barcelona. Allí hicimos una exposición detallada sobre nuestra comprensión del fascismo y la extrema derecha hoy en día. Abordamos su origen, su naturaleza, hacia dónde creemos que evoluciona y qué elementos permiten entender sus diferencias respecto al fascismo del siglo pasado. La intención no era solo describir una situación política, sino discutir orientaciones estratégicas inmediatas y de largo recorrido.
La charla partió de una autocrítica. Hasta hace poco, manteníamos una comprensión demasiado mecánica del fascismo, entendiéndolo únicamente como una respuesta a un momento revolucionario capaz de poner en jaque al Estado burgués. Ahora, entendemos los límites de esta comprensión; la burguesía no necesita enfrentarse a un enemigo revolucionario desarrollado para recurrir al fascismo. Las propias contradicciones internas del régimen burgués, tanto nacionales como internacionales, pueden empujar hacia formas de reorganización autoritaria.
En la situación actual, este auge reaccionario se da en el marco de la intensificación de las tensiones interimperialistas. Esto ayuda a entender por qué determinados sectores de la burguesía empiezan a valorar formas de gobierno más autoritarias, capaces de gestionar escenarios de crisis, conflicto e inestabilidad al interno a la vez que aseguran la dominación exterior. Este proceso de fascistización no requiere una dictadura abierta de entrada; incluso el caso estadounidense, donde este proceso está más avanzado, se da de manera irregular, con avances, retrocesos y limitaciones. Lo que consideramos más importante es observar las formas concretas que adopta hoy en día el auge reaccionario alrededor del mundo: normalización del autoritarismo, radicalización reaccionaria de sectores de masas y legitimación creciente de la violencia política.
Como ejemplos recientes de esta tendencia, pusimos el de Badalona, donde a raíz del desalojo de centenares de personas migrantes del instituto B9, se movilizaron vecinos reaccionarios de la ciudad para intentar impedir que fueran acogidos en albergues. Este episodio fue alimentado por el discurso racista y criminalizador del alcalde del PP, Xavier García Albiol. Tanto en este caso, como en el más agudo que se ha vivido recientemente, en Torre-Pacheco este verano pasado, la comunidad migrante solo contó con su propia autoorganización y el apoyo de organizaciones populares para su autodefensa. Estos casos anticipan escenarios de mayor despliegue reaccionario, en un contexto de debilidad del movimiento obrero.
En la charla contamos con la presencia de Antifeixistes de Nou Barris, quienes pusieron ejemplos de la presencia de organizaciones fascistas en el distrito y la respuesta que se les había dado. Destacaron el caso de la inaguración de la mezquita de la calle Japó en 2017-18; la organización fascista Democracia Nacional intento boicotearla, y solo el apoyo vecinal a la comunidad musulmana pudo impedir que tuvieran éxito. Además, explicaron la entrada de elementos fascistas al panorama político bajo el ala de la extrema derecha, con el caso de la actual portavoz de Vox en Nou Barris, que había estado vinculada a Falange.
El contenido de la charla recibió una buena respuesta, pero en el turno de preguntas surgió una cuestión a la que dimos una respuesta demasiado teórica. Nos gustaría hacer autocrítica por no haber sabido aterrizarla adecuadamente, y la exponemos porque consideramos que es de interés. La pregunta giraba en torno la sensación general de desánimo generada por la desunión del antifascismo y de la izquierda en general, la falta generalizada de autocrítica en el seno de ésta, y aunque reconocía la necesidad de un “pegamento que uniera a las diferentes luchas sociales”, ponía en cuestión el papel del Partido Comunista como tal, teniendo en cuenta el gran número de destacamentos con pocas diferencias ideológicas entre sí.
Ante esta pregunta, supimos explicar los conceptos generales de la necesidad del Partido Comunista, particularmente sobre el papel de los y las revolucionarias como personas que luchan activamente contra la lógica reformista hacia la que tienden las luchas reivindicativas, así como contra la lógica ultraizquierdista de organizarse sin las masas por impaciencia. Sin embargo, en aquel momento, no supimos dar ejemplos específicos de cómo se hacía eso en la práctica, pese a contar con muchas experiencias en nuestro partido en las que hemos desplegado esta línea en nuestra actividad política: en el movimiento estudiantil2, en el movimiento por la vivienda3 o por la catástrofe de la dana en Valencia4. Y de manera más limitada, por ser espacios donde nuestra intervención aún no está tan desarrollada, también en el movimiento obrero o en el movimiento educativo5. Sugerimos la lectura de los diversos artículos citados a pie de página que exponen estas intervenciones y nuestras líneas de trabajo.
Por otra parte, sobre la desunión de la izquierda, y en particular sobre el gran número y diversidad de destacamentos comunistas, entendemos que las pequeñas diferencias ideológicas, aparentemente irrelevantes, se traducen en grandes diferencias cuando se transforman en una línea política y esta se traslada a una práctica organizativa concreta. Por ejemplo, si tuviéramos que unirnos con una organización que defendiera que la clase obrera no es el sujeto principal de la revolución, jamás podríamos ponernos de acuerdo en cómo elaborar un panfleto, porque el público objetivo de éste no sería común.
Así, entendemos que la unión de la izquierda sin atender primero las cuestiones ideológicas no es útil, porque la política que pueda elaborar esta unión será ecléctica e incapaz de transformar la sociedad. Esto no niega la posibilidad de alianzas, más bien al contrario; defendemos que éstas deben darse precisamente desde posiciones ideológicas claras, de manera que se comprenda bien la necesidad y alcance de tal o cual alianza. Las alianzas deben sustentarse en los puntos comunes, pero manteniendo la independencia de cada parte. No deben forzarse procesos de falsa unidad, las diferencias deben ponerse sobre la mesa y discutirse con honestidad. Así es como se fortalece el frente unido contra el fascismo.
Finalmente, compartimos que la falta general de autocrítica es uno de los problemas principales del movimiento comunista y del anticapitalismo en general. Sabemos que las y los comunistas tenemos tendencia a ser teoricistas, quedarnos en las nubes sin saber transformar nuestras ideas en fuerza social y ejemplos prácticos, como nos pasó en esta misma charla y en otras tantas ocasiones. Y, de rebote, la tendencia inversa, el economicismo, el hacer por hacer en las luchas reivindicativas sin plantearnos por qué lo hacemos ni buscar elevar la conciencia o reforzar la organización comunista. Debemos luchar activamente contra ambas tendencias y explicar abiertamente nuestros errores desde la honestidad y la humildad, para mejorar colectivamente.
Al acabar la charla, tuvimos la oportunidad de hablar con compañeros del destacamento comunista Kursant que habían asistido, y pudimos compartir impresiones sobre la charla y otros temas. Agradecemos tanto su asistencia como el intercambio político posterior.
Como conclusiones de la charla, destacamos una idea central: la necesidad de recuperar y reforzar la organización en los centros de trabajo. El momento actual exige orientar gran parte de la actividad hacia allí; sin ese trabajo, cualquier estrategia antifascista corre el riesgo de perder capacidad real de intervención. Los espacios más “radicales”, de lucha antifascista explícita, son necesarios, pero sin organizaciones de masas fuertes, masivas y combativas, es imposible llevar a cabo una lucha política efectiva contra la reacción.
La segunda jornada tuvo lugar el 29 de abril en la Universitat Autònoma de Barcelona. Allí, además de la charla sobre la reacción y el fascismo, hablamos del conflicto educativo, marcado por el ciclo de movilizaciones por los derechos laborales y democráticos en los centros de enseñanza en Catalunya.
La jornada empezó con la charla sobre el avance del fascismo. Después hicimos una comida popular y, por la tarde, una segunda charla centrada en las huelgas de la comunidad educativa. Los ponentes eran un miembro del movimiento estudiantil en la UAB y un profesor de secundaria implicado en las movilizaciones. Entre ambos abordaron la situación del profesorado y otros trabajadores educativos, como las condiciones de trabajo en en escuelas e institutos acabarán afectando a las universidades y la necesidad de que el movimiento estudiantil esté a la altura del momento, manteniendo una relación estrecha con el movimiento educativo y el movimiento obrero.
Después realizamos un taller de preparación para la manifestación del Primero de Mayo. Se repasaron algunas cuestiones básicas sobre movilizaciones y se prepararon pancartas y materiales de agitación.
La jornada en la UAB nos dejó aprendizajes importantes. Nuestra militancia salió reforzada ideológicamente, formándonos a la vez que difundimos una comprensión política del momento actual, y también organizativamente, demostrando la capacidad de preparar eventos de magnitud en un sitio donde nuestra presencia es relativamente reciente, así como ganando experiencia con nuevas formas de agitación y de difusión de nuestra línea. Nuestro entorno salió de las jornadas con una comprensión más desarrollada del fascismo, de las necesidades del antifascismo en la actualidad y del movimiento educativo,
Sin embargo, también tuvimos limitaciones. El alcance del mensaje fue relativamente amplio, pero se quedó a medias en profundidad, y también fuimos algo abstractos ante algunas preguntas, que creemos que quedan respondidas en la valoración hecha arriba.
También vimos que buena parte del conocimiento técnico y organizativo que desarrollamos quedó concentrado dentro de nuestra propia militancia. Esto se hizo evidente durante las agitaciones y el trabajo previo de socialización de las jornadas. Mucha gente de nuestro entorno, compañeros conocidos en frentes de masas o personas cercanas políticamente se sumaban espontáneamente cuando nos veían colgar carteles o discutir el contenido de las jornadas. Había interés, disposición y personas que fácilmente podrían haber formado parte de la propia organización. Sin embargo, acabamos sosteniendo casi todo el trabajo con nuestras propias fuerzas, cuando existían condiciones para incorporar a personas afines y a gente con la que compartimos espacios de lucha. Esto es algo que no planeamos y que tenemos que corregir conscientemente.
De este último punto extraemos una conclusión importante y lección práctica para el futuro: la organización de las jornadas no tuvo un carácter de masas. Si queremos que jornadas como estas tengan más alcance y más profundidad, necesitamos hacer que su preparación y organización tengan un carácter de masas mucho más desarrollado.
La manifestación del Primero de Mayo
Llegamos así al Primero de Mayo. Entendíamos el día en sí no como un momento aislado, sino como una continuación del trabajo político y organizativo desarrollado durante las semanas previas. Estuvimos presentes en dos de las manifestaciones convocadas en Barcelona, interviniendo políticamente en distintos espacios del movimiento obrero y sindical.
Por la mañana asistimos a la manifestación impulsada por CCOO, y por la tarde participamos en la manifestación convocada por el grueso del sindicalismo alternativo, con presencia de CGT, Solidaritat Obrera, CNT, COS, Co.bas, IAC e Intersindical. Entendemos que el Primero de Mayo exige estar allí donde estén presentes sectores organizados de la clase trabajadora, independientemente de las diferencias existentes entre espacios sindicales.
Esta orientación también marcó el trabajo agitativo. Preparamos materiales distintos para cada manifestación, teniendo en cuenta el público concreto al que nos dirigíamos, las características de cada convocatoria y las plantillas movilizadas presentes en ellas. Así, buscamos responder de manera concreta a las necesidades y nivel de conciencia presentes en cada espacio, evitando una agitación genérica desligada de las condiciones reales de quienes se movilizan.
La experiencia fue muy positiva. Nuestro bloque mantuvo un alto nivel de moral durante toda la jornada y pudimos colaborar con otras organizaciones en cánticos conjuntos y dinámicas compartidas que ayudaron a reforzar la unidad entre distintos sectores del movimiento. Aunque sean puntuales, estas prácticas ayudan a consolidar relaciones políticas y una práctica común en espacios donde muchas veces predomina la fragmentación.
Al mediodía realizamos también una formación-debate, centrada en el artículo publicado con motivo del Primero de Mayo, “El trabajo sigue siendo central”6. La discusión giró alrededor de la importancia del trabajo, especialmente del trabajo productivo, dentro de la sociedad capitalista. Hablamos de cómo el trabajo atraviesa la vida de prácticamente todo el mundo, de cómo condiciona la gran mayoría de las relaciones sociales, económicas y políticas sobre las que se sostiene el capitalismo, de cómo la explotación sigue presente aunque se intente ocultar y de por qué ésta sigue siendo el centro del funcionamiento del sistema capitalista.
También discutimos sobre la relevancia de luchar activamente contra las ideas que presentan una sociedad en la que el trabajo habría dejado de ser central, especialmente las posiciones de la burguesía, que esconden la explotación y atribuyen la riqueza capitalista a la inteligencia o capacidad comercial de capitalistas particulares.
La discusión nos permitió reafirmar una cuestión de fondo: el trabajo sigue siendo central en la sociedad capitalista y sigue ocupando un lugar decisivo dentro de cualquier estrategia revolucionaria. Esto implica situar el trabajo y los espacios productivos en el lugar que les corresponde como palanca de lucha y transformación social, en un momento donde a menudo se intenta desplazar el foco hacia otros terrenos desconectados de la reproducción material de la sociedad.
El PRT en Barcelona y en su conjunto salió reforzado de esta experiencia. Pudimos ampliar nuestra base de militancia, acercar nuevas personas a la línea política del partido y profundizar en un camino que todavía exige tiempo, paciencia y trabajo sostenido.
¡Contra el imperialismo y la reacción, recuperemos el movimiento obrero para la revolución!
