Llamamiento a los y las comunistas para asumir firmemente nuestras tareas en el movimiento obrero.

Con motivo del 1º de Mayo, día internacional de la clase trabajadora, ante la rápida agudización de la lucha de clases y la debilidad del movimiento obrero, consideramos necesario realizar un llamamiento a la acción a los y las comunistas de nuestro país.

En el contexto de la actual ofensiva reaccionaria, de la intensificación de las guerras interimperialistas y de agresión, los capitalistas están ejecutando una ofensiva para redoblar nuestra explotación y dificultar nuestra resistencia. Por ello, es necesario que los comunistas preparemos una respuesta, no sólo para defendernos de estos ataques, sino para que estemos en mejores condiciones para derrumbar este sistema explotador.

Para alcanzar el fin de derrocar el capitalismo el movimiento obrero sigue siendo estratégico: el movimiento obrero siendo la principal palanca de la revolución. Sin embargo, con un sindicalismo mayormente cooptado por la perspectiva burguesa de la conciliación de clase, son muchos los destacamentos e individuos que con buenas intenciones desarrollan una línea para el movimiento obrero que aparentemente es más combativa y revolucionaria, pero que reproduce esquemas pequeñoburgueses que, contrarios a su apariencia, no hacen avanzar las condiciones para acabar con el capitalismo.

Con este llamamiento pretendemos reafirmar los principios de que el proletariado es la clase revolucionaria, el movimiento obrero es palanca de la revolución y ofrecer una orientación inmediata a todo comunista que sienta que es necesario pasar a la acción, que entienda que es fundamental recuperar el movimiento obrero para la revolución.

El proletariado es la clase revolucionaria

El proletariado es la clase explotada por antonomasia: la que con su trabajo genera más valor. Se trata de hombres y mujeres asalariadas y desposeídas cuyo trabajo ha sido integrado en las grandes cadenas, donde su trabajo, mayormente físico, solo es una parte del todo: engranajes de carne y hueso que constituyen el corazón de la gran industria y otras grandes cadenas. El proletariado está instruido solo para cumplir su función, una instrucción cada vez más científica y completa, pero sin autonomía, puesto que su trabajo se encuentra estandarizado, para ser fácilmente reemplazables por el capitalista.

El capitalista, para su propio lucro, desarrolla la gran industria, y desarrolla con ella al proletariado, hasta el punto en que la producción es producto del esfuerzo colectivo del proletariado, mientras que el capitalista se limita a embolsarse los beneficios sin aportar nada. Unos beneficios que para la clase capitalista lo son todo, por los cuales llegan a mandar a los obreros a la guerra para el control de tal recurso estratégico o tal ruta comercial, y cuando no, su paz está atravesada por crisis cíclicas, incertidumbre general, paro estructural y miseria. La producción moderna es un esfuerzo colectivo del proletariado, y de acuerdo a su visión del mundo, toda la producción podría coordinarse, todos los secretos de producción compartirse, toda la economía planificarse para satisfacer todas las necesidades sociales. Esto llevaría a la humanidad a una etapa superior de desarrollo social. Es por ello que el proletariado es la clase revolucionaria: si tuviera el poder político, podría ofrecer un sistema superior al capitalismo.

El proletariado es la única clase en el capitalismo que, de derrocar a los capitalistas y convertirse en clase dominante, podría establecer un nuevo modo de producción. No solo eso, en tanto que clase desposeída, el proletariado es la clase revolucionaria definitiva: el interés de las y los trabajadores como clase dominante no es convertirse en una nueva minoría parasitaria, puesto que eso significaría que una gran parte del proletariado dejaría de ser clase dominante, sino que el interés del proletariado es abolir las clases sociales, y con ellas toda forma de explotación y opresión, esto es, establecer el sistema comunista.

El movimiento obrero es la palanca de la revolución

Hoy en día el proletariado no solo no ha desaparecido como clase, sino que es más numeroso que nunca en términos absolutos. Además, vivimos en un proceso de constante proletarización de otras capas asalariadas, sea porque se convierten en proletarios en sí mismos, sea porque sus condiciones se asemejan cada vez más a las del proletariado: cada vez participan en procesos más socializados, estandarizados, con menor autonomía y mayor precariedad, sean repartidores, trabajadores sociales u oficinistas; así como de pequeños comerciantes y autónomos que se arruinan frente a la competencia de los grandes monopolios, sean electricistas, peluquerías o diseñadores.

El movimiento obrero es el movimiento de masas de los trabajadores, principalmente del proletariado, que luchan partiendo de las relaciones sociales de producción capitalistas, por sus intereses de clase y, en última instancia, por su propia emancipación.

El proletariado parte de su posición en la producción para luchar porque genera la riqueza que los capitalistas se apropian. Su trabajo está estandarizado, sometido a una disciplina de hierro, sin capacidad de negociación individual: su única fuerza es su organización colectiva, y su mayor fuerza es su organización como clase.

La posición del proletariado fabril y de otros sectores clave de la cadena de valor es tal que, literalmente, su trabajo mueve el mundo: sin su trabajo no se podrían satisfacer las necesidades de nuestra sociedad; y concentran en tal grado la generación de valor, que el capitalismo se sostiene en base a su explotación.

Si la clase obrera para, para el mundo, y los capitalistas se hunden. Y en una cadena de valor internacional, interconectada, los capitalistas han dado un extremo de esta cadena al proletariado de cada gran empresa del mundo. Incluso segmentos pequeños del proletariado son capaces de pararlo todo. Y también, llegado el momento, el proletariado es capaz de reconvertir rápidamente la producción de los capitalistas en una producción al servicio de la guerra contra los capitalistas.

Por ello, el movimiento obrero es el movimiento principal para la estrategia revolucionaria. El sistema de producción concentra, disciplina, organiza y ataca continuamente a los obreros. Los obreros se ven abocados a organizarse como clase contra la dictadura y terror patronal. Su lucha de resistencia, aún sin luchar por el poder, hace a los capitalistas tambalearse. Por eso decimos que el capitalismo genera a sus propios enterradores. Así, la organización sindical se convierte en una potencial palanca de la revolución.

Bajo dirección comunista, los sindicatos pueden convertirse de justas pero limitadas herramientas de resistencia en escuelas de socialismo y de guerra, espacios de educación política y de preparación para el derrocamiento del capitalismo.

Esto no significa renunciar al resto de justas luchas contra distintas formas de opresión: en los barrios, en los centros de estudio, contra el machismo y el patriarcado… Estas luchas, actualmente considerablemente distanciadas del movimiento obrero, deben fusionarse con el mismo, deben poder sumar a las amplias masas trabajadoras a tales luchas, no de forma puntual y subalterna, sino a la cabeza: las reivindicaciones de la clase obrera, sus posiciones y sus formas de organización deben estar al frente de toda lucha popular, de forma que los distintos movimientos sociales interclasistas adopten una dirección proletaria. De esta forma podremos desterrar la vacilación y el oportunismo de las clases medias, su alternancia entre la impaciencia y el desánimo, ligando cada lucha popular con la lucha del proletariado que, en última instancia, significa que actúen como complemento estratégico en la revolución: como parte del programa revolucionario de transformación radical de la nueva sociedad.

El contexto actual del movimiento obrero

En la situación actual, el movimiento obrero se presenta principalmente en forma de lucha sindical económica dispersa, empresa por empresa, por las condiciones de la venta de trabajo y, puntualmente, donde se plantea el cierre o un ERE, en forma limitada de control de la producción. La situación de los sindicatos es de escasa cohesión con la afiliación, tendencia al legalismo, a la conciliación, y en definitiva, de incapacidad de ser orientadores y organizadores de la lucha. Esto ocurre tanto en los sindicatos mayoritarios que están bajo fuerte influencia burguesa, fruto del peso de las dinámicas de la aristocracia obrera y su burocracia sindical; como en los minoritarios, hacia los que también transpiran estos malos hábitos y que, además, reproducen a menudo actitudes sectarias y pequeñoburguesas, como el recelo desmedido a que las garantías democráticas pudieran funcionar si hay estructuras con mayor jerarquía que una asamblea, rechazo por principio a la participación en elecciones sindicales, o tratar a sindicalistas con tendencias derechistas o compañeros ideológicamente atrasados como enemigos.

El estado desolador del movimiento obrero hace cundir el pánico en buena parte del también desolado movimiento comunista: desde el rechazo al sindicalismo en general, al rechazo de los sindicatos mayoritarios en particular, realimentando así la perspectiva pequeñoburguesa en el movimiento comunista y en el segmento pequeñoburgués radical del movimiento obrero.

A pesar del bajo grado de organización sindical, la clase obrera, que es empujada a luchar diariamente, no deja de generar nuevos luchadores, nuevos sindicalistas honestos y nuevas formas de lucha. Esta es la situación ante la que los comunistas nos encontramos en el movimiento obrero. Una situación para la que debemos tener una clara orientación con el fin de transformarla, con el fin de recuperar el movimiento obrero para la revolución.

Nuestras tareas en el movimiento obrero

Los comunistas debemos dar un paso hacia delante, y asumir firmemente las siguientes tareas para el movimiento obrero:

1. Participar en impulsar y dirigir la lucha sindical como forma básica y principal de la lucha de la clase trabajadora y, principalmente, entre el proletariado de las grandes cadenas de producción.

2. Ser rojos y expertos en esta lucha. Ser rojos, es decir, tener unos principios firmes, entendiendo que la burguesía y el proletariado tienen intereses irreconciliables, que la lucha es el camino y no la conciliación, no acobardarse ante el conflicto, etc. Ser expertos, es decir, conocer la situación y realidad del movimiento obrero, de los conflictos laborales, de la legalidad burguesa y laboral. En la situación actual, lo principal es ser rojos.

3. Ser capaces de, en el contexto de la lucha reivindicativa y económica, elevar la conciencia de los trabajadores, ligar su lucha y sus problemas con los problemas generales del capitalismo. Esto solo lo podremos hacer participando de esta lucha, siendo ejemplares y referenciales.

4. Ser capaces de llevar a los trabajadores a otras luchas, y de llevar otras luchas a los trabajadores. Inundemos los movimientos sociales de proletarios. Reclutemos, formemos y dirijamos a los obreros más avanzados para las tareas revolucionarias.

5. Recuperar los sindicatos para la clase obrera, transformarlos de escuelas de oportunismo en escuelas de lucha y socialismo. Hagamos de los sindicatos espacios de lucha, de participación masiva, de crítica y autocrítica. Fomentemos los espacios de debate y los intercambios de experiencias, confiemos en las masas, en su lucha y sus formas. Para ello, debemos unir a los sindicalistas combativos y honestos, y darles herramientas para que sean capaces de movilizar ampliamente a los trabajadores. Debemos apoyarnos en el sector más combativo y consecuente de los sindicatos, para aislar la influencia de los pactistas y legalistas, y combatir a la aristocracia obrera, especialmente su influencia entre los trabajadores y los sindicalistas.

¿Y ahora qué?

Ser comunista consecuente es ser comunista militante; ser militante comunista implica la capacidad de dirigir, organizar y movilizar a las masas.

Es necesario organizarse colectivamente para desarrollarse como comunista. Si queréis colaborar con nosotros, podéis conocernos en profundidad a través de nuestra web y contactarnos a través de nuestro correo y redes sociales.

Os animamos a leer nuestro artículo completo para el 1 de mayo:

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