Sobre el reconocimiento del gobierno al Estado Palestino y el movimiento de acampadas en los campus universitarios

El pasado martes día 28 de mayo el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciaba el reconocimiento oficial del Estado Palestino por parte de España. Este reconocimiento es la enésima maniobra del gobierno PSOE-Sumar para blanquear su imagen ante las constantes protestas de las masas, que reiteradamente han tomado las calles en todo el Estado en solidaridad y apoyo a la resistencia del pueblo palestino desde octubre de 2023.

En España el sentimiento pro-palestino ha demostrado estar más extendido entre la clase trabajadora y demás capas populares que en otros países del centro imperialista, donde el discurso pro-sionista domina más abierta y desacomplejadamente el circo político y mediático burgués, facilitando la criminalización y la represión. Dentro de la Unión Europea, el caso más exagerado es el de Alemania, que en noviembre del año pasado llegó al punto de ilegalizar a Samidoun, la red de solidaridad con los presos políticos del pueblo palestino o, más recientemente, persiguiendo a asociaciones judías anti-sionistas1 y prohibiendo la celebración de un congreso pro-palestino organizado por académicos y estudiantes2. Aún así, a nivel general la presión de las masas en favor de palestina ha ido en aumento en todo el mundo. Esta ha dado un repunte en mayo con las acciones del movimiento estudiantil estadounidense, ocupando los campus universitarios y sufriendo una violenta represión por parte de las fuerzas de seguridad y una intensa persecución mediática. En España, ha sido el estudiantado de la Universidad de Valencia3 el que ha ejercido de ejemplo para el resto del país, y ha dado el pistoletazo de salida a las acampadas y ocupaciones para forzar a las universidades a cortar toda relación con el Estado colonial sionista de Israel.

Así pues, sin duda alguna, este acto del Gobierno no es más que un gesto absolutamente oportunista de la socialdemocracia y el reformismo, y las declaraciones de Sánchez dan buena cuenta de ello. A pesar de llenarse la boca llamando al reconocimiento de Palestina «un acto de justicia histórica», Sánchez ha tardado pocos segundos en llamar a los colonos sionistas «pueblo amigo», para condenar seguidamente a Hamás y recordar su firme compromiso «en la lucha contra el terrorismo». En primer lugar, las milicias palestinas no son solamente Hamás. Las milicias de la resistencia nacional palestina incluyen a amplios sectores de la sociedad: desde aquellas más progresistas, seculares, como el FPLP, hasta las conservadoras islámicas, como Hamás, que hoy por hoy es la fuerza que lidera la resistencia, con todas las contradicciones que ello pueda generar en su seno4. Todos estos grupos llevan tiempo coordinándose mediante una dirección militar conjunta que ha elevado la capacidad de respuesta armada del pueblo palestino, haciendo posible la operación Al-Aqsa de octubre del año pasado. La condena a Hamás y su señalamiento como «terroristas» no solo sirve para no reconocer a las milicias palestinas como las fuerzas armadas legítimas del Estado y el pueblo palestino, sino que busca minar genéricamente la legitimidad de la lucha de liberación nacional de un pueblo oprimido contra la ocupación colonial y el genocidio, así como negar el carácter plural y amplio de las milicias de la resistencia nacional palestina.

Por último, Sánchez ha asegurado que trabajaran para la organización de una conferencia de Paz que se base en las resoluciones de la ONU y el marco de la solución de los dos Estados. Por un lado, se usan las nociones en abstracto de «paz», «convivencia» y los «derechos humanos» como conceptos vacíos y ambiguos para condenar toda acción violenta contra la alteración del orden internacional impuesto por el imperialismo. Este discurso se apoya en el pacifismo pequeñoburgués para denunciar la violencia del oprimido e igualarla a la del opresor. Desde tal postura se recurre a un supuesto “humanitarismo” y «orden legal» de la «comunidad internacional» y a la «no-violencia» para la resolución del “conflicto” entre Israel y Palestina. Es imprescindible tener presente que dicha posición no puede sino partir del más repugnante cinismo o de una concepción absolutamente idealista sobre cómo funciona el mundo. La comunidad internacional y su ley no existen realmente más allá de lo que los intereses de las potencias imperialistas permiten. La protesta no-violenta no es una opción. Dejarse matar no es una opción. Por otro lado, la apelación a las distintas resoluciones de la ONU, desde 1947 hasta hoy, es la base legalista para la legitimidad de Israel y de los colaboracionistas del gobierno de la Autoridad Nacional Palestina. La partición en dos Estados mantiene la existencia de un Estado colonial que solo sirve a los intereses imperialistas, principalmente de EEUU, y niega la posibilidad de un Estado único palestino, popular, democrático y secular, que pueda llegar a ejercer de punta de lanza para la revolución democrática en el mundo árabe.

De todos modos, quedarnos solo en la crítica al oportunismo de la socialdemocracia sin ver los aspectos positivos de esta concesión sería puro infantilismo izquierdista y hay que hilar más fino. Por un lado, este reconocimiento supone un balón de oxígeno para la legitimidad tanto de la resistencia palestina a nivel internacional como de las muestras de solidaridad a su favor. Esto se debe a que el reconocimiento es resultado directo de la inestabilidad política que generan la lucha del pueblo palestino y de las masas solidarias con ella en el seno del campo imperialista. Ello hace la defensa pública de Israel cada vez más impopular y costosa para los políticos burgueses. Aunque España y Noruega son potencias imperialistas de segundo orden, e Irlanda un país dominado, estas tensiones entre las potencias occidentales ya están afectando la capacidad del imperialismo para defender de manera unificada, abierta y unilateral al Estado colonial-sionista. A los imperialistas hoy ya no les es posible esconder bajo la alfombra su complicidad en las decenas de miles de muertes con las que se manchan las manos. Ello obliga a aquellos que se encuentran en el ala izquierda de la burguesía a empezar a posicionarse al respecto, como muestran las declaraciones de la Ministra de Defensa, Margarita Robles, calificando públicamente la situación de genocidio.5

Así pues, cualquier división provocada por la movilización de las masas en este sentido es positiva. De igual modo, el goteo de concesiones que se están produciendo en el ámbito académico e institucional también es positivo, especialmente cuando afecta al sector tecnológico y armamentístico aunque hay que seguir luchando para que se extienda a las relaciones comerciales de exportación e importación, sobre todo en los dos sectores referidos. Cualquier avance que frene la capacidad, física o «política», del sionismo para masacrar impunemente a las masas palestinas es valioso, no porque vaya a suponer el fin de la ocupación, ni mucho menos, sino porque da impulso y legitimidad tanto a la resistencia palestina como a las muestras de solidaridad a su favor y hace retroceder la narrativa de la criminalización de la lucha armada. Hay que tener muy presente también el beneficio neto global que resulta de ello para todas las luchas de la clase trabajadora y los pueblos oprimidos del mundo.

Por todo ello, todos aquellos solidarios con la lucha del pueblo palestino debemos ser conscientes de que el «conflicto» es irresoluble por la vía de la diplomacia burguesa. Esta solo hará concesiones a la baja, y siempre en la medida que la movilización popular le obligue a ello y pactando con el bando menos consecuente y más dependiente de entre los distintos sectores de la resistencia nacional palestina. Esto es lo que ya han hecho en ocasiones anteriores y como hacen ahora Sánchez o Biden. Reuniéndose con la Autoridad Nacional Palestina y con el presidente Abbas, un personaje despreciado por las masas palestinas, que ha usado las magras fuerzas de seguridad palestinas de Cisjordania para reprimir las protestas del propio pueblo palestino, empiezan ya a planear como usar a este simulacro de gobierno como un títere que «administre» y mantenga a ralla al pueblo palestino como si fueran los kappos del aparato de ocupación colonial.6

La lucha del pueblo palestino desenmascara a los monstruos que nos gobiernan y nos explotan, capaces de llamar «pueblo amigo» a un proyecto fascista, colonial y genocida como el Estado de Israel, demostrándonos que su lucha también es la nuestra. En Occidente, las muestras de solidaridad están siendo reprimidas por la dictadura de la burguesía porque es con la causa de Palestina con quién la clase trabajadora y las masas populares y progresistas de todo el mundo verdaderamente se solidarizan. La resistencia palestina es la cristalización del deseo de libertad de un pueblo oprimido, y por ello las masas oprimidas de cualquier rincón el mundo pueden verse reflejadas en él.

Tengámoslo claro: los reformistas y los socialdemocratas son los palmeros del imperialismo. Ante la ira y la solidaridad que ha despertado en las masas del mundo la justa lucha del pueblo palestino, estos cínicos, con sus lágrimas de cocodrilo, pretenden engañarnos e intentan darnos gato por liebre presentándose como garantes de la justicia y la paz internacional. Por un lado, reconocen al Estado Palestino, prometen querer la «resolución del conflicto» e incluso llegan a hablar de sanciones a Israel. Por el otro, condenan a las fuerzas de la resistencia nacional palestina. Con los reformistas y socialdemócratas como palmero, el Estado capitalista sigue sosteniendo el genocidio y el colonialismo. Como no puede ser de otra forma, sigue sirviendo a los intereses de la oligarquía financiera.

¡Es deber de todos los revolucionarios e internacionalistas honestos en España seguir respondiendo a la valiente resistencia del pueblo palestino con nuestra solidaridad incondicional a sus esfuerzos hacia la liberación nacional!

¡Arriba los pueblos oprimidos del mundo! ¡Abajo los imperialistas y sus lacayos!

¡Viva la lucha del pueblo palestino! ¡Desde el Rio hasta el Mar, Palestina Vencerá!

1 https://www.newarab.com/opinion/germanys-anti-palestinian-witch-hunt-targets-jewish-funds

2 https://antipodeonline.org/2024/05/15/policing-palestine-solidarity/

3 https://somosrevolucion.es/comunicat-visca-la-joventut-internacionalista-amb-la-causa-palestina/

4 En nuestro artículo «La justa lucha palestina y las guerras de liberación nacional» podéis leer un extenso análisis sobre esta cuestión.

5 https://elpais.com/espana/2024-05-25/margarita-robles-tilda-de-autentico-genocidio-la-ofensiva-israeli-en-gaza.html

6 https://www.politico.com/news/magazine/2023/12/04/biden-gaza-israel-hamas-war-00130000

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