La situación de la lucha de liberación palestina

El pasado 8 de octubre Donald Trump anunciaba a bombo y platillo su «acuerdo de paz» y el alto al fuego entre Hamás (aceptado también por el resto de fuerzas de la Resistencia Nacional Palestina) y el Estado colonial de Israel. Rápidamente la maquinaria de la propaganda burguesa, tanto en su ala derecha como en su ala izquierda, ha puesto las rotativas y los platós a funcionar para redoblar sus esfuerzos en la criminalización de la Resistencia Nacional Palestina y legitimar al Estado de Israel, sea en su careta fascista actual o en su versión liberal-reformista junto con la falsa «solución de los dos Estados».

Desde el Partido Revolucionario de los Trabajadores saludamos la suprema capacidad de Resistencia que ha demostrado el pueblo palestino, negándose a ser desplazado de Gaza a pesar de la intensa campaña de exterminio y limpieza étnica. Han plantado cara al principal enemigo de todos los pueblos del mundo, el imperialismo estadounidense, y su más salvaje y odioso lacayo, el Estado de Israel y el fascismo sionista. La valentía y arrojo que han demostrado deben ser reconocidos por encima de todo. De igual manera, saludamos al movimiento de solidaridad que se ha levantado en todo el mundo con el pueblo palestino y su lucha.

Igualmente, celebramos la debilidad relativa en la que se encuentra hoy el Estado de Israel, fruto de la presión a la que se ha visto sometido en todos sus frentes. Su campaña genocida le ha costado un alto precio, tanto en estabilidad interna como en su imagen internacional. El sionismo ha quedado expuesto como lo que es: una forma especialmente reaccionaria de ideología burguesa, racista y colonial. Su rechazo entre las amplias masas y su aislamiento internacional es hoy más grande que nunca.

Dicho esto, consideramos necesario para el movimiento comunista y el movimiento de solidaridad con Palestina en España plantear un análisis más profundo para enfrentar la propaganda burguesa. Por tanto, nuestra intención con este artículo es:

  • por un lado, clarificar la situación actual en Palestina y las contradicciones que la atraviesan,

  • y, por otro, exponer la verdadera naturaleza del «acuerdo de paz» y sus promotores.

Contradicción principal y aspecto principal de la contradicción.

1. La contradicción principal en la situación actual de Palestina hoy en día es entre el pueblo palestino y el imperialismo estadounidense. El aspecto principal de esta contradicción es el dominio de los imperialistas estadounidenses, ejercido por la ocupación sionista mediante el colonialismo de asentamiento. Esto implica que la forma de resolver esta contradicción es a través de una guerra de liberación nacional.

2. Hasta el 7 de octubre de 2023, la forma en que se materializaba el aspecto principal de esta contradicción era en la subyughación colonial del pueblo palestino y su superexplotación económica, mientras que las tácticas de exterminio y limpieza étnica tenían un papel complementario.

3. La ofensiva del 7 de octubre, lanzada por la Resistencia nacional palestina, supuso una estocada contra el sionismo y el imperialismo, y una demostración del coraje, la valentía y el ansia de libertad de las masas palestinas: un ejercicio del legítimo derecho a resistir de los pueblos. Desde entonces, el imperialismo y el sionismo han relegado la subyugación colonial y la superexplotación económica a un segundo plano, y las tácticas genocidas de exterminio y limpieza étnica han pasado a ocupar un papel principal en su estrategia.

4. La aceptación del actual «plan de paz» propuesto por Donald Trump muy probablemente supondrá que la subyugación colonial y la superexplotación económica vuelvan a pasar a primer plano, reforzadas y amplificadas tanto por el desmantelamiento del autogobierno en Gaza, como por la mayor docilidad de la Autoridad Palestina. Del mismo modo, es de esperar que el exterminio y la limpieza étnica vuelvan a desempeñar un papel complementario. La aspiración del imperialismo es el desarme de la Resistencia palestina, mientras que la Resistencia firma el «plan de paz» en miras de acabar con la terrible situación de asedio genocida y estar en una mejor situación para continuar la lucha de liberación.

5. Sin embargo, el sionismo y el imperialismo son, en el fondo, “tigres de papel” y temen que acciones como las del 7 de octubre se repitan y que el levantamiento de las masas palestinas inflame al conjunto de los pueblos árabes de la región. Por lo tanto, debemos esperar que el uso del terror para mantener sometido al pueblo palestino sea frecuente con el fin de seguir avanzando en el colonialismo de asentamiento en Palestina y los intereses del imperialismo estadounidense y occidental en la región.

6. El imperialismo estadounidense ha podido mantenerse durante estos dos años como el mayor aliado del Estado de Israel, como lo ha sido desde 1967, demostrando una vez más que es el principal enemigo de todos los pueblos del mundo. Es por este motivo que la lucha del pueblo palestino despierta un sentimiento de solidaridad tan grande en todo el mundo. Este factor se ve amplificado por el rápido proceso de fascistización que está viviendo Estados Unidos bajo el actual gobierno de Donald Trump, que tiene un discurso abiertamente imperialista, sin ficciones «humanitarias» como los anteriores gobiernos demócratas.

7. Israel no es más que un apéndice colonial de EE. UU. en Oriente Próximo. El sionismo es una forma de colonialismo especialmente reaccionaria, y es el principal pilar ideológico del proyecto colonial de Israel. Netanyahu y su gobierno son los representantes del ala más reaccionaria del sionismo, abiertamente fascista y racista.

8. La situación interna en Palestina aparentemente se mantiene con el mismo balance de fuerzas que inició la ofensiva del 7 de Octubre. Prevalece Hamás como organización dirigente de la Resistencia palestina. En ella es relevante destacar la existencia de una organización revolucionaria como es el FPLP, que mantiene su independencia relativa, confía mayormente en la movilización de masas para luchar y aspira a dirigir el proceso de lucha de liberación nacional en base a sus aciertos y la difusión de línea política. También existen otras organizaciones progresistas como FDLP, o los Mártires de Al-Aqsa (ex milicia de Fatah), entre otras. En los últimos dos años la política de alianzas con Hamás y otras fuerzas conservadoras favorables a la liberación nacional se han mantenido vigentes.

9. Es relevante señalar que el “plan de paz” se ha firmado con Hamás y la Yihad islámica, no haciendo mención al resto de fuerzas que componen la Resistencia palestina. Esto puede dar pie a una aplicación desigual de las políticas de amnistía del plan, solo aplicando a los anteriores, y no a otras fuerzas como FPLP, entre otras.

10. A nivel externo, la alianza circunstancial con los países del mundo árabe y del mundo musulmán he tenido desarrollos relevantes. Destacan particularmente Irán y Yemen, mientras que la alianza con el Líbano ha sufrido retrocesos relevantes. El ataque a Qatar por parte de Israel ha propiciado la firma de un acuerdo de apoyo militar bilateral entre Arabia Saudí y Pakistán. Además, la Resistencia palestina ha conseguido explotar con cierto éxito las contradicciones en el campo imperialista, provocando posicionamientos con distinto grado de firmeza en países como España y Sudáfrica, entre otros, en solidaridad con Palestina y de condena a Israel.

Implicaciones políticas del Plan de Paz y sus diferentes actores en el campo enemigo.

11. Para empezar, la paz de la propuesta de Trump no es más que la paz del cementerio. El plan es un ultimátum acompañado de una amenaza abierta de exterminio: someterse y desarmarse o se redoblarán los esfuerzos genocidas. El plan prevé el establecimiento de un gobierno tecnocrático colaboracionista compuesto por palestinos pero supervisado directamente por los imperialistas, con el propio Trump presidiendo un comité supervisor. Este gobierno tecnocrático debe servir para dar estabilidad a los futuros negocios que la oligarquía financiera hará en la Franja de Gaza, donde ya se están frotando las manos con los miles de millones que supondrá el plan de reconstrucción urbanística.

12. El embrión de esta estructura colaboracionista ya ha sido plantado en el seno de la Franja de Gaza en la forma de las llamadas «Fuerzas Populares» (también autodenominadas “Servicio Antiterrorista”) y demás grupos armados que han colaborado activamente con la «Fundación Humanitaria de Gaza» montada por Estados Unidos. Estos grupos de mafiosos, mercenarios y traidores llevan ya tiempo existiendo, y han cobrado fuerza durante el genocidio ejerciendo un control efectivo sobre el paso de abastos y alimentos a la Franja, apoyados por el Estado de Israel. Han contado con la complicidad activa de las fuerzas de ocupación israelíes y estadounidenses, así como de la Autoridad Nacional Palestina, que les ha proveído de armas y financiación a través de Egipto y Jordania. Con el alto al fuego, Israel está empleando estas milicias para seguir manteniendo la zona en caos y asesinar de manera selectiva a periodistas y cuadros de la Resistencia que hasta ahora mataba a golpe de misil.

La propaganda burguesa se ensaña en esta situación para poder pintar una imagen de caos y violencia interna «sin sentido» o para señalar y criminalizar a Hamás como un opresor de su propio pueblo. Aunque es importante que entendamos que Hamás es una fuerza nacionalista burguesa, y su oportunismo a veces la ha llevado a reprimir a otros grupos de la Resistencia o las legítimas protestas de su propio pueblo, no debemos ignorar que hoy es la principal fuerza de la Resistencia Nacional y que lucha codo con codo junto a otras fuerzas seculares y progresistas, como el FPLP. Así pues, es importante que entendamos el origen y motivo de estos enfrentamientos, que han sucedido en todos los episodios revolucionarios de la historia: hechos similares sucedieron durante en España entre 1936-1939 durante la Guerra Popular Antifascista con grupos de contrabandistas y quinta columnistas en el bando popular republicano; durante la Revolución Soviética con los diferentes ejércitos y grupos reaccionarios que se enfrentaban al Ejército Rojo o saboteaban la revolución; en la Revolución China con los señores de la guerra, el Kuomintang o los colaboradores del bando japonés y el resto de imperialistas, que inundaban las ciudades chinas con opio y expoliaban los recursos del pueblo… Y muchos otros casos parecidos. Tengamos presente que los posibles excesos que se cometan durante este tipo de violencia ya han sucedido, suceden y sucederán en cualquier movimiento y escenario revolucionario, porque la Revolución no es un banquete ni una fiesta. Es un acto de violencia en la que una clase derriba a otra, en que un pueblo se levanta contra su opresor.

13. Para la mayoría de las potencias imperialistas occidentales, el apoyo al plan de paz responde a la necesidad de apaciguar su frente interno. En este, los movimientos de solidaridad han supuesto un foco de inestabilidad muy grande, con movilizaciones multitudinarias y con focos de combatividad relevantes en todo el mundo tras la intercepción de la Flotilla, o huelgas generales multitudinarias como en Italia. En España, la jornada de lucha del 15 de octubre tuvo movilizaciones significativas, con una convocatoria de paros a nivel estatal por parte de las grandes centrales sindicales, y de huelga general por sindicatos alternativos y en Euskadi, con grandes muestras de solidaridad y de protestas militantes en algunas ciudades. En EE. UU., en cambio, en pleno proceso de fascistización y con Trump poniendo el foco en la «guerra interna contra la izquierda» que está a punto de lanzar, el acuerdo de paz tiene un carácter diferente: supone pacificar una parte muy importante de su frente exterior en un momento interno muy tenso. Estos esfuerzos se producen simultáneamente con intentos de pacificar también temporalmente su frente interimperialista, tanto en Ucrania, con Rusia, como en el Pacífico, con China. Trump está realizando esfuerzos diplomáticos con ambas potencias para distender la situación actual (aunque a largo plazo la competencia interimperialista con China sea inevitable) con el fin de tener las manos libres para reprimir la rebelión de las masas contra los ataques fascistas y ultrarreaccionarios que lleva a cabo con sus políticas. Finalmente, para Israel, esta pacificación también es muy necesaria, ya que el grado de tensión social al que se ha visto sometida la entidad colonial sionista ha sido muy elevado dentro del propio campo del enemigo sionista. En primer lugar, el gobierno de Netanyahu es muy impopular entre el ala liberal-reformista del sionismo por sus constantes ataques a la propia legalidad burguesa del proyecto colonial, perpetuándose en el poder y encubriendo casos de corrupción; en segundo lugar, con diferentes motivos en cada grupo y actuando en paralelo, las asociaciones de familiares de los colonos capturados por la Resistencia palestina el 7 de octubre, las asociaciones de «veteranos de guerra», los judíos ultraortodoxos (antisionistas por motivos religiosos) y los grupos de activistas reformistas partidarios de la «solución de los dos Estados», presionan al gobierno con manifestaciones más o menos multitudinarias para poner fin a la ofensiva sobre Gaza; por último, el movimiento de insumisos, marginal pero activo, que se niega a hacer el servicio militar, y en el que se encuentran grupos abiertamente y plenamente antisionistas. Aunque la inmensa mayoría de los sectores mencionados buscan en última instancia vías alternativas para gestionar y mantener el Estado de Israel, son una muestra de que el campo del enemigo tiene fuertes contradicciones internas que pueden explotarse en favor de la lucha de liberación nacional y de la solidaridad internacionalista.

14. Las potencias europeas también han reaccionado dando un apoyo hipócrita y oportunista al plan de Trump, como ha hecho el propio Pedro Sánchez en España. Con esta acción también esperan intentar pacificar sus respectivos frentes internos, intentando engañar a las masas que se han solidarizado con la lucha palestina y rechazado el sionismo. A la hora esperan poder participar del saqueo general del proceso de reconstrucción. En este sentido, el plan incluye a representantes de otras potencias imperialistas aliadas de Estados Unidos, como el ex primer ministro británico, el criminal de guerra Tony Blair, un agente de primer nivel de la oligarquía financiera que tiene fuertes vínculos con el mundo empresarial a través de su red de fundaciones. Blair lleva años implicado en proyectos de «reformas económicas» en países de Oriente Próximo y el norte de África.

15. Por otra parte, Trump ha buscado implicar también a sus lacayos de los Estados semicoloniales del mundo árabe, especialmente Egipto, Qatar y Jordania, en el papel tradicional de hacer política por los imperialistas. Su burguesía compradora y burocrática también se verá implicada en los negocios del proceso de reconstrucción, pero su papel fundamental será la implicación de sus fuerzas armadas. Estas formarán el núcleo de una «fuerza internacional de estabilización» que se encargará de mantener el orden colonial en la Franja de Gaza.

16. Cabe destacar también el papel de los medios de comunicación en su labor de legitimar al Estado de Israel y criminalizar la Resistencia palestina, a pesar de la brecha que la presión popular ha abierto en los discursos oficiales. La hipocresía de los medios de comunicación, periodistas, tertulianos y políticos parlamentarios que hablan de una «guerra de Israel contra Hamás» y se centran en las perspectivas humanitarias y pacifistas burguesas y pequeñoburguesas. Su objetivo es negar el derecho a la Resistencia del pueblo palestino, ya sea presentando a los palestinos solo como víctimas y no como un pueblo en lucha, o caracterizando directamente a Hamás como organización terrorista para deslegitimar su lucha (teniendo en cuenta que si Palestina fuera un Estado de verdad, Hamás y el resto de milicias podrían ser su fuerza armada regular). Al mismo tiempo, han puesto el foco en la aceptación de este «plan de paz» por parte de Hamás como única condición para que se acabe el genocidio, buscando deliberadamente desviar la atención de la ocupación colonial que representan el Estado de Israel y el sionismo desde hace más de un siglo.

17. En este sentido, es muy importante estar alerta ante una posible caída del gobierno fascista de Netanyahu y el retorno al poder del sionismo secular o liberal-reformista. Aunque el ruido de sables contra Netanyahu parece haber terminado, si su gobierno cae por vías judiciales o electorales, los esfuerzos de la burguesía para presentar a un Israel «redimido» se verían redoblados, a la búsqueda de restaurar la enorme pérdida de legitimidad que ha sufrido. No debemos dudar ni un segundo que los reformistas que se empeñan en señalar únicamente a Netanyahu y la extrema derecha sionista como culpables, partidarios todos de la «solución de los dos Estados» correrían a prestar su apoyo a este envite y contribuirían a desmovilizar a las masas para salvar al sionismo «amable».

Situación en España

18. El PSOE, encabezado por Sánchez, hace un alarde de oportunismo al dar la bienvenida al plan de paz para lavarse las manos y así no tener que aplicar un embargo de armas real ni ninguna otra medida consecuente, tratando así de desactivar el movimiento de solidaridad.

19. SUMAR y del resto de reformistas asumen postura hipócritas, tratando de capitalizar la denuncia del oportunismo del PSOE, con una posición igualmente oportunista e intentando embaucar a las masas. Critican al gobierno pero lo sostienen, ya sea formando parte de él (SUMAR) o dándole apoyo parlamentario (ERC y el resto de nacionalistas de izquierda), mientras que este ha mantenido su plena complicidad con Israel en los últimos dos años de genocidio y en todos los años anteriores de «gobierno progresista».

20. La orientación correcta de la lucha de masas es exigir medidas reales al Gobierno del PSOE-SUMAR. La perspectiva que hay que reforzar es exigir medidas reales. Como se ha demostrado, la presión popular ha conseguido arrancar declaraciones, que sirven de base para redoblar la presión cuando no cumplen y evidenciar el carácter oportunista de estas fuerzas parlamentarias.

21. PODEMOS merece un comentario especial: ahora que no está en el Gobierno ha hecho bandera de la lucha contra el sionismo, adoptando la postura del reformismo «duro» frente al reformismo «blando» de SUMAR. Ahora PODEMOS está en las calles intentando capitalizar la movilización popular, pero ni los revolucionarios ni el pueblo lo olvidamos: sabemos que su participación en la lucha es utilitaria y que desactivarán los movimientos populares por sus intereses electorales cuando llegue el momento. Se vuelven más radicales cuanto más lejos están de tocar el poder, y viceversa. Es decir: lo contrario a una postura verdaderamente popular y, por tanto, revolucionaria.

22. Tenemos que ser hábiles y claros a la hora de combatir el oportunismo de PODEMOS: Su posición respecto a Palestina es principalmente justa (con Iglesias diciendo que viva la Resistencia y defendiendo que es legítima), pero ellos, en esta posición política, hacen campaña electoral, cooptan y dirigen los movimientos para utilizarlos como base electoral, y acaban secuestrándolos para utilizarlos en las dinámicas de presión-negociación-reforma, desmovilizándolos y desorganizándolos, en lugar de potenciar e impulsar la organización y movilización popular.

Situación de la Resistencia, motivos de la aceptación del plan y papel de los comunistas y el movimiento de solidaridad.

23. Respecto a la aceptación del plan por parte de las fuerzas de la Resistencia Nacional Palestina, hay que tener en cuenta que la correlación de fuerzas actual es muy desfavorable para esta. Por lo tanto, la posición del FPLP es razonable: aceptar el plan y obtener un gobierno tecnocrático colonial o semicolonial de colaboracionistas palestinos es preferible a la plena ocupación militar sionista-estadounidense, ya que hará menos difícil reorganizar la Resistencia Nacional y las masas palestinas para seguir luchando.

24. El aspecto fundamental de la Resistencia Nacional Palestina ha sido su capacidad de combate para resistir. A pesar de los dos años de asedio criminal, con hambruna y la mayor densidad de bombardeos de la historia en una zona urbana, sin lugares en los que camuflarse o huir, la guerra de guerrillas de la Resistencia Nacional Palestina ha abatido de forma incesable a las fuerzas de ocupación en el combate terrestre cuando se adentraban en los remanentes de Gaza sin ocupar.

25. La Resistencia se ha visto amplificada en todo el mundo por la solidaridad de todos los pueblos: desde los surgidos del mismo mundo árabe y musulmán (como el papel de Yemen, de Hezbolá, de las iniciativas de solidaridad surgidas en Túnez y Egipto, o del propio Estado iraní) hasta las de los países imperialistas, que han supuesto un cambio radical en la perspectiva de las masas respecto al Estado de Israel, la lucha del pueblo palestino y el papel de los propios Estados y gobiernos de sus respectivos países.

26. Es importante combatir la propaganda imperialista en su forma pacifista burguesa. Aunque el objetivo inmediato era detener el genocidio, este no es más que el máximo grado de violencia posible, producto de décadas de dominio colonial y limpieza étnica. Independientemente de la existencia de acuerdos, y de si el Estado de Israel respeta el alto el fuego, hay que seguir presionando para cortar todos los lazos y obligar a los gobiernos a someter a Israel a boicots, sanciones y embargos de armas, etc., mientras animamos a las masas a intensificar la lucha de solidaridad con el bloqueo de puertos, fábricas, etc., para exigir el corte de los lazos económicos.

27. Al mismo tiempo, debemos evitar caer en el triunfalismo pueril izquierdista en la celebración de las concesiones arrancadas al sionismo y al imperialismo. Mientras que la derrota que ha sufrido el enemigo es relevante, el precio que el pueblo palestino y las fuerzas de su Resistencia Nacional han pagado por ello es igualmente enorme. Aunque se hayan conseguido avances contra el enemigo y se le hayan arrancado concesiones importantes, como la liberación de centenares de prisioneros y el retorno de cuerpos de mártires, confundir esto con un triunfo absoluto de la Resistencia Nacional seria un error izquierdista. El coste de estas victorias ha sido inmenso: el Estado de Israel ha asesinado a más de medio millón de palestinos, así como a muchísimos de los dirigentes, cuadros medios y guerrilleros de las fuerzas de la Resistencia Nacional Palestina; ha asolado Gaza hasta los cimientos; y sus asentamientos en Cisjordania han avanzado más que nunca estos últimos dos años. Además, el «plan de paz» de Donald Trump prevé una enorme pérdida de autogobierno en Gaza y el supuesto desarme de las fuerzas guerrilleras. La correlación de fuerzas sigue siendo extremadamente desfavorable para el pueblo palestino.

A modo de conclusión, aunque la situación para el pueblo palestino y su Resistencia Nacional sigue siendo hoy extremadamente difícil, es importante reafirmarnos en los principios, demostrados en los dos siglos de lucha internacional del proletariado por la emancipación de la humanidad: cada gota de sangre del pueblo derramada por la liberación debe servirnos de aprendizaje para alcanzar la victoria final.

Recordemos las palabras del Presidente Mao:

Luchar, fracasar, luchar de nuevo, fracasar de nuevo, volver a luchar, y así hasta la victoria: ésta es la lógica del pueblo, que tampoco marchará jamás en contra de ella.

Desechar las Ilusiones, Prepararse para la Lucha (1949).

Saludamos el inextinguible espíritu de lucha y resistencia entre las amplias masas del pueblo palestino, que se extiende entre los pueblos del mundo en forma de solidaridad internacionalista.

¡Viva la lucha del pueblo palestino!

¡Fuego al imperialismo y el sionismo!

¡Viva la solidaridad internacionalista!

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