Paremos la ofensiva reaccionaria: ¡despleguemos la lucha de clases en las universidades!

Como acostumbra a hacer la ultraderecha española, su propuesta política es un calco de la alt-right estadounidense. Vito Quiles, agitador panfletario al servicio de la extrema derecha, ha decidido imitar a Charlie Kirk anunciando una gira por las universidades bajo el lema “España combativa”. Lo que busca es victimizarse en las redes sociales ante la natural reacción de la comunidad universitaria que no va a tolerar que pueda difundir su veneno fascista alegremente.

En este llamamiento al movimiento estudiantil y al resto de la comunidad universitaria pretendemos dar una orientación de lucha contra la extrema derecha en las Universidades. Para ello:

  1. Debemos identificar los cambios recientes en la extrema derecha: el contexto ha cambiado, y las tácticas de enfrentamiento directo y exposición ya no aíslan a la extrema derecha, sino que pueden llegar a alimentar su maquinaria propagandística en redes sociales si no se está en una correlación de fuerzas extremadamente favorable.

  2. Debemos dotarnos de un análisis certero de la función de la universidad en el capitalismo, para poder navegar con acierto las contradicciones que la atraviesan, y explotar sus contradicciones en favor de la lucha popular y revolucionaria.

  3. La contra-campaña actual se debe enmarcar en la estrategia general de convertir las universidades de centros de adoctrinamiento de la burguesía en focos de rebelión.

  4. Por lo tanto, los objetivos tácticos variarán de acuerdo al análisis de la correlación de fuerzas concreta, pero en todos los casos la propuesta táctica deberá servir a la orientación estratégica de convertir las universidad en focos de rebelión.

  5. Para convertir las universidades en focos de rebelión es necesario desplegar la lucha de clases en la universidad. Esta es la única forma efectiva de parar la ofensiva reaccionaria. Esto se debe traducir en un eficaz trabajo de masas. Debemos evitar alimentar a los reaccionarios con pequeños escraches que puedan capitalizar en redes sociales, por eso la orientación general principal debe ser generar estado de opinión en la universidad mediante una amplia agitación, y únicamente hacer un escrache directo cuando tengamos abrumadora superioridad.

  6. Debemos hacer un amplio trabajo de alianzas, desde explotar las contradicciones dentro de la institución universitaria hasta alianzas con colectivos populares, así como con fuerzas reformistas que continúan siendo enemigos secundarios, manteniendo la independencia de las organizaciones de clase.

1. La extrema derecha actúa sin careta, el contexto ha cambiado

  1. Hasta 2018, la extrema derecha se movía en el ostracismo. Actualmente, con la derechización general del espectro político, no tienen que ponerse ninguna careta para difundir ampliamente su ideario reaccionario.

  2. Hasta 2024, la respuesta popular para hacer frente a los actos de fascistas y reaccionarios se ha basado en el escrache y el boicot. Esta ha sido una estrategia eficaz para limitar la difusión de su veneno y dificultar su crecimiento durante más de una década, pero que estaba mostrando signos de agotamiento ante la difusión de su veneno entre las masas, facilitada por la decepción socialdemócrata-reformista del último periodo.

  3. Con el 2º mandato de Trump en EEUU identificamos el inicio de una verdadera ofensiva reaccionaria, en la que la oligarquía estadounidense apuesta por la ultraderecha como proyecto político para poder imponer las medidas políticas que necesitan en un contexto de incremento de las tensiones entre potencias imperialistas.

  4. El aparato mediático estadounidense y su influencia en los algoritmos de las redes sociales han servido para promocionar y normalizar los discursos de extrema derecha, mientras que las políticas de Rearme Europeo y de preparación para la escalada militar de estas tensiones imponen un nuevo “sentido común” en la política institucional, derechizando los parlamentos y facilitando la campaña electoral a la extrema derecha.

  5. La ultraderecha, consciente de este cambio de tendencia, con conocimiento de que tiene a su favor el amarillismo de los medios de comunicación y los algoritmos de las redes sociales, busca el enfrentamiento con las fuerzas antifascistas y progresistas para posar como víctima y continuar intentando recabar el apoyo de masas.

2. La universidad en el capitalismo está atravesada por contradicciones fundamentales

  1. La universidad es una institución que tiene las siguientes funciones sociales: formar trabajadores especializados, centro de investigación y generador de cultura. Aparentemente, estas funciones las desarrolla como “institución con autonomía” y “al servicio de la sociedad”.

  2. Esto solo es un espejismo. En el capitalismo, aunque sean de titularidad pública, la universidad siempre va a tener una estrecha relación con el capital privado, y es una relación de dominación. Esto es porque las universidades proveen de mano de obra entrenada (de acuerdo a las necesidades del capital), investigan (de acuerdo, de nuevo, a los intereses del capital, sea de una u otra empresa, sea del conjunto de los capitalistas a través de la iniciativa estatal), y generan cultura (que está también guiada por la financiación, marcada directa o indirectamente por los intereses del capital).

  3. Esta relación se manifiesta en la privatización de servicios de la universidad, la relación con las empresas que utilizan la universidad como subcontrata, la generación de estructuras de investigación donde grandes catedráticos actúan como burgueses con medios de producción de titularidad pública, grupos de investigación donde la subcontratación y la prevaricación-corrupción se separan por una fina línea, o prácticas de empresa que adquieren un carácter principalmente de explotación de “aprendices”, no de formación.

  4. La subordinación de la universidad pública al capital en todos los terrenos: educativo, económico, cultural y de investigación encuentra naturalmente resistencia. La resistencia de las capas populares ocurre de forma espontánea, ante los múltiples atropellos y arbitrariedad, incluso alimentada por la disonancia manifiesta de lo que la universidad debería ser y lo que realmente es.

3. Convirtamos las universidades de centros de adoctrinamiento en focos de rebelión

  1. La contra-campaña actual se debe enmarcar en la estrategia general de convertir las universidades de centros de adoctrinamiento de la burguesía en focos de rebelión. Al fin y al cabo, las universidades son centros de estudio que concentran a amplias masas de jóvenes y empleados públicos.

  2. Históricamente las universidades han sido bastiones de la disidencia política, jugando un papel relevante en los procesos de rebelión de masas. A nivel estratégico, los grandes centros de estudio juegan un papel complementario relevante a los centros industriales para organizar la revolución socialista.

  3. Hacer frente al auge reaccionario y a su intento de capitalizar la respuesta popular es una campaña táctica que debe servir al objetivo estratégico: debemos disuadir enérgicamente las propuestas que saldrán de realizar una contra-campaña que se limite a hacer frente a la provocación de la ultraderecha con las fuerzas populares organizadas existentes.

  4. Debemos promover entre las organizaciones existentes la orientación principal de ser las habilitadoras de la más amplia movilización de masas estudiantiles y universitarias no organizadas, de promover su despertar político y la elevación de su nivel de conciencia política.

  5. La movilización en respuesta a la provocación de la ultraderecha debe servir para fortalecer ideológica, política y organizativamente las fuerzas populares, en particular aquellas más avanzadas (de clase, antiimperialistas) en las que priorizamos participar e impulsar, así como el fortalecimiento de las organizaciones revolucionarias y el Partido.

4. Objetivos tácticos de la campaña paremos la ofensiva reaccionaria: ¡despleguemos la lucha de clases en las universidades!

  1. Los objetivos tácticos variarán de acuerdo al análisis de la correlación de fuerzas concreta, pero en todos los casos la propuesta táctica deberá servir a la orientación estratégica de convertir las universidad en focos de rebelión.

  2. Nuestra fuerza reside en las masas, por ello el enfrentamiento a la ultraderecha en las universidades debe orientarse a desplegar de la forma más abierta y masiva la lucha de clases en el terreno ideológico, político, y por el control del espacio público.

  3. Allí donde las fuerzas populares tripliquen o más aún quintupliquen las fuerzas reaccionarias, puede impedirse directamente el acceso e impedir el acto, como se ha realizado en la UAB. Esto, sin embargo, es solo la lucha en el terreno del control del espacio, una manifestación de la lucha de clases, pero no su totalidad. Debemos ganar la lucha también en el terreno ideológico (la ultraderecha como producto necesario del capitalismo, que debe ser combatido enérgicamente en el momento actual, y que este debe ser barrido mediante la revolución socialista) y político (de forma eficaz convertir la universidad en una trinchera contra su influencia perniciosa, y transformar las universidades en focos de rebelión).

  4. Podemos aprender del primer acto que tuvo lugar en la UAB el 16 de octubre que la orientación de la contra-convocatoria al enfrentamiento directo facilita que las Fuerzas y Cuerpos de Represión del Estado se dirijan particularmente contra las fuerzas populares, limitando la participación de amplias masas no convencidas de partida de la necesidad de hacer frente a la extrema derecha, y por lo tanto limitando el grado en el que se fortalecen las fuerzas populares con el contra-acto.

  5. La orientación general es organizar un contra-evento a la convocatoria de Quiles, con una amplia agitación que facilite sumar a las amplias masas progresistas pero dubitativas a la protesta, elevar su nivel de comprensión de la amenaza que supone la ultraderecha y su nivel de conciencia general sobre la necesidad de la organización para hacer frente a esta fuerza política que es la portadora de la agenda más abiertamente antipopular de los intereses de los capitalistas.

  6. Esta orientación también aplica allí donde la correlación de fuerzas nos quede extremadamente favorable de partida por el grado de desarrollo de las fuerzas populares (principalmente, cualquier lugar fuera de las naciones oprimidas por el Estado español), puesto que, de otra manera, una victoria táctica no estará alineada con los objetivos estratégicos, y no habrá servido en el grado que habría podido al fortalecimiento de las organizaciones populares y revolucionarias.

5. Orientaciones para el trabajo de masas

  1. Debemos evitar alimentar a los agitadores reaccionarios, para ello solo debe golpearse desde la superioridad. Esta superioridad se construye en base a un amplio trabajo de agitación, con una convocatoria que apele a los intereses de las masas no organizadas y responda a sus principales interrogantes sobre la cuestión.

  2. De forma complementaria, el contra-evento es positivo que cuente con espacios de ocio manifiestos para multiplicar la asistencia.

  3. La organización del contra-evento debe disponerse estratégicamente allí donde sea más probable que el agitador reaccionario vaya a organizar su charla, para tener la posibilidad de transformar el contra-evento en un piquete espontáneo que expulse al reaccionario y sus lacayos.

  4. En los campus segmentados, esta orientación puede llevar a que Vito aparezca en un punto alejado a donde habíamos previsto, lo que debe tenerse presente para actuar de la forma adecuada en el momento en que tengamos constancia de su aparición en otro lugar.

  5. Desde las organizaciones de masas y revolucionarias en las que participamos debemos plantear la forma de realizar un amplio barrido para sumar al evento a todo el que pueda ser sumado, despertando su interés, elevando su nivel de conciencia y animándole a la acción durante el evento, y estableciendo las formas adecuadas para que, después del evento, podamos organizar y consolidar a aquellos dispuestos a pasar a formar parte de las organizaciones populares y/o revolucionarias.

6. Orientaciones para el trabajo de alianzas

  1. Sumar a todo el que puede ser sumado requiere de un amplio trabajo de alianzas, que implica tres tipos de alianzas: (1) alianza con otras fuerzas revolucionarias y radicales, (2) alianza con distintos sectores del movimiento estudiantil desde las organizaciones revolucionarias y populares / de clase de referencia, (3) alianzas con sindicatos de trabajadores y (4) alianzas tácticas con reformistas y socialdemócratas, enemigos del pueblo que adquieren un carácter secundario en este momento, y (5) alianzas tácticas con la institución universitaria.

  2. En las alianzas con otros destacamentos comunistas, colectivos anarquistas, u otras organizaciones radicales (p.e. antifascistas), debemos enérgicamente defender una orientación de trabajo de masas amplia y unitaria, que ponga el enfrentamiento directo contra las fuerzas reaccionarias de forma supeditada a una correlación de fuerzas muy superior por nuestra parte. Con algunas de estas fuerzas no podremos llegar a un entendimiento, será imposible convencerles de que una acción directa perpetrada por un pequeño grupo solo hará que alimentar a al extrema derecha, por lo que después de realizar este esfuerzo deberemos recorrer caminos separados. Deberemos mantener un contacto estrecho para intentar convencerles, en base a los resultados de un gran contra-acto, que esperen al enfrentamiento para impedir el acceso de las fuerzas reaccionarias a que haya una gran acumulación de fuerzas en el contra-evento.

  3. El movimiento estudiantil cuenta con múltiples organizaciones: sindicatos estudiantiles, colectivos que hacen frente a distintos tipos de opresión específica, asambleas de Facultad, o incluso colectivos revolucionarios estudiantiles. Unir a los distintos colectivos, en particular a aquellos con más influencia entre el estudiantado (normalmente ligados al ocio y la cultura) es relevante para potenciar la capacidad de convocatoria, y debe traducirse en darles un espacio propio en el evento.

  4. Esta orientación es extensiva a los sindicatos de trabajadores, sin excepción. Tanto aquellos más críticos y asamblearios, como las grandes centrales sindicales (CCOO, UGT, CSIF).

  5. Así mismo, debemos establecer alianzas tácticas con reformistas y socialdemócratas. Esto no significa dejar de considerarles enemigos del pueblo, sino identificar que adquieren un carácter secundario en este momento.

  6. Finalmente, una alianza táctica de relevancia central son las alianzas tácticas con la institución universitaria. Casi sin excepción, la alta administración universitaria ha tenido una actitud reacción con la represión estudiantil en las Acampadas por Palestina y en otras protestas estudiantiles. Sin embargo, allí donde haya opción, debemos intentar explotar sus contradicciones relativas a que la universidad, a nivel estatutario, debe ser garante de valores democráticos y de tolerancia, elementos que el agitador ultraderechista Quiles incumple flagrantemente.

  7. En la UAB, Quiles apareció con un megáfono y guardaespaldas, sin pedir previamente un espacio para realizar su charla. Esto no significa que siempre vaya a ser así. Algunas formas de boicot con las que podemos tratar de contar con el apoyo institucional es reservar todos los salones de actos del campus a nombre de colectivos populares el día en que Quiles anuncia asistir, de forma que no tenga posibilidad de acceso, mientras que las actividades del contra-acto estarían plenamente convocadas.

  8. El trabajo de alianzas debe realizarse basado en el respeto mutuo a la independencia de acción de todas las organizaciones. Son habituales las prácticas deshonestas de tratar de forzar el posicionamiento de las reuniones de coordinación a través de llevar muchos representantes de una misma organización (o con una división artificial que dé más voz a una formación política), o tratar de forzar una limitación de la autonomía relativa de los participantes para que se limiten a acatar con la línea que pueda imponer una de las organizaciones. Estas actitudes solo dañan los esfuerzos de trabajo unitario y condenan a la dispersión a las fuerzas populares, beneficiando a las fuerzas reaccionarias. Por ello, deben ser señaladas, criticadas para su inmediata corrección, o en su defecto vetadas las organizaciones que las practican.

  9. En cada una de estas alianzas tenemos que ser consciente del papel que vamos a tener, así como en el resto de organizaciones. Allí donde haya una asimetría muy grande de fuerzas, tenemos que ser conscientes que no vamos a poder tener coordinación formal.

Trabajo de masas y trabajo partidario

  1. En el marco del trabajo de masas y de alianzas que impulsemos desde las organizaciones revolucionarias y organizaciones populares en las que participamos, debemos tener presente el trabajo partidario a desarrollar para que este trabajo de masas sirva de sedimento a la construcción partidaria.

  2. En particular, la militancia del Partido debe prestar particular atención a desplegar una amplia agitación (carteles, pegatinas, y otros materiales) para visibilizar su presencia en las universidades como destacamento revolucionario.

  3. Allí donde el contexto sea favorable a ello, la rama local del Partido debe valorar organizar actos abiertos para exponer nuestra línea política, tanto contra la campaña de Vito, como en general contra la Ofensiva Reaccionaria, el Rearme Europeo, y otras cuestiones relacionadas con hacer frente en el terreno ideológico-político a la ofensiva reaccionaria: la lucha de liberación de Palestina y el trabajo de solidaridad, el derecho a la autodeterminación de Catalunya y el resto de naciones oprimidas, la Revolución Socialista y el papel del movimiento obrero, el movimiento estudiantil, los movimientos urbanos populares, la lucha feminista y el mov. LGTBQ+, etc.

  4. De forma obligatoria, las ramas locales del Partido deberán organizar eventos cerrados con nuestros simpatizantes y colaboradores para debatir la línea política y organizar el trabajo de agitación.

  5. Allí donde el Partido tengo mayor presencia y se valore oportuno, el Partido puede participar directamente en el contra-evento de masas, firmando como convocante y teniendo un espacio propio en el evento donde transmitir la línea política revolucionaria en el formato que sea más adecuado dado el nivel de conciencia y objetivos locales en el momento actual.

¡Paremos la ofensiva reaccionaria!

¡Despleguemos la lucha de clases en las universidades!

¡Convirtamos las universidades en focos de rebelión!

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