El despliegue de solidaridad de los últimos cinco días con los afectados por la DANA en el Sur de Valencia se enfrenta a la guerra de desinformación del Estado capitalista y sus políticos. Las ganancias de los capitalistas lo son todo, nuestras vidas no significan nada. La confusión que reina en los medios de comunicación es el choque de sables de las luchas intestinas del poder burgués:
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Mazón ha sido el responsable directo de no tomar medida ninguna ante la alerta roja, que se ha cobrado centenares de vidas. Ha antepuesto los beneficios de los capitalistas, y la clase trabajadora hemos puesto nuestras vidas, como no puede esperarse de otra forma.
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Sánchez, tras cinco días desde la catástrofe, no ha decretado el Estado de Alarma y establecido las medidas drásticas que son necesarias: poner a las empresas de la construcción, logística y alimentación a atender las necesidades de la población. Los negocios de la burguesía van por delante.
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Vemos un juego de trileros en el que gobierno autonómico y central se rebotan competencias, donde el despliegue de medios es irrisorio, se hace una guerra de propaganda contra las brigadas de voluntarios, y se intenta aparentar que todo está bajo control y todo puede continuar con normalidad.
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Mientras, l’Horta Sud de València es literalmente un Estado fallido, que solo se mantiene por la autoorganización popular y los brigadistas solidarios, que este puente se han volcado en ayudar.
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Como comparsa en el Gobierno, Yolanda Díaz sigue pidiendo por favor a los empresarios que sean humanos, poniéndose galardones por medidas que no ejecuta: las familias afectadas siguen siendo llamadas a trabajar bajo amenazas y coacciones, mientras la Ministra de Trabajo mira a otro lado.
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En este contexto, vemos cómo la extrema derecha de distinta índole intenta criminalizar al migrante y blanquear su discurso ejerciendo la caridad, con el fascista de Alvise como máximo exponente en los medios, y grupúsculos nazis de distinta índole en las calles.
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Finalmente, la izquierda reformista intenta también aprovechar el temporal: convoca el 9 de noviembre manifestación bajo el lema “Mazón Dimisión”, intentando recuperar el gobierno autonómico mientras sus partidos son cómplices desde el gobierno central de la miseria que está padeciendo el pueblo en l’Horta Sud.
Desgranemos esta situación por partes:
La solidaridad es la ternura de los pueblos
Estos días, miles de personas han acudido con alimentos, agua, medicamentos y herramientas de obra y limpieza. Los primeros tres días, la abrumadora mayoría del suministro de alimentos, la limpieza de calles y de casas ha sido por la labor de las brigadas de solidaridad y la autoorganización de los vecinos. Las iniciativas humanitarias nacen en todo el país y el lema de “solo el pueblo salva al pueblo” está en boca de todos.
Sus beneficios, nuestros muertos
En una situación de emergencia como esta, la peor catástrofe humanitaria de la historia reciente del país, el Gobierno debería declarar el Estado de Alarma, y obligar a las empresas a movilizar sus recursos y trabajadores.
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Las capacidades del sector industrial y de la construcción deben ponerse al servicio de la reconstrucción general.
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Las capacidades del sector agroindustrial y logístico encabezado por Mercadona debe ponerse al servicio del suministro general de las personas afectadas.
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Las infraestructuras hoteleras y turísticas deben ponerse al servicio de garantizar alternativa habitacional a todos los damnificados, sobre todo ahora que el agua estancada aumenta el riesgo de epidemia.
Debemos plantearnos: ¿por qué son los voluntarios quienes han de comprar y llevar comida, agua, medicamentos, cubos, escobas, herramientas, mientras que Mercadona y las demás empresas hacen el agosto a su costa?
El Estado capitalista está desplegando una guerra de desinformación
Llevamos tres días con un número de fallecidos confirmados de poco más de 200, mientras que nuestros militantes y compañeros atestiguan que en sus zonas de trabajo aparecen cadáveres en cifras muy superiores a las que refleja el número oficial. A día de hoy, sigue sin haber un recuento oficial de desaparecidos.
En los primeros días, cuando el esfuerzo de rescate ante personas atrapadas es más urgente, vemos cómo el juego de trileros en el que se rebotan las competencias entre la autonomía y el Estado ha llevado a una cantidad insignificante de profesionales de emergencias desplegados donde se necesitan. Muchas unidades de bomberos han denunciado públicamente la situación. La cantidad de militares desplegados ha sido irrisoria.
La propaganda de los medios se centraba en la criminalización de los brigadistas y en el gran despliegue que iba a hacer el ejército.
Combatamos la propaganda del ejército salvador
En este contexto la demanda de que destinar los militares es justa, pero centrarnos en ella es un éxito de la propaganda burguesa: la burguesía quiere que sus negocios sigan con normalidad, le da igual la vida de los trabajadores, como han demostrado. Los recursos profesionales más capaces de revertir esta situación están al alcance de la mano, pero siguen trabajando para el beneficio de sus amos en vez de para revertir los efectos de esta catástrofe.
Claro que deben desplazarse los efectivos del ejército, Guardia Civil y Policía Nacional, y poner su músculo y coordinación al servicio de la reconstrucción, pero si lo que hay que hacer es desmontar, cargar con maquinaria, apuntalar y asegurar construcciones, achicar agua turbia y barro, transportar… Eso es lo que hace a diario Stadler, Ford, Lodolimp, MRW, DHL, Mercadona… Toda esa capacidad está a tiro de piedra y debe ponerse al servicio del pueblo.
La criminalización de las brigadas de voluntarios sirve para intentar ocultar su gestión criminal al resto de la población
Desde el segundo día el Presidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón y otras autoridades señalaban a los voluntarios como un impedimento al trabajo profesional, impidiendo el paso de los servicios de emergencias. Ayer, la Generalitat decretó la prohibición del paso a cualquier voluntario, excepto a los 2000 oficiales organizados desde su propio mando.
Con la excusa de que era por la alerta amarilla de lluvias, redoblaron los esfuerzos por desmovilizar al pueblo en su esfuerzo solidario: todo para evitar que se evidenciara la pésima gestión y el abandono a los afectados; y, al parecer, para evitar la respuesta popular ante la visita del Estado mayor a la zona damnificada. A su pesar, la desobediencia civil se ha contado por miles, y la superioridad abrumadora respecto a los cuerpos y fuerzas del orden ha dejado en papel mojado tal decreto.
El pueblo sabe quiénes son sus asesinos
Todos nuestros militantes y simpatizantes de Valencia y alrededores están volcados como brigadistas estos días, y atestiguan que las unidades de bomberos y protección civil son escasas, y excepto por las unidades de rescate, la policía y guardia civil no colaboran en los trabajos de limpieza. La UME únicamente colabora con el uso de maquinaria. Los uniformes impolutos de policías, guardias y militares contrastan con los del resto del pueblo, embarrados hasta el pecho, que se deja la piel.
Hoy domingo, la comitiva encabezada por los Reyes, el Presidente del Estado Pedro Sánchez y el Presidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón ha recibido una calurosa bienvenida en Paiporta, uno de los pueblos más damnificados: centenares de personas les han recibido lanzándoles barro al grito de “¡asesinos!” y “¡fuera de aquí!”. Solo en ese momento, toda esta suerte de paseantes han tenido que coordinarse y poner el cuerpo: para proteger a los miserables responsables de que esta tragedia cuente con un número de fallecidos que puede llegar al millar.
Los medios de comunicación lacayos del capital no han dudado en blanquear la actuación de los Reyes: el cordón de seguridad centró sus esfuerzos en resguardar a los Reyes, que ante las cámaras intentaron identificar a algunos miembros afines para abrazarles en medio de los abucheos generales.
Mientras, nazis y simpatizantes de extrema derecha centraban sus esfuerzos en Sánchez, consiguieron alcanzarle con un objeto, y perseguirle cuando salió del cordón con escasa escolta. El blanqueamiento y difusión de ideario de la extrema derecha es una realidad que debemos combatir. Las ratas proliferan en toda catástrofe.
Como comentábamos antes, las autoridades, y en particular Mazón, han estado señalando a los brigadistas como un problema por impedir el paso a las ambulancias: este circo montado por la visita de la comitiva de la vergüenza ha provocado un colapso total en la arteria principal de Paiporta que ha afectado al resto de pueblos. La visita del Rey, Presidentes y demás culpables de nuestra miseria solo ha acarreado la cancelación de todos los suministros previstos para la tarde. Ellos son quienes sobraban.
El juego de trileros es producto del sistema capitalista
Asistimos a una guerra entre las fuerzas de la izquierda parlamentaria, en posesión del gobierno central, y las fuerzas de derecha, que ostentan las competencias autonómicas: en destinar unidades de bomberos, policía, aceptar destacamentos de ayuda internacional, enviar al Ejército, y un largo etcétera, vemos cómo se traspasan las competencias arriba y abajo:
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Mazón carga sobre sus hombros todas las muertes que podrían haberse evitado con limitar los desplazamientos al trabajo y la evacuación general el día de las inundaciones. Por ello intenta ser el “hombre fuerte al mando”, inicialmente aminorando la gravedad de la situación, y después jugando a ser el que presiona al Gobierno central para que haya más efectivos.
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Sánchez evita tomar el control para permitir que su adversario político se hunda, aunque sea a costa de todas las vidas de personas atrapadas que podrían haberse rescatado con un adecuado despliegue de medios, y de la demora general de la reconstrucción que aumenta la probabilidad de la proliferación de epidemias por el agua estancada. A cada día que pasa sin tomar medidas de verdad, más comparte la culpa del desastre.
El cinismo político burgués no tiene límites, y las reclamas de “Mazón Dimisión” se van viendo sustituidas por otras que llaman a su encarcelamiento o “al paredón”, junto con las denuncias directas a Pedro Sánchez y su gobierno.
Combatamos las falsas promesas del reformismo
Como comparsa en el Gobierno, Yolanda Díaz sigue pidiendo por favor a los empresarios que sean humanos, poniéndose galardones por medidas que no ejecuta: las familias afectadas siguen siendo llamadas a trabajar bajo amenazas y coacciones, mientras la Ministra de Trabajo mira a otro lado.
Por otro lado, la izquierda reformista intenta también aprovechar el temporal: convoca el 9 de noviembre manifestación bajo el lema “Mazón Dimisión”, intentando recuperar el gobierno autonómico mientras sus partidos son cómplices desde el gobierno central de la miseria que está padeciendo el pueblo en l’Horta Sud.
Combatamos las falsas promesas de la extrema derecha
En este contexto, vemos cómo la extrema derecha de distinta índole intenta criminalizar al migrante y blanquear su discurso ejerciendo la caridad, con el fascista de Alvise como máximo exponente en los medios, y grupúsculos nazis de distinta índole en las calles.
Los locales fascistas en la ciudad se disfrazan de caridad para propagar su veneno, en las escuadras de voluntarios contaminan con sus ideas de señalar al migrante como criminal a elementos del pueblo con ideas conservadoras, y utilizan su posición de afinidad con la policía para ejercer el matonismo cuando tienen oportunidad.
Debemos armar a los elementos avanzados del pueblo, a los brigadistas con principios, del argumentario necesario para poder combatir a estas ratas y evitar que proliferen entre el agua estancada.
Seguir organizando la solidaridad, prepararnos para luchar
Hasta la fecha, el suministro de víveres a l’Horta Sud y su distribución a las personas que no pueden bajar ha dependido gran medida de las brigadas solidarias. En algunos pueblos, la autoorganización vecinal y los ayuntamientos empiezan a poder autogestionarse. En otros, como Paiporta o Catarroja, la situación sigue siendo crítica.
Los movimientos urbanos populares se encuentran volcados en el trabajo de solidaridad, pero debemos atender también a que la lucha de clases no cesa, y la izquierda reformista, junto con algunas organizaciones populares, han convocado manifestación el próximo 9 de noviembre bajo el lema Mazón Dimisión.
El pueblo, con la clase trabajadora al frente, debe llevar su propia perspectiva a la movilización:
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Mazón como primer responsable de las centenares de vidas que pudieron haberse salvado.
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Sánchez como cómplice, por la dejación de funciones: dejar morir a quienes podrían rescatarse, no desplegar medios mediante el Estado de Alarma.
Debemos demandar con contundencia que paguen por sus crímenes.
De forma secundaria, señalando también:
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A grandes empresarios como Juan Roig de Mercadona y tantos otros que continuaron la producción en alerta roja, responsables del asesinato de sus trabajadores.
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A Yolanda Díaz, como Ministra de Trabajo que hipócritamente promete grandes medidas que no ejecuta, dejando a miles de trabajadores que se están viendo forzados a ir a trabajar sin medios, con personas a su cargo, porque no establece ningún mecanismo que haga valer sus fantásticas medidas.
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A Alvise y el resto de ratas de extrema derecha que intentan difundir su ideario en medio de la miseria, intentando vender el racismo por ofrecer algo de caridad.
Con Mariano Rajoy o con Ximo Puig al frente la miserable gestión no hubiera sido muy distinta: un gobierno burgués es un gobierno al servicio de los capitalistas, donde por delante van “sus beneficios”, y en consecuencia detrás vienen “nuestros muertos”.
No estamos en un momento de organizar una alternativa. No es el momento de llamar a la toma del poder político. Pero además de señalar a los culpables, estamos en el momento de exigir medidas reales.
Basta ya de continuar con la producción capitalista como si nada pasase.
El trabajo voluntario con los medios a nuestra mano ha sido el primer paso, pero no puede seguir siendo lo principal: con el lunes volvemos a nuestros trabajos, lo producimos todo para el enriquecimiento de nuestros amos, mientras a escasos kilómetros miles de personas lo han perdido todo.
Lo producimos todo, decidamos para qué.
Debemos exigir el Estado de Alarma y la destinación forzosa de la industria a la reconstrucción, al avituallamiento y a garantizar alternativas habitacionales a los damnificados.
