Nuevos ataques del gobierno capitalista contra los trabajadores: van a por las bajas

Desde el Partido Revolucionario de las y los Trabajadores rechazamos contundentemente los anuncios y reformas del Gobierno para recortar el derecho a baja médica de los trabajadores, y lo señalamos como parte de una estrategia continuada de la patronal y sus gobiernos de erosionar no solo el salario indirecto de la clase obrera, sino también limitar la capacidad de cada trabajador y trabajadora para defenderse individualmente del empresario.

Las luchas obreras, tanto políticas como sindicales, han logrado a lo largo de los años arrancar derechos colectivos, es decir, que se aplican a toda la clase obrera o a sectores enteros de la misma. Bajo el capitalismo, estos derechos están siempre bajo ataque, tanto directamente en forma de reformas laborales instigadas por los gobiernos de la burguesía, como indirectamente, por la evolución económica del sistema capitalista que deja estas regulaciones obsoletas.

Un aspecto secundario pero importante de estas conquistas colectivas son los derechos laborales y sociales de tipo individual, ya sean indemnizaciones y garantías que alivian los impactos del capitalismo sobre trabajadores que no están organizados sindicalmente e incluso les permiten luchar por sus derechos en cierta medida; o prohibiciones que buscan impedir que sean forzados a trabajar en condiciones por debajo de las arrancadas por la lucha obrera.

Estas barreras y garantías legales individuales siempre son las más endebles, especialmente cuando no se aplican automáticamente, sino que el trabajador tiene que levantar la mano y exponerse para hacerlas valer. No obstante, son importantes, en tanto que refuerzan las conquistas colectivas, las hacen un poco más difíciles de socavar.

El raquítico colchón que suponen las indemnizaciones por despido y el subsidio del paro, por ejemplo, hacen más fácil que un trabajador se atreva a arriesgarse a iniciar la lucha contra su empresario; e incluso que los burgueses de sectores como la hostelería tengan en ocasiones problemas para contratar nuevos explotados porque “pagan menos que el paro”.

Otro caso similar es la obligación de contratar bajo el mismo convenio colectivo a toda la plantilla de un sector o empresa. Aunque hemos denunciado, y seguiremos haciéndolo, que los convenios colectivos en España en lugar de estar peleándose con uñas y dientes, están siendo en gran medida regateados y pasteleados a la manera que quieren los capitalistas, la obligatoriedad de contratar bajo el mismo convenio colectivo a toda la plantilla es una conquista fundamental.

Esta obligatoriedad fuerza a la patronal a, o bien entrar a la negociación colectiva con el conjunto de trabajadores de un sector o una empresa, o bien a tratar de puentearla recurriendo a las Empresas de Trabajo Temporal y las subcontratas, cosa que afecta a la calidad del trabajo y al control que el burgués tiene sobre su producción frente a otros empresarios, como los que le proporcionan mano de obra externalizada.

Por último, encontramos el caso que nos ocupa: las bajas médicas. Una de las conquistas populares más notables en España es el muy mermado sistema público de salud. Aunque los capitalistas siempre van a querer un sistema de salud básico que nos remache y nos mande de vuelta a trabajar cuanto antes, el sistema de salud público es universal y tiene una parte, cada vez menor, de profesionales sanitarios con empleo de por vida, cosa que los hace en principio menos susceptibles al chantaje de los empresarios.

Para sortear esta realidad, los capitalistas se dotan de las mutuas, corporaciones de salud laboral vinculadas al capital financiero que, por ley, atienden las posibles bajas que se hayan ocasionado durante el trabajo. En las mutuas, por norma general, la atención médica no solo tiene menor calidad, sino que se orientan a hacer la baja lo más corta posible, mirando solo que el trabajador no reviente cuando se reincorpore al trabajo.

La excusa es que, con la cantidad de accidentes y contingencias de salud derivadas del trabajo, el sistema público de salud colapsaría. Dicho de otra manera, que como la explotación capitalista nos desgasta, daña y mata tan a menudo, hacen falta más profesionales y medios sanitarios, y además no pueden tener las mismas garantías y calidad que el sistema público de salud, sino que deben estar directamente elegidos y controlados por los capitalistas. Nos explotan y salen ganando por duplicado, así funciona la racionalidad política burguesa.

Pues bien, este pasado mes de agosto se dio un nuevo paso para ampliar el ámbito de actuación de las mutuas sobre la salud de la clase obrera. Ahora, con el visto bueno de las cúpulas burocráticas de CCOO y UGT, el gobierno de PSOE-SUMAR ha aprobado que las mutuas también podrán atender las bajas comunes por traumatismo cuando se ocasionen fuera del lugar de trabajo.

Es decir, un traumatismo ajeno al trabajo pero que requería baja hasta ahora pasaba por el sistema público de salud que, pese a los tiempos lentos que utiliza, suele ser garantista con el trabajador de cara a darle una baja que verdaderamente le permita recuperarse. Ahora, se abre la posibilidad de que la baja en estos ámbitos la dé la mutua, con su esquema de “un remiendo y a trabajar”.

Por otro lado, los capitalistas y sus gobiernos también buscan dejar sin efecto las bajas médicas provenientes del sistema público de salud para socavar este derecho que se ejerce individualmente. Tras años de contabilizar las bajas como “absentismo” en las estadísticas del Estado y ofrecer los cálculos del gran coste que tienen estas bajas para las empresas (se sobreentiende que el coste para la salud de los más de 1 millón de trabajadores accidentados registrados al año no importa), parece que finalmente tomarán medidas contra las bajas.

El gobierno de PSOE-SUMAR ha anunciado su intención de que una parte de las bajas médicas no supongan un descanso completo, que sean compatibles con seguir trabajando en ciertas condiciones, siempre de supuesto “mutuo acuerdo”. Es decir, si ya a menudo los trabajadores se ven presionados para no cogerse la baja, incluyendo a menudo despidos tras la reincorporación a modo de represalia, ahora esta coacción también se extendería al momento de la baja en sí misma.

Los capitalistas son un pozo sin fondo, siempre van a exigirnos más, y los políticos de su podrida democracia están tan atiborrados a privilegios y tan distanciados de su electorado popular que ni siquiera saben ya disimular y hacer como que conocen el día a día de los trabajadores y la coacción a la que vivimos sometidos.

Especialmente en sectores con poco arraigo sindical, tanto sectores precarios del semiproletariado y el proletariado, como sectores de empleados de oficinas y cualificados que están en proceso de proletarización, las bajas médicas son una última defensa individual de los trabajadores frente al agotamiento, ya sea físico o mental. Las bajas por tendinitis y afecciones musculares, las bajas por ansiedad y depresión, entre otras bajas de media y larga duración están en el punto de mira de los capitalistas.

Desde el Partido Revolucionario de las y los Trabajadores llamamos a la clase obrera y el resto de trabajadores y trabajadoras a organizarse y luchar contra todo ataque patronal, tanto a los derechos individuales como colectivos.

También señalamos que los derechos y garantías individuales conquistadas por el movimiento obrero no son sustitutos de la lucha sindical, y animamos a todos los compañeros a descartar el derrotismo y el escapismo a través de estas medidas individuales cada vez más mermadas, como las dimisiones, cambios de trabajo o bajas in extremis, a unirse y a organizar la respuesta contra los capitalistas también en nuestros centros de trabajo.

Y, por último, reiteramos que bajo el capitalismo toda conquista social, sea de aplicación colectiva o individual, va a ser continuamente erosionada y atacada, en un contexto de un capitalismo imperialista que va a ser cada vez más agresivo, estancado y criminal. Frente a ello, no solo debemos redoblar la intensidad de la lucha sindical, sino que debemos prepararnos para una verdadera guerra contra los capitalistas, una revolución que ponga fin a su reinado y ponga a quienes movemos el mundo, la clase obrera, al poder.

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