Compartimos traducido al español la entrevista que nos han realizado los camaradas de Railroad, la revista teórica del Partido Comunista de Canadá (Nuevo). Podéis consultar los números en este enlace: https://ncpc-npcc.ca/railroad/
Para quien quiera conocernos en profundidad, este documento reúne muchos de nuestros posicionamientos estratégicos y tácticos, así como nuestra historia como destacamento comunista. En esta entrevista sintetizamos nuestras posiciones sobre el Movimiento Comunista Español, el auge del fascismo, el estado los movimientos sociales y las luchas de masas más importantes en España, así como nuestra estrategia revolucionaria.
Agradecemos a Railroad y al (n)CPC su camaradería y su importante labor como difusores de la ideología revolucionaria en todo el mundo. Nos parece especialmente importante que los jóvenes partidos maoístas que están floreciendo en el seno de los países imperialistas aprendamos unos de otros. Nos despedimos lanzando un caluroso saludo internacionalista a nuestros camaradas al otro lado del océano.
PREGUNTA
1. Breve resumen de sus orígenes, su relación con los partidos comunistas anteriores y la construcción del partido comunista en España, y explicarnos en qué se diferencia la línea política de su organización de otras corrientes comunistas existentes hoy en día en su país
RESPUESTA
El Partido Revolucionario de las y los Trabajadores se funda en diciembre de 2022, precedido desde 2015 por la Organización Comunista Revolución (OCR).
OCR nace de la ruptura con el republicanismo pequeñoburgués, una tendencia entonces mayoritaria en el movimiento comunista de España, que afirma que el tipo de revolución que es necesaria es una revolución democrática (encaminada al socialismo). Esta corriente ha tratado de sacar rédito del ideario colectivo aún existente del Frente Popular de la Guerra Civil, en muchas ocasiones de forma electorera y oportunista.
A su vez, OCR partía de un firme rechazo al trotskismo, afirmando la necesidad de tomar el poder en el marco del Estado burgués, creando así una república de los trabajadores que actúe como cuartel general de la Revolución Proletaria Mundial. Asimismo, rechazamos la distorsión del centralismo democrático y del trabajo de masas comunista propio del trotskismo, que sustituye el Partido Comunista de vanguardia por un conjunto de facciones a la carrera por dominar los movimientos de masas, renegando del necesario papel que debe tener la vanguardia de educación y organización sistemática.
La tercera corriente más prevalente el movimiento comunista de España era la tendencia “prosoviética”, la corriente del vagón de cola del PSUV, del KKE o algún otro “socialismo realmente existente”. En vez del seguidismo al revisionismo, OCR optó por reafirmarse en los principios del marxismo-leninismo, dando la espalda a las principales corrientes existentes que habían demostrado su bancarrota política.
De 2015 a 2018, OCR se conforma como una pequeña organización marxista-leninista antirrevisionista, fundamentada en un fuerte funcionamiento democrático estructurado en el debate abierto y honesto, un programa formativo sistemático basado en los clásicos del marxismo-leninismo y con un trabajo de masas intensivo allí donde cuenta con implantación, que lleva a un crecimiento modesto pero relevante en influencia y militancia. En nuestros primeros pasos dimos gran importancia al aprendizaje y aplicación del centralismo democrático, aspirando a funcionar a nuestra escala como lo hará el Partido de la Revolución. Nuestra estrategia para la reconstitución del Partido Comunista de España abarcaba dos perspectivas: (1) nuestro propio desarrollo y (2) el trabajo de unidad con otros destacamentos reconstructores.
Tras nuestra consolidación en el II Congreso (2018), con el aumento de nuestro papel local en las luchas de masas, empezaron a salir a la luz errores de concepción y método: principalmente tendencias al dirigismo y al economicismo. Nuestro trabajo internacional (conjunto con otros destacamentos) nos descubrió la relevancia de las aportaciones de Mao en el funcionamiento del Partido: la lucha de dos líneas como motor del desarrollo del Partido, las campañas de rectificación como herramienta del centralismo democrático para subvertir y corregir colectivamente errores acumulados y fortalecer el Partido, la profundización en la gestión de sistemas de contradicciones, y en particular la aplicación de la línea de masas como principio y método para gestionar la contradicción consciente – espontáneo, vanguardia – masas. Así, las críticas recibidas en el trabajo conjunto con otros destacamentos en las luchas de masas, a la luz de las contribuciones de Mao, provocaron un efecto dominó que se convirtió en una campaña de rectificación en el conjunto de la Organización Comunista Revolución, y de la misma surgió una lucha de líneas sobre la adopción del marxismo-leninismo-maoísmo (MLM) en 2021. El proceso de unidad de los varios destacamentos marxistas-leninistas antirrevisionistas agudizó el desarrollo ideológico de cada uno de ellos, poniendo fin al proceso de unidad.
Debemos mencionar que, en España, la influencia de la ruptura sino-soviética y la Revolución Cultural fue limitada, y se tradujo en la formación de nuevos destacamentos definidos más bien por el foquismo y el trotskismo, respectivamente, que por el Pensamiento Mao. Por ello, pasado 1980, estos nuevos destacamentos abandonaron su orientación Pensamiento Mao y, hasta 2020, el marxismo-leninismo-maoísmo todavía era extremadamente residual en nuestro país, con a penas, que tengamos constancia, un comité en Galicia, y pequeños destacamentos anteriores que no llegaron a consolidarse. Nuestra principal inspiración para dar este salto ideológico en la asunción del marxismo-leninismo-maoísmo fueron las experiencias revolucionarias en India y Filipinas, llegando a conocer así las contribuciones del Partido Comunista de China a la ideología del proletariado desde 1921 a 1976. Por tanto, no contábamos con partidos anteriores de los que tomar el testigo y aprender de forma directa. Asimismo, uno de los destacamentos con los que compartíamos el proceso de unidad también viró hacia el MLM, en su caso, tomando como principal referencia Perú y el Pensamiento Gonzalo. Su desarrollo inmediatamente posterior, que valoramos como profundamente negativo, nos previno de adoptar prematuramente esta concepción del MLM.
En 2022 tuvo lugar el III Congreso de OCR – I Congreso del PRT, donde la organización se refundó como Partido Revolucionario de las y los Trabajadores (PRT) y asumimos el marxismo-leninismo-maoísmo como ideología.
Dentro de los autodenominados comunistas, los reformistas suponen la tendencia mayoritaria, donde destacan el PCE (de herencia eurocomunista) y otras formaciones de distinto signo, como Anticapitalistas (trotskistas). Entendemos que el trabajo electoral es una parte del trabajo político a realizar para despertar y concienciar a amplios segmentos de la clase trabajadora, pero la constitución de un gobierno en el Estado burgués es estéril para la transformación socialista. Esta requiere del derrocamiento del Estado burgués. Por tanto la fuerza de la clase obrera organizada y su Partido deben constituirse desde fuera de las instituciones burguesas.
Asimismo, en la última década ha emergido del hoxhismo una corriente que ha abandonado el comunismo en favor de posiciones socialchovinistas, más propias del nacionalbolchevismo o el strasserismo, que marchan junto a la ultraderecha y las formaciones fascistas en su persecución a las personas racializadas, el colectivo LGTBQ y toda formación progresista. El conjunto del MCE se opone a estos desertores del campo revolucionario.
A parte del reformismo y el trotskismo, existen otras dos corrientes relevantes en el MCE: la corriente prosoviética y un emergente comunismo de izquierdas ecléctico que se autodenomina “movimiento socialista”.
Hay tres aspectos generales que nos diferencian de la mayor parte del movimiento comunista en España:
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Defendemos que los sindicatos pueden ganarse para la clase obrera, convertirse en escuelas de socialismo y en palancas para la revolución. Rechazamos la perspectiva de que la lucha sindical no continúa teniendo un potencial para el despertar político de las masas trabajadoras incluso en sindicatos con un aparato burocrático y amarillo. Nuestra humilde experiencia nos refuerza que es un vector de politización revolucionaria.
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Defendemos el feminismo proletario como corriente obrera y revolucionaria en el seno del movimiento feminista y por la liberación sexual y de género (LGTBQ). Rechazamos la idea de que el movimiento feminista o LGTBQ sean burgueses, sino que defendemos abiertamente que tienen un potencial revolucionario.
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Defendemos activamente el derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas en el seno del Estado español, y damos apoyo a estas luchas de forma activa como parte de la lucha por los derechos democráticos, con una agenda propia y poniendo los intereses de la clase obrera al frente.
Las principales diferencias particularmente con la corriente prosoviética son las siguientes:
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Entendemos que el Partido Comunista, como organización de cuadros, muestra su vitalidad en su aplicación interna de la línea de masas, en desarrollar su línea política en base a la lucha de líneas, y rechaza firmemente el burocratismo por ser ineficaz a desarrollar políticamente a la clase obrera para la revolución.
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Entendemos que un Partido Comunista en el poder en un país debe actuar como Cuartel General de la Revolución Proletaria Mundial. No hay ningún país dirigido por un autodenominado Partido Comunista que tenga tal rol.
Nos diferenciamos del comunismo de izquierdas ecléctico, que en España ha tenido un crecimiento significativo reciente, en lo siguiente:
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Entendemos los movimientos de masas, incluidos aquellos por la autodeterminación o contra el patriarcado, no como inherentemente burgueses, sino influidos por la burguesía, una influencia que puede y debe combatirse para ganarlos para la revolución proletaria. Entendemos que su ala izquierda puede ganarse explícitamente para la revolución, su amplio centro puede movilizarse en clave de defender los objetivos inmediatos del programa revolucionario, y su ala derecha puede por lo general neutralizarse y evitar que pase al campo de la reacción.
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Criticamos la comprensión de la dirección comunista del proceso revolucionario como un proceso de adscripción bajo la bandera roja del proletariado, hasta alcanzar la masa suficiente para lanzar la ofensiva. Más bien, consideramos que solo el segmento más avanzado de la clase obrera y el pueblo estará bajo la dirección directa del Partido Comunista, mientras que una proporción relevante solo luchará por los objetivos inmediatos del programa en tanto que nuestra capacidad sea suficiente para elevar su nivel de conciencia, facilitar su organización y convencerles de la necesidad de luchar por los objetivos inmediatos de la revolución.
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Afirmamos que la forma principal de explotación que sufre la clase obrera es la explotación en el trabajo, en la esfera productiva, fuente de riqueza principal de los capitalistas, y no a través de la vivienda, que es una explotación indirecta y complementaria. De ahí que consideramos principal la organización obrera en sindicatos y secundaria y complementaria la organización en el resto de movimientos populares.
Con buena parte del resto del movimiento comunista de España hay dos puntos de diferencia, que son en general puntos en común con las dos corrientes anteriores:
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El análisis de EEUU como superpotencia imperialista, que lidera la alianza occidental, en contienda principalmente con China, potencia imperialista en ascenso, de falsa apariencia socialista, y con Rusia, potencia imperialista en una situación de relativa debilidad contra la alianza occidental. La corriente campista considera Rusia y China como aliados antiimperialistas.
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En este contexto, afirmamos que España es una potencia imperialista menor, aliada directa de Alemania, Francia y EEUU. Existe una prevalencia relevante de la concepción de que España es una semicolonia alemana, obviando el expolio español de América Latina y el Norte de África. Esta perspectiva se imbrinca con la necesidad de una supuesta revolución democrática o la concepción de España como un Estado fascista, que a nuestro juicio carecen de fundamento.
Si bien su esfera de trabajo se limita a la publicación teórica digital y la puntual agitación callejera, en los últimos años identificamos un crecimiento modesto de las perspectivas teoricistas, que reniegan de participar en cualquier lucha reivindicativa hasta realizar un balance del período revolucionario anterior u otras variantes. Estos, en la práctica, actúan como liquidadores de la lucha espontánea tanto de apagarla en círculos de estudio, sin entender cómo la formación de círculos y otras organizaciones revolucionarias debe no solo nutrirse sino guiar e impulsar a nuevas cotas de lucha a los movimientos populares.
Observamos que han emergido recientemente nuevos destacamentos marxistas-leninistas antirrevisionistas, con los que compartimos buena parte de los puntos de diferencia anteriores, y con los que hemos iniciado relaciones bilaterales en pos de trabajar por la reconstitución del Partido.
En definitiva, presenciamos un movimiento comunista en España con una elevada dispersión orgánica que refleja una profunda dispersión ideológica y política. La corriente emergente que más ha crecido en el último lustro es el comunismo de izquierdas ecléctico como movimiento de masas radical. Este desarrollo es positivo en su conjunto, puesto que está suponiendo la popularización del comunismo entre miles de jóvenes. Sin embargo, a su vez, pone en nuestros hombros la urgencia de elevar nuestras capacidades para que esta ola de entusiasmo no se convierta en su contrario por errores políticos no gestionados adecuadamente en ausencia de las herramientas que proporciona el MLM.
PREGUNTA
2. Vemos que el Gobierno español está oponiéndose en cierta medida a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. ¿Podrías explicarnos qué está sucediendo en este sentido? ¿Es España una potencia imperialista hoy en día, y cuál es su posición respecto a las potencias imperialistas dominantes tanto en la Unión Europea (Alemania y Francia) como en relación con la OTAN y el imperialismo estadounidense? ¿Cómo encajan la burguesía y el Estado español en el actual impulso hacia el rearme de Europa y los preparativos para una escalada bélica con Rusia? Además, ¿cuál es la relación de España con los países oprimidos hoy en día? ¿Sigue España manteniendo su propia periferia? ¿Lo hace como socio menor de las grandes potencias imperialistas?
RESPUESTA
Esta primavera, el Gobierno español condenó la agresión a Irán por parte de Estados Unidos. Esto se suma a las críticas de Pedro Sánchez, el Presidente del Gobierno, al genocidio en Palestina; o negarse a alcanzar el 5% del PIB en Defensa en el marco de la OTAN. Todo esto ha convertido a España en uno de los principales opositores al imperialismo norteamericano dentro de la Unión Europea.
Aunque estas posturas son un soplo de aire fresco en el contexto actual, dominado por el auge de la ultraderecha, tenemos que entender de dónde vienen. El PSOE, el partido del Gobierno en España, es un partido de Estado, profundamente imbricado en el régimen imperialista español. Actualmente el PSOE representa perfectamente los intereses de la oligarquía financiera española, garante de sus exportaciones de capitales y de la paz social en el interno. Las medidas y posturas progresistas del PSOE persiguen la pacificación de la población, pero suelen caer en saco roto, puesto que no puede evitar defraudar a buena parte de su base electoral.
En nuestro país existe un sentimiento muy generalizado contra las guerras en Oriente Medio y en solidaridad con Palestina, especialmente a raíz del desastre que fue la participación del Estado español en la guerra de Irak. En ese sentido, las declaraciones de Pedro Sánchez han sido profundamente oportunistas, y a menudo no se han correspondido con sus acciones. A pesar de las declaraciones del Gobierno, España aún mantiene el comercio de armas con Israel, siendo España el principal comprador europeo de armamento israelí (recordemos que se decretó un “embargo total” a Israel), del mismo modo que mantiene dos bases militares estadounidenses en Rota y Morón.
¿Qué papel ocupa España en la cadena imperialista? España es una potencia imperialista, sí, pero “de segundo orden”. Esto es, de forma general, la cadena imperialista se ve dominada por las superpotencias. Actualmente esite una única superpotencia: EEUU. En el tablero que impone la superpotencia, un tablero marcado por la hegemonía del dólar y el sistema del petrodólar, su poderío armamentístico y su posición hegemónica en la tecnología digital y nuclear, podemos distinguir aquellas potencias que tienen la fuerza suficiente para tener una agenda propia, como Rusia, China, Alemania, Francia y Japón; y aquellas que no están en este “primer orden” y por conveniencia se subordinan a terceras potencias en su exportación de capitales y actividades de rapiña imperialista, como España y Canadá.
Así, España se encuentra en una posición de subordinación voluntaria e interesada respecto a países como Alemania y Estados Unidos, pero al mismo tiempo posee un aparato financiero desarrollado y participa activamente en la exportación de capitales. Esto le permite continuar el expolio y la explotación de la fuerza de trabajo de América Latina y el norte de África en las mejores condiciones, de forma proporcional a su capacidad de exportación de capitales.
Lo que puede resultar sorprendente es que España sea una voz discordante en la Unión Europea respecto a cuestiones como la guerra en Irán, el genocidio en Palestina o el aumento de fondos militares para el rearme, cuando es parte de esta rapiña imperialista. Esto se debe a que el dominio imperialista español no necesita de una mayor agresividad militar. Sin una amenaza militar, como sí percibe Alemania ante Rusia, o una necesidad de reforzar su fuerza represiva para garantizar su dominación imperialista, como Francia en África, la oligarquía española parece priorizar sus inversiones en mercados que fortalezcan su posición económica. Mientras que EEUU está en guerra por el dominio de América Latina contra las fuerzas latinoamericanas reformistas y antiimperialistas que quieren aminorar su dependencia nacional con EEUU, España es un socio preferente tanto de los gobiernos latinoamericanos “de izquierda” como de los “de derechas”. España también mantiene una relación estable en los países de su periferia en el Norte de África, principalmente Marruecos, Argelia, Senegal y Guinea Ecuatorial. Si bien existe cierta tensión con Marruecos, esta es principalmente una tensión provocada por EEUU para facilitar la anexión marroquí del Sáhara, accediendo así a recursos minerales estratégicos en la región.
La oligarquía española está optando en este contexto por fortalecer su capacidad financiera. Esto es lo que requiere para ascender en la cadena imperialista. Aumentar su presupuesto militar del 1,5 al 5,0% del PIB como exige EEUU a través de la OTAN es en la práctica destinar un 3,5% del PIB a comprar armamento a EEUU, debilitando su aparato financiero. El Gobierno de España está aumentando a niveles históricos su inversión militar y policial, pero de forma más moderada que lo que exige EEUU. Para ello, combina su política histórica de ocultar parte de este gasto como partidas sociales y administrativas, con una propaganda agresiva de la necesidad de invertir en Defensa ante amenazas externas que no existen, y aumentar el gasto en protección ciudadana ante una inseguridad que tampoco ha ido en aumento de acuerdo a las estadísticas oficiales.
Mientras que EEUU en su estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 afirma que su objetivo estratégico es debilitar la Unión Europea para poder influir en sus países miembro uno a uno, alentando el auge de fuerzas euroescépticas de extrema derecha; la socialdemocracia europea, presidida por el mismo Pedro Sánchez, toma el relevo de plantear una Unión Europea unida que pueda ser un agente con agenda propia en el mercado mundial.
El modelo propuesto por España es el del desarrollo de las relaciones comerciales con China, que sirve al desarrollo de la capacidad productiva y comercial española, pero entra en contradicción con la preservación de la capacidad de producción automovilística alemana.
Sánchez está desarrollando una política internacional pragmática para desarrollar la capacidad de España de contar con una agenda propia, aunque ni mucho menos ha abandonado su alianza con EEUU, como vemos en los beneficios comerciales que están extrayendo las energéticas, constructoras y sector financiero en la América Latina del nuevo Plan Cóndor, donde el ejemplo más descarado fue cómo REPSOL se ha visto beneficiado del secuestro de Maduro y la claudicación de Delcy Rodríguez.
En este sentido, Francia y Alemania, que representan el corazón político y económico de la Unión Europea, se encuentran en una encrucijada, y parecen postular por una tercera opción: una Unión Europea autoritaria.
Todo apunta a que las tensiones en el seno de la Unión Europea irán a más. Se trata de una pugna interimperialista, sobre el modelo de alianza europea que cada país considera más provechoso para sus propios intereses. En este sentido, las fuerzas proletarias debemos analizar correctamente la situación, y dependerá de las condiciones particulares apoyar tácticamente uno de los modelos o directamente romper la baraja.
PREGUNTA
3. ¿Cómo se están manifestando las crisis del sistema capitalista-imperialista en España hoy en día y en los últimos años? ¿Cuáles han sido las repercusiones económicas, sociales y culturales de estas crisis sobre las masas?
RESPUESTA
La crisis económica ha golpeado dolorosamente a la población española. El coste de vida no ha hecho más que subir en los últimos años mientras los salarios continúan estancados. Además de esto, el estancamiento económico ha espoleado la especulación con la vivienda, provocando una subida de precios sin precedentes, especialmente en el mercado del alquiler.
Todo esto ha dado lugar a grandes conflictos sindicales y sociales, como las movilizaciones por la regularización del mercado de la vivienda o la huelga educativa en todo el Estado. Esto se suma al movimiento propalestino, que se ha mantenido muy activo desde el comienzo del genocidio, destacando el boycott a La Vuelta Ciclista por la participación del equipo israelí.
Al comienzo de su mandato, el Gobierno español había prometido derogar las leyes represivas más impopulares. Lejos de eso, ha aumentado el presupuesto militar y policial a niveles históricos, ha endurecido el Código Penal contra las protestas militantes como la ocupación simbólica de edificios públicos, y ha inaugurado una nueva ley represiva en el ámbito universitario. Mientras se efectuó una amnistía para los líderes del Procés catalán, quedaron excluidos la mayor parte de los encausados en las movilizaciones.
La derecha en la oposición está tratando de aprovechar la tibieza y la hipocresía del gobierno del PSOE: bajo el amparo del supuesto Gobierno progresista, las fuerzas reaccionarias en nuestro país se están reorganizando en base a discursos racistas, misóginos y homófobos; tanto a nivel mediático e institucional, como a nivel callejero a través de grupos fascistas y escuadristas de desokupación, que han ido emergiendo con la cobertura de los medios e instituciones.
En el terreno cultural, las posiciones de extrema derecha ganan terreno y se expresan de forma abierta, particularmente contra la inmigración de origen magrebí y musulmana. Su odio se dirige también contra el feminismo, en formas abiertas de misoginia, también en forma de transfobia, de homofobia, y de refuerzo de la familia nuclear y de dispositivos ideológicos del patriarcado. Existe una exacerbación y revisionismo histórico del pasado colonial español y de la cultura española, combinado con intolerancia hacia ideas progresistas, hacia expresiones culturales de naciones y nacionalidades históricas oprimidas e incluso reivindicación abierta del franquismo. Esto es un cambio relevante respecto a la década anterior, donde España resaltaba como ejemplo de contención de la extrema derecha tras la crisis de 2008.
A nuestro juicio, esto es debido al desencanto popular ante las promesas incumplidas de mejora social por parte del reformismo, que ha ostentado carteras de Gobierno junto al PSOE durante los últimos 8 años, con poco más que medidas cosméticas o muy limitadas para las clases populares.
PREGUNTA
4. A medida que se intensifican las crisis del sistema capitalista-imperialista, hemos asistido a un resurgimiento y avance de las fuerzas de extrema derecha, en mayor o menor medida, en prácticamente todos los países imperialistas. ¿Cómo se ha manifestado esto en España? ¿Cómo condiciona el surgimiento de las fuerzas y las influencias de extrema derecha las tareas del movimiento revolucionario hoy en día?
RESPUESTA
La extrema derecha siempre ha tenido un lugar prevalente en la política española contemporánea por el propio desarrollo histórico desde el régimen franquista a una monarquía parlamentaria: la Transición no fue una ruptura, sino un proceso dirigido por el propio régimen que trató de preservar la posición de las clases dominantes ante una combinación convulsa de movilización popular y cerco internacional. La Transición preservó el aparato judicial y policial, la prevalencia de la Iglesia católica, y mantuvo la posición en el poder político y económico del Opus Dei (secta católica de la gran burguesía emergente en el franquismo). Los viejos franquistas no dejaron de serlo, solo se adaptaron a las nuevas reglas para ostentar el poder político y, tras la Transición, se integraron en el Partido Popular (PP).
La Transición no fue un proceso pacífico, sino que fue un proceso mediado por la violencia del moribundo régimen franquista: desde conatos de golpes de Estado a asesinatos políticos perpetrados por ultraderechistas y bajo el amparo de elementos del Estado. Como ala derecha de lo que sería finalmente el PP destaca la fuerza ultraderechista Fuerza Nueva, de tantas otras que existieron. Asimismo, el régimen franquista se aseguró de engendrar una oposición controlada, rescatando las históricas siglas del PSOE y poniendo al frente a Felipe González, un lacayo del capital. Con esto consiguieron desbancar al reformista Partido Comunista de España, que dirigía el movimiento popular democrático. Con todo ello, podemos entender que sociológicamente España se conformara en la Transición como una sociedad que intentaba cerrar la herida de la Guerra Civil y el genocidio perpetrado por el franquismo, y muchos de los viejos franquistas, que habían hecho su fortuna de la sangre del proletariado, fingieron ser demócratas por un tiempo, puesto que sus opiniones abiertamente reaccionarias no eran toleradas en el nuevo régimen.
El bipartidismo de PP y PSOE empezó a fisurarse con la crisis del 2008. Esta se tradujo políticamente en un movimiento popular de indignación con la corrupción de ambos partidos y que pedía una renovación democrática. El movimiento dio lugar a Podemos en 2014, un partido reformista radical que daba salida institucional al movimiento pequeñoburgués. El populismo de izquierdas recibió rápidamente su contrarrespuesta por parte de la oligarquía financiera: Emergió Ciudadanos, un partido populista de derechas, que hizo de ariete contra el cerco que se había hecho a nivel cultural a la expresión de ideas de extrema derecha. En 2018 emerge Vox, una fuerza de extrema derecha, nostálgica del franquismo en lo social y ultraliberal en lo económico, como escisión del ala derecha que siempre había estado latente en el PP, captando rápidamente la base de votantes y afiliados de Ciudadanos, y que crece alimentada por el amarillismo mediático que había inaugurado Ciudadanos.
Con esto, la situación de España se normaliza a la del resto de países europeos. En particular, Vox se encuentra dirigido comunicativamente por asesores estadounidenses, toma como referencia a Trump de EEUU, Orbán en Hungría, y el resto de cabezas nacionales de la extrema derecha en el resto de países. Su existencia permite la normalización progresiva del discurso de extrema derecha y un espacio institucional de cobertura para distintos grupos fascistas, que aunque aún son residuales, han conseguido medrar en los últimos años al calor de Vox. Este avance se ha visto acelerado desde 2024, cuando las grandes corporaciones tecnológicas cambiaron su estrategia de marketing: cambiando el proselitismo por el arcoiris de la igualdad y el progreso por la bandera negra de la reacción abierta.
Entendemos el auge de la extrema derecha como parte de un auge reaccionario generalizado, que tiene como destino más peligroso la instauración de un régimen fascista, y que también lleva aparejada la derechización general del espectro político.
En nuestro país es particularmente notorio el desplazamiento de la ventana de Overton: la nacionalización de los sectores estratégicos, la renta básica universal, el rechazo al incremento del presupuesto militar y policial, la creación de servicios de seguridad y cuidado comunitarios, la creación de vivienda pública asequible mediante la expropiación a grandes fondos, el desmantelamiento de los centros de internamiento de extranjeros, la transparencia radical en los movimientos financieros del Estado y de los políticos… Eran demandas populares que estaban encima de la mesa hace una década, y que actualmente se encuentran fuera de la política parlamentaria. Cuestiones que formaban parte del consenso social hace una década como que la vivienda debe ser un derecho, que debía garantizarse el acceso a un trabajo digno, la acogida de refugiados políticos, la necesidad de potenciar la educación y servicios contra la violencia machista, la necesidad de supervisar y juzgar las actuaciones arbitrarias de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, el derecho universal al aborto y a la sanidad universal… Actualmente se encuentran atacados abiertamente por la mitad del hemiciclo parlamentario, y se permiten retrocesos abiertos por parte de la otra mitad “progresista”.
Ha sido el Gobierno del PSOE el que ha entregado el Sáhara Occidental, ex-provincia colonial española, a manos de Marruecos, en contra del derecho internacional; ha pacificado con una cruenta represión el referéndum de autodeterminación catalán; además del resto de medidas antipopulares comentadas previamente. Las medidas populares de aumento del salario mínimo o las nuevas leyes de contratación fija-discontinua, contra violencia machista o de afirmación de género, presentan graves faltas de dotación y lagunas legales suponen más un brindis al sol que un paso adelante. En conjunto, las dos legislaturas del PSOE han sido las dos legislaturas de la decepción para las amplias masas populares.
En este contexto, hemos presenciado cómo los movimientos sociales entraron en modo hibernación hasta hace relativamente poco, observando con desasosiego que las medidas prometidas por el Gobierno progresista no llegan, pero que cualquier movilización para presionarles era “hacerle el juego a la derecha”. Esta es la estrategia socialdemócrata del Estado español, que aspira a cada vez necesitar hacer menos concesiones para mantenerse como “la opción menos mala” para las masas progresistas en nuestro país. Sin embargo, los hechos recientes del último par de años muestran un despertar político: buena parte de las masas ha decidido salir a la calle en solidaridad con Palestina, por una vivienda digna, en defensa de la educación pública. No debemos hacer un análisis unilateral de estos hechos, que en cierta medida también se encuentran facilitados por la reactivación política de las fuerzas del Gobierno central que han perdido el control de la administración municipal y autonómica.
Por otro lado, las fuerzas de ultraderecha capitalizan este contexto de estancamiento y crisis para extender el odio y el miedo a la inmigración, las disidencias sexuales y de género, el feminismo y la izquierda en general. Los grandes monopolios de comunicación están catapultando la difusión de estas ideas, apoyándose en los imperios tecnológicos de las redes sociales y la inteligencia artificial para lanzar bulos y campañas de desprestigio. En consecuencia, estamos viendo cómo cada vez más elementos fascistas entran en las instituciones y en los cuerpos de seguridad del Estado, donde destaca el reciente acuerdo de la principal empresa de desokupación con el principal sindicato de la Policía Nacional para realizar cursos de autodefensa. Gracias a esto, la ultraderecha se está haciendo con una base social cada vez más amplia y activa, que ha llegado a protagonizar episodios de terror blanco como las cacerías racistas de Torrepacheco.
PREGUNTA
5. Al igual que en Canadá, entendemos que España es un país multinacional que engloba varias naciones y minorías nacionales, unidas por la opresión nacional ejercida por el Estado español; recordamos cómo se reprimió el movimiento nacional en Cataluña entre 2017 y 2019. ¿Podría describir el panorama nacional de España y cómo concibe las luchas nacionales en su país en relación con la revolución proletaria?
RESPUESTA
Efectivamente, el chovinismo español es una de las características más marcadas de la derecha en nuestro país. Se ha construido toda una arquitectura jurídica y política orientada a reprimir los intentos de independencia de Euskal Herria y Catalunya. La opresión nacional se manifiesta especialmente en el terreno de los derechos lingüísticos y de autogobierno. Las movilizaciones populares en torno a estas dos cuestiones se enlazan con la lucha por el derecho a la autodeterminación. Sin embargo, estas reivindicaciones suelen ser canalizadas por sectores de las burguesías locales, que buscan renegociar su encaje en el Estado.
Ninguna fracción nacional de la burguesía está en condiciones de resolver el problema de la autodeterminación. Tanto la oligarquía financiera española como la gran y mediana burguesía calatana y vasca comparten el interés en preservar el marco capitalista y mantener el conflicto nacional dentro de límites políticamente controlables. El Procés catalán fue un ejemplo paradigmático de cómo una lucha política multitudinaria quedó subordinada a las estrategias de negociación entre facciones de la burguesía dentro del proyecto imperialista.
Además de las naciones sin Estado, en España conviven comunidades históricas o nacionalidades que tienen una cultura e incluso lengua propias, pero no constituyen una nación. Las naciones y nacionalidades históricas se han enfrentado a los esfuerzos del Estado español y de las fuerzas españolistas de asimilarles forzosamente. Entendemos esta lucha en defensa como parte de la lucha por los derechos democráticos del pueblo.
En cuanto a las minorías étnicas, la más numerosa y antigua en nuestro país es el pueblo gitano. El racismo hacia los gitanos está muy extendido en España, a pesar de que muchos de los rasgos más distintivos de nuestra cultura provienen de la tradición gitana. Esto se suma a la práctica habitual de segregar a la población gitana en ghettos. Por otro lado, las minorías nacionales más relevantes son fruto de la inmigración reciente, donde destacan a nivel numérico las minorías nacionales de países procedentes del Norte de África, de América Latina y del Este de Europa, en ese orden. Todos ellos engrosan las filas del proletariado y otras clases trabajadoras y se enfrentan, en distinto grado y forma, a una forma más aguda de explotación y a distintas formas de opresión mediadas por el racismo.
Nuestro programa incluye la defensa del derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas, la inclusión social de las minorías étnicas y la vindicación de la cultura y la lengua de todas las comunidades históricas bajo el Estado español: como Galiza, Illes Balears, el País Valencià y Canarias. Entendemos la lucha por estas reivindicaciones democráticas como parte integral del programa revolucionario del proletariado, puesto que no podrán realizarse en el marco del sistema imperialista, y con la revolución proletaria, acabaremos con sus causas.
PREGUNTA
6. Además de los movimientos fascistas, y en oposición a ellos, ¿cuáles son las luchas y movimientos populares más prevalentes en España hoy en día y en los últimos años? ¿En qué medida constituyen estos una masa de la que los comunistas revolucionarios pueden nutrirse e influir en una dirección revolucionaria, y de qué manera supone alguno de ellos un obstáculo para el movimiento proletario revolucionario?
RESPUESTA
El movimiento obrero sigue siendo el movimiento con las mayores cotas de organización del país, alcanzando los 3 millones de sindicados de 18 millones de asalariados. Sin embargo, llevamos más de una década sin una movilización unitaria en clave política, con una huelga general. Estas solo se han dado en el marcos de las naciones oprimidas. Actualmente, las luchas sindicales se dan de manera dispersa y descoordinada, mayormente empresa por empresa.
Existen honrosas excepciones, como las huelgas protagonizadas por la clase obrera industrial de Cádiz, o las recientes movilizaciones de la educación pública, lideradas por maestros y profesorado no universitario, en Madrid, Catalunya y País Valencià, que ha despertado la solidaridad activa del estudiantado, las familias, y otros sectores populares.
Además, hay que destacar el desarrollo del movimiento por la vivienda en las últimas décadas, partiendo de organizaciones contra los desahucios en la crisis de 2008 a los emergentes sindicatos de inquilinos, que ha logrado construir una amplia red de organizaciones populares en todo el país con una capacidad de convocatoria relevante.
En la última década hemos presenciado el auge y declive primero del movimiento estudiantil y en defensa de los servicios públicos, del movimiento independentista catalán, luego del movimiento feminista, y finalmente en solidaridad con Palestina, con movilizaciones multitudinarias, si bien con un grado de organización limitado y que se ha retrotraído tras un breve lapso. Las organizaciones estudiantiles, en defensa de la sanidad y educación, en defensa de la lengua, las asociaciones feministas y LGTBQ, y las organizaciones antirracistas y propalestinas tienden a reducirse a un reducido grupo de voluntarios y en ocasiones son permeables al oportunismo de las fuerzas políticas electoralistas burguesas y pequeñoburguesas.
Es imprescindible que los comunistas nos integremos en estos movimientos y los fortalezcamos. Para ello, seguimos el método “de las masas a las masas”: vamos a las luchas de masas e investigamos la situación, el estado del movimiento, sus fortalezas y carencias; lo hacemos a la luz de la experiencia histórica que estudiamos, para tratar de volver a las masas con propuestas para crear organizaciones e iniciativas amplias y combativas, que incorporen a cada vez más personas a la acción política.
Una línea correcta es aquella que permite a la lucha avanzar en sus objetivos inmediatos y arrancar conquistas a la burguesía. Sin embargo, los comunistas no participamos en estas luchas solo para arrancar mejores condiciones de vida. Participamos en estas luchas, en primer lugar, porque son un vehículo para la educación política: para que las masas sean capaces de analizar la situación en la que viven, puedan discernir que sus intereses son antagónicos de los de la burguesía, la fuerza que tienen cuando están organizadas, y cómo es posible colectivamente desarrollar una línea que verdaderamente les permita avanzar. Esto, a su vez, pretende demostrar en la práctica que los revolucionarios y el proletariado somos sus aliados más confiables, mientras que los reformistas y la pequeña burguesía que no adopta la posición del proletariado son aliados titubeantes y poco confiables. Por último, también nosotros aprendemos de estas experiencias para desarrollar o rectificar nuestra línea política.
El principal obstáculo a la hora de desarrollar una actividad de masas amplia, donde sean las propias masas las que deciden de forma democrática cuál es el camino que deben seguir en la lucha, es que en todos los casos, para sacar adelante la línea proletaria, esta debe ser lo suficientemente correcta y clara para resultar convincente, nuestra militancia debe ser también lo suficientemente capaz como para exponerla, defenderla, escuchar las críticas ácidamente para recoger el grano y desechar la paja, desarrollarla enérgicamente, adaptarla rápidamente ante las situaciones cambiantes, todo en un contexto en el que existen otras perspectivas y otros destacamentos con su propia perspectiva, desde la influencia burguesa de la socialdemocracia o el reformismo más derechista, hasta el nihilismo anarquista o el liquidacionismo de la lucha por parte de segmentos ultrateoricistas. Todo ello es un obstáculo pero a la vez es la única forma de que nuestra línea política sea verdaderamente una línea que toma el pulso a las masas trabajadoras, es capaz de responder a sus preguntas, y guiar la actividad política en favor de conseguir los objetivos del programa revolucionario.
PREGUNTA
7. Por último, [en la medida en que esto no se haya tratado ya], ¿podrías explicar con más detalle cómo concibe el PRT su estrategia para la revolución proletaria? También entendemos que vuestra organización estuvo brevemente bajo la influencia de la corriente «principalmente maoísta» o «gonzalista» cuando se estaban consolidando y surgiendo. ¿Podría explicar con más detalle esta influencia anterior y cómo y por qué su partido rompió con ella? ¿Y cómo esta ruptura moldeó las perspectivas del PRT sobre sus tareas urgentes en los próximos años?
RESPUESTA
En el momento actual, el nudo de la cuestión de la estrategia para la revolución socialista es la conversión de la crisis prerrevolucionaria en revolucionaria, y la conversión de esta en insurrección. España es un país industrialmente desarrollado con un régimen democrático-burgués. Por ello, iniciar la revolución proletaria requiere un contexto de crisis política general y un desarrollo suficiente de las fuerzas revolucionarias. Esto significa que durante el período relativamente largo, la orientación principal es el fortalecimiento del factor subjetivo.
Una vez desarrollada la conciencia y organización del proletariado, y clases y sectores aliados bajo su dirección, el inicio de la revolución proletaria tendrá un componente principalmente insurreccional en las regiones donde el proletariado es más fuerte y la burguesía y sus aliados son más débiles: principalmente en zonas industrializadas en la periferia de las grandes ciudades.
Esto se traduce en la participación consciente en las luchas espontáneas de los distintos sectores del pueblo, con un particular énfasis entre el proletariado industrial y sus sindicatos por su carácter estratégico para la revolución. Nuestro objetivo con la participación en las luchas de masas es fortalecer la capacidad de lucha y conciencia política de la clase obrera y el pueblo, a la vez que fortalecemos nuestra formación partidaria, su línea política, capacidad de dirección y comprensión de la ideología.
Dicho esto, todavía quedan muchas incógnitas respecto a la forma en que se desarrolla la toma del poder en países imperialistas, y en el momento actual no pretendemos dar una respuesta definitiva a esta pregunta. La cuestión de la universalidad de la guerra popular es uno de los debates más importantes entre los partidos maoístas de todo el mundo. En el futuro cercano esperamos empezar a publicar nuestra contribución respecto a este y otros temas. Uno de estos temas es, precisamente, el Pensamiento Gonzalo.
El Partido Comunista del Perú, dirigido por el camarada Gonzalo, fue un gran pionero en la difusión del maoísmo a nivel internacional. Por tanto, es lógico que nos interesáramos por las contribuciones del Pensamiento Gonzalo cuando nos constituimos como destacamento maoísta en 2022. Sin embargo, en ese momento tomamos la saludable decisión de no posicionarnos respecto a la corriente “principalmente maoísta” hasta no haberla investigado debidamente.
Esto fue debido, principalmente, a observar el desarrollo de otro destacamento con el que estábamos desarrollando un proceso de unidad, y que adoptó el “principalmente maoísmo” como ideología. El intento de aplicar lo que ellos denominan “militarización”, que no fue sino un gran aumento de la disciplina y dedicación exigida a la militancia y un énfasis del funcionamiento centralista en detrimento del carácter participativo del centralismo democrático se saldó en un profundo descalabre del destacamento. Además de este efecto negativo en el desarrollo partidario, su comprensión de la correlación de fuerzas internacional cambió abruptamente de estar en un momento de reorganización y debilidad a afirmar que estamos en la ofensiva estratégica mundial, su orientación en el trabajo de masas pasó de ser similar a la nuestra a defender que negociar con las instituciones burguesas en el marco de una lucha reivindicativa era una traición a los principios, o que su principal objetivo en el terreno de la educación política era instruir en la violencia revolucionaria, considerando que todo ejercicio de la violencia iba a llevar a avances por sí solo.
En 2024 concluimos que las tesis del Pensamiento Gonzalo no eran correctas, pero aún nos llevó dos años más realizar un estudio y crítica exhaustiva a estas posiciones. En retrospectiva, consideramos que fue muy positivo dedicar un tiempo suficiente a investigar y sacar nuestras propias conclusiones. Hay mucho que aprender de los procesos revolucionarios en otras partes del mundo, pero esas enseñanzas no se pueden extrapolar mecánicamente a otros contextos. En particular, debemos ser precavidos con tomar como contribución aquella enseñanza que, realmente, ha constituido un error. Del Pensamiento Gonzalo entendemos que, en particular, estamos aprendiendo y reforzando nuestra comprensión del MLM gracias su contar con un ejemplo negativo, gracias a sus errores. Consideramos que este es el mejor tributo que podemos realizar al proletariado y pueblo peruano que derramaron su sangre en una guerra popular por el socialismo, en probablemente el momento más oscuro de la historia reciente de la Revolución Proletaria Mundial, cuando recién se había restaurado el capitalismo en China.
Finalmente, queremos concluir agradeciendo a Railroad y al (n)CPC su camaradería y su importante labor como difusores de la ideología revolucionaria en todo el mundo. Nos parece especialmente importante que los jóvenes partidos maoístas que están floreciendo en el seno de los países imperialistas aprendamos unos de otros. Nos despedimos lanzando un caluroso saludo internacionalista a nuestros camaradas al otro lado del océano.
