Pots llegir la versió en català en el següent enllaç:
https://revolucion-prt.es/cronica-manifestacio-repressio-salt/
El pasado sábado 15 de marzo tuvo lugar una manifestación en el pueblo de Salt (Girona) convocada por el Sindicato de Vivienda de Salt, como respuesta a la brutal represión policial que sufrió el movimiento por la vivienda en esta localidad aquella misma semana. La encabezaban varías organizaciones y colectivos que exigen medidas urgentes ante la situación de emergencia habitacional que vive el territorio, con un especial énfasis en el racismo y la violencia policial, que permea todos los desahucios diarios que sufren las vecinas de Salt.
Una simpatizante del partido asistió y nos explica la situación:
La semana del 10 al 16 de marzo, tal como calificó el Sindicato de Vivienda de Salt, fue la “semana trágica de desahucios”, puesto que se produjeron 7 desahucios (4 en un mismo día) en un municipio de 30 mil habitantes. A raíz de un desahucio a una familia referente en el barrio y con impacto en la comunidad musulmana (un miembro de la familia es un imam), varias personas, sobre todo adolescentes y jóvenes, salieron a las calles para expresar la rabia acumulada. Esta familia fue desahuciada y el ayuntamiento les ofreció pasar tres días en un hostal de un pueblo del Gironès. Pasados estos tres días, la familia solo tenía dos opciones: o dormir en la calle, o intentar volver al piso, donde todavía tenían todas sus pertenencias. Evidentemente, eligieron la segunda. Pero la policía los volvió a expulsar de su casa con tanta violencia que el imam, un hombre de avanzada edad, así como otros miembros de la familia tuvieron que ser hospitalizados. Esta situación acabó con noches de confrontación directa con las fuerzas represivas del Estado, de la cual se han hecho eco sensacionalista y xenófobo los medios de comunicación de la mano de la extrema derecha, a través de la sección local de VOX.
Salt es un municipio que limita con Girona, una de las ciudades de todo el estado más afectadas por la especulación inmobiliaria. A lo largo de las últimas tres décadas se ha ido convirtiendo de manera acelerada en un pueblo dormitorio para la clase trabajadora y las capas más empobrecidas del pueblo, con un fuerte componente de población migrante. Este fenómeno pasa porque en Girona hay un proyecto especulativo gentrificador de “ciudad escaparate” enfocado al turismo, que con los gobiernos de Junts se desarrolló de manera acelerada. Con el nuevo gobierno reformista de Guanyem Girona (CUP) este fenómeno ha continuado, pero bajo la etiqueta de transformar Girona en una “ciudad verde”. Este proceso expulsa la población de clase trabajadora y las capas más pobres del pueblo al extrarradio. Salt ejemplifica muy bien este proceso. Pero a la burguesía y a los gobiernos municipales ya les interesa tener esta población acumulada en lugares concretos, porque facilita el control. Además, a nivel ideológico, el hecho de aislar en zonas a las capas más empobrecidas y precarizadas de la clase trabajadora, sobre todo migrada, permite estigmatizar esta población, como podemos ver cuando la extrema derecha denomina a estos barrios como “getos” o “no–go zones” como si estos barrios fueran zonas de guerra, fomentando el discurso del miedo y justificando la violencia policial extrema que sufren diariamente los habitantes del municipio.
Esta situación hace que Salt sea uno de los municipios con más alquiler social de Cataluña. Pero este es claramente insuficiente, y una medida puramente paliativa. Las clases populares viven diariamente en un contexto de violencia política e institucional, las vecinas sobreviven a unas instituciones al servicio del capital que las desahucia diariamente y las violenta a través de las fuerzas de seguridad. Los desahucios con fuerte presencia policial no son casos aislados en este contexto, como recientemente lo han dejado claro varios colectivos como el movimiento de Docents pel Dret a l’Habitatge (Docentes por el Derecho a la Vivienda, precisamente originado en Salt) o el movimiento antirracista. Este tipo de desahucios son la punta del iceberg de las estrategias que utiliza el capitalismo para seguir extrayéndonos la fuerza de trabajo, no solo a través de explotarnos laboralmente, sino también chupándonos nuestros magros salarios a través del alquiler. En Salt, a esto se suma el racismo y la precariedad laboral a la que es sometida la población migrante. Cómo hemos mencionado anteriormente, esta situación es justificada ideológicamente a través del creciente discurso reaccionario de la extrema derecha, como Vox y Alianza Catalana. Estos partidos son la actual herramienta política que la oligarquía financiera necesita utilizar en la situación actual de estancamiento económico: como que, por la propia lógica de la economía imperialista, a la burguesía le es cada vez más difícil enriquecerse, necesita apretar cada vez más al pueblo. Esto lo sufrimos directamente a través de fenómenos como el aumento de coste de vida, la disminución de los salarios, los recortes a los servicios públicos, el retroceso de derechos laborales, etc. También lo sufrimos a través de todas aquellas estructuras que oprimen a la clase trabajadora, como el aumento del presupuesto policial, el endurecimiento de las penas o la agilización de ciertos tipos de desahucios aprobada recientemente por la Audiencia de Girona.
A nivel ideológico, para desviar la atención de los verdaderos culpables de la situación, la burguesía y sus instituciones señalan a ciertos grupos sociales para culparlos de todos los problemas que sufre la clase trabajadora. Estos grupos sociales son sobre todo la clase trabajadora migrada, así como las personas de género disidente, etc. Es por este motivo que la extrema derecha ataca brutalmente a estos grupos sociales, cosa que es muy útil a los partidos tradicionales de la burguesía, puesto que les permite desviar la atención de los verdaderos culpables de la situación: ellos y el sistema capitalista que defienden.
La manifestación siguió por las calles de Salt, y la gente se fue sumando. Por la cantidad de gente y por las vecinas que se acercaban a los balcones, era visible que era una manifestación y una reivindicación muy aceptada para todo el mundo. A pesar de haber sido pacífica y haberse desarrollado sin disturbios, cuando se llegó al final del recorrido, ante el Ayuntamiento de Salt, este estaba custodiado por los «mossos d’esquadra»; BRIMO y agentes administrativos. Allí se hizo la lectura del manifiesto en el cual se reiteró la responsabilidad del gobierno a dar respuesta a la crisis de la vivienda; parque de vivienda social, más recursos destinados a la vivienda, garantizar el acceso a las familias vulnerables a suministros básicos (agua y luz), etc. Y se animó a las asistentes a la movilización, poniendo en relevancia la necesidad de organizarnos para parar desahucios, asistir a futuras movilizaciones y dirigirse al Sindicato para poder dar respuesta a la problemática de vivienda.
Ante esta “semana trágica”, el gobierno municipal de Salt, del partido reformista Esquerra Republicana (ERC), ha criticado de manera oportunista e hipócrita a los fondos buitre, denunciando que estos no hayan querido acordar un alquiler social ni un diálogo con las familias. Hay que recordar que ERC ha presidido el Govern de la Generalitat los últimos años, y es un socio clave del actual gobierno del Partido Socialista, tanto en Cataluña como en el gobierno central, pero en ningún momento ha utilizado su peso político para aplicar o forzar ninguna medida verdaderamente significativa para frenar la especulación y los fondos buitre, como demuestra la inoperante Ley de la Vivienda. No puede ser más claro: los gobiernos reformistas no tienen nada que hacer ante la fuerza de los capitalistas. En un municipio pequeño como Salt con un alto porcentaje de clase obrera, en especial de personas migradas en una situación de vulnerabilidad extrema, el gobierno municipal no tiene otra opción que hacer tales declaraciones y acusar los fondos buitre directamente. La situación es demasiado extrema y descarada cómo para intentar camuflar la verdad ante el pueblo encendido. En resumen: el alcalde de la ciudad y su partido reformista en el parlamento no se enfrentan firmemente a la especulación inmobiliaria, sino que tienen una actitud pasiva y de impotencia. Incluso cuando han ostentado el gobierno autonómico, o a la hora de aprobar leyes progresistas en el Congreso, como la inoperante Ley de Vivienda, claudican ante la oligarquía financiera. A la vez, intentan frenar el pueblo y desarticular la movilización popular repitiendo el discurso contra los fondos buitre y la especulación para calmarlas. Y, por si a caso no se calman con las palabras, no duda en llamar a la BRIMO para reprimir la población.
En palabras del alcalde: “El consistorio vuelve a lamentar que los fondos buitre y los bancos mantengan los pisos vacíos sin que estas viviendas puedan convertirse en alquileres sociales (…)” y expone que en el último año y medio han parado 160 lanzamientos haciendo mediación con bancos, grandes tenedores y fondos buitre para “ganar tiempo” y buscar alternativas habitacionales en cada caso.
Pero la clase obrera no necesita solo “ganar tiempo”. No se trata de paliar la miseria que siembran día tras día los capitalistas. Se trata de acabar de raíz con el negocio de la vivienda. Lo que necesitamos es poner bajo sitio al poder de los especuladores y a sus representantes políticos para forzar una bajada del precio del alquiler y la vivienda, parar las prácticas abusivas y frenar en seco los desahucios. Eso sí que verdaderamente es “ganar tiempo” y permitirá respirar a la clase trabajadora y las capas populares para luchar con más fuerza contra la oligarquía y las fuerzas reaccionarias.
Pero esto solo lo conseguiremos a través de la organización de la clase trabajadora y el pueblo, poniendo delante los intereses del proletariado. Recordamos una vez más que la lucha popular con la clase obrera organizada al frente puede construir el poder para pararlos, y que este se tiene que fundamentar en movilizaciones amplias y combativas y estructuras democráticas en los movimientos sociales que permitan sumar el proletariado y el pueblo en la lucha, más allá de los círculos tradicionales de activistas radicales.
¡Combatir la represión, organizar masivamente al pueblo!
¡Combatir la especulación capitalista, organizar la revolución!
¡Por un movimiento de la vivienda al servicio del pueblo y la revolución!
