El pasado lunes día 13 de mayo el Juzgado de lo Penal de Cádiz condenó a Raquel Rodríguez a pagar más de 5.000€ por delitos de injurias. De no hacerlo entraría a la cárcel. La causa: mostrar solidaridad con los trabajadores del puerto de Cádiz que llevaban una semana en huelga. Mientras ella trabajaba, la tanqueta militar enviada por el Gobierno de PSOE-Unidas Podemos cruzó su barriada, así que salió a la calle e hizo las declaraciones a RTVE que se viralizaron y que ahora han motivado la condena.
Sus declaraciones de entonces, señalando directamente a la policía, fueron claras: «Si es necesario “que arda Troya”, porque esto hay que defenderlo con uñas y dientes. No voy a permitir que estos sicarios […] se metan en las zonas residenciales donde tenemos nuestros hijos». Antes del juicio, Raquel no aceptó el acuerdo previo a su celebración por el cual debía pagar 850€ si reconocía su culpabilidad. La trabajadora alegó: «No me declaro culpable porque no he hecho nada. La idea es perseguirnos judicialmente».
La revuelta de los trabajadores y del pueblo de Cádiz fue ejemplar. Por ello, el aparato represivo del Estado capitalista ha perseguido y condenado a una trabajadora que fue símbolo de aquella lucha. Intentan mandar el mensaje de que quien se enfrenta al Estado sale golpeado, pero es un intento fútil porque su ejemplo despierta solidaridad y admiración. Vecinos, asociaciones y colectivos locales ya están habilitando una caja de resistencia para pagar la multa.
Recordemos cómo las masas hondas del proletariado de Cádiz, aquellos trabajadores de industrias auxiliares aplastados por la búsqueda de mayores tasas de beneficio de las multinacionales, iniciaron una serie de huelgas que después se extendieron a algunos barrios obreros de la ciudad. Conforme pasaron los días y el conflicto se extendía a los barrios y pequeñas ciudades obreras, los representantes del Estado se dieron prisa en reprimir y deslegitimar la lucha. Por un lado, Enrique Santiago, Secretario General del PCE, se mostraba de acuerdo con la represión de los trabajadores y la militarización de los barrios obreros. Por otro, las autoridades burguesas locales, supuestamente representantes del pueblo, decían no compartir “de ninguna de las maneras” los métodos de protesta. El paternalismo e hipocresía de los distintos portavoces de la oligarquía cayó en saco roto: los trabajadores no dudaron en escalar los métodos de lucha cortando las carreteras con barricadas y coches incendiados, a sabiendas de que de esta dependía su futuro.
Para resumir la represión contra el proletariado gaditano dejamos las palabras de Raquel que es imposible expresar con mayor claridad:
«Pese a este seguimiento que me está haciendo el sistema judicial español, no me van a intimidar y en mis planes no entra aceptar ningún acuerdo. Se sabe quiénes han atentado contra quiénes. […] Yo he sido víctima de la policía, a mí me han apaleado y me han gaseado, es totalmente injusto, ellos tienen el poder y nosotros las leyes para acatarlas y ya está. […] Me sentencian cuando toda España sabe y ha visto quiénes eran los que atentaban contra quienes, la policía y los mandatarios mandaron a militarizar un barrio obrero.»
Desde el Partido Revolucionario de las y los Trabajadores queremos mostrar nuestro apoyo y solidaridad con Raquel Rodríguez y mandar un mensaje claro: Raquel y los trabajadores de Cádiz son un ejemplo lucha y dignidad contra el Estado capitalista. Todo el pueblo tenemos el deber de difundir y recordar su causa, de aprender de su forma de extender y escalar la lucha, y de seguir su ejemplo de integridad y firmeza de principios en las luchas del porvenir.
En un comunicado, el Colectivo Solidario de la Bahía de Cádiz ha habilitado estos medios para poder contribuir con la caja de resistencia para saldar la multa:
- Bizum: 633 13 41 85
- Cuenta: ES56 1465 0100 91 1706660769.
Esta causa muestra cómo el Estado capitalista es una herramienta de dominación de la burguesía. Su principal herramienta es la represión, y no es posible ninguna reforma a estas características. Esto es tan cierto como que es inevitable que el pueblo se rebele para arrancar un marco de explotación que sea algo menos asfixiante. En este contexto, los revolucionarios tenemos un papel ineludible: tenemos el deber de aprender de cada lucha de resistencia al capital, de tratar de llevarlas a sus más altas cotas, para que a través de estas podamos evidenciar el carácter irreformable, de clase y represivo del Estado, la necesidad de la revolución, y la forma de organizarla a los ojos del pueblo. Así mismo, solo a través de esta educación política y aprendizaje en las luchas de masas, las fuerzas revolucionarias pueden incorporar a los mejores luchadores del pueblo a sus filas.
¡Solidaridad con la compañera Raquel Rodríguez!
¡Sigamos el ejemplo de lucha de la clase obrera gaditana!
