La lucha por la vivienda en Andorra

Ejemplo e inspiración para el movimiento por la vivienda en España. Parte 1

Article disponible també en català:

La lluita per l’habitatge a Andorra

INTRODUCCIÓN:

Andorra, ¿país de youtubers? Así ha calado dentro del imaginario colectivo y, aunque de hecho es así, esto no impide que sea un país donde las clases populares son la aplastante mayoría del país, que viven, como en España, resistiéndose y presentando batalla a las diferentes formas de opresión y explotación de la oligarquía financiera y sus lacayos.

Concretamente, esta batalla se ha dado en el último año de manera más directa por el derecho a la vivienda. Si bien, podría relatarse como algo curioso, en este caso va mucho más allá.

La lucha por la vivienda en Andorra ha supuesto un ejemplo claro de cómo, poniendo a la clase obrera al frente de la lucha, y con una aplicación adecuada de la línea de masas, se puede construir un movimiento por la vivienda en base a los principios de democracia obrera, amplitud y combatividad.

Desde el Partido Revolucionario de las y los Trabajadores hemos podido conocer, a través del relato de algunas de sus activistas, cómo se ha dado, y se sigue dando, esta lucha. A continuación, señalaremos las razones por las cuales consideramos que, la lucha por la vivienda en Andorra puede servir de ejemplo e inspiración para el movimiento por la Vivienda en España.

Vayamos por partes.

En los últimos años, el movimiento por la vivienda en España ha acabado cristalizando en colectivos vecinales y sindicatos de barrio o de vivienda, suponiendo el principal espacio de trabajo de muchas activistas dentro de los movimientos urbanos populares.

Durante los últimos años, se han realizado acciones como escraches a bancos, fondos buitre, y centros de administración pública, un buen número de desahucios parados con alta combatividad, actividades culturales, etc. Pese a todo, estos colectivos han acabado estancándose, no siendo capaces de dar la amplitud necesaria para hacer frente a los principales enemigos contra los que tenemos que dirigir la lucha.

Durante el 2024, hemos visto noticias de movilizaciones que han sacado a miles de personas a las calles por la vivienda: Canarias, Cantabria, Baleares o Málaga en la primavera y Madridi, Barcelonaii o Valènciaiii, como las más destacadas en otoño.

A pesar de las limitaciones que puedan tener estas movilizaciones, dejan un mensaje claro: las masas están dispuestas a plantar cara a la especulación dirigida por los monopolios bancarios, y hacerlo de manera amplia, pudiendo romper con un movimiento débil y aislado si se dirige correctamente el golpe principal. De esta manera, en Cataluña parece haberse dado un gran paso con la Confederació Sindical d’Habitatge de Catalunya.

Bajo esta idea de un movimiento amplio, en otoño de 2023, unos meses antes de este ciclo de movilizaciones, las clases populares en Andorra dieron el primer paso con tres amplias movilizaciones que culminaron en una manifestación de 3.500 personas en un momento donde la población total del país rondaba las 85.000.

Una movilización sin precedentes en Andorra, que realizó la presión suficiente como para aprobar una ley que evitó el desahucio masivo de miles de trabajadores que viven de alquiler.

Lejos de quedarse en un movimiento espontáneo amplio, supuso el inicio de un colectivo de vivienda: la Coordinadora per l’Habitatge Digne d’Andorra (CHDA en adelante), que ha permitido poner a la clase trabajadora al frente de la lucha por la vivienda, manteniendo caliente el movimiento y poniendo continuamente en jaque a un gobierno poco acostumbrado a la presión popular.

En este artículo veremos cómo una adecuada aplicación de las tácticas y métodos de trabajo de la línea de masas te permite acercarte a consolidar un movimiento por la vivienda amplio, democrático y con carácter de combate.

La especulación es una forma de explotación indirecta flagrante, y las masas están dispuestas a luchar contra ella, principalmente contra su manifestación más directa por el acceso al alquiler, independientemente de que estas se sitúen en España o en Andorra.

Para dar cuenta de ello, expondremos en esta primera parte cómo se ha desarrollado la lucha por la vivienda en Andorra durante el periodo de consolidación del movimiento.

En la segunda parte relataremos cómo los métodos de trabajo han permitido hacer avanzar la lucha poniendo el proletariado al frente, influyendo notablemente en la lucha por la vivienda de los territorios vecinos, especialmente del Pirineo Catalán, y consolidando el carácter de amplitud, democrático y combativo del movimiento.

Por último, señalaremos, desde nuestra humilde opinión, consideramos que debe caminar; esperando que sirva de ejemplo e inspiración para el movimiento por la vivienda en España.

DE LA ANDORRA FEUDAL A LA ANDORRA EN VENTA:

BREVE CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL

Antes de pasar a explicar qué ha ocurrido en Andorra en los últimos meses, conviene contextualizarlo histórica y socialmente, de tal forma que el lector pueda comprender la importancia relativa que ha tenido esta lucha para el movimiento de masas en este enclave y en su área de influencia más cercana: el Pirineo Catalán.

Andorra se configura como un pequeño estado fronterizo entre dos potencias imperialistas, España y Francia. Sin entrar a caracterizar en detalle el papel que Andorra ocupa dentro de la cadena imperialista, entendemos que se trata de un estado dominado con una clara dependencia económica y política tanto de España como de Francia, además de encontrarse formalmente subordinado como Coprincipado a la República Francesa y al Obispado de Urgell (y, por ende, al Vaticano). Por último, tanto el pueblo como su burguesía se encuentran estrechamente ligados económica, cultural, y territorialmente a Catalunya.

A principios del siglo XX, Andorra, se encontraba aún sumergida en un régimen prácticamente feudal, como buena parte de las zonas rurales de la Península Ibérica. A partir de los años 30, las principales familias andorranas, comienzan a aprovechar su enclave fronterizo en el corazón del Pirineo como punto de cruce para el contrabando y destino turístico de montaña y balnearios y, más adelante, como destino turístico de compras y paraíso fiscal de grandes fortunas.

El aspecto de punto de cruce de contrabando se acentuará mucho pasada la Guerra Civil Española. Los puertos de montaña andorranos se convierten en una de las muchas vías por las que entrar y salir de España, tanto para los comunistas y republicanos como para los judíos y demás exiliados políticos europeos de la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, los contrabandistas de Andorra y del Pirineo catalán, muchos de ellos terratenientes de la zona, hacen su agosto.

Con el paso de las décadas, se consolida de esta forma la burguesía andorrana, con un marcado carácter rentista. Esta centra sus negocios en la construcción de alojamientos turísticos, centros de ocio, deportes de invierno, comercios orientados al turismo de compra y la creación de diferentes bancos para ocultar buena parte de las fortunas extranjeras que lo llevaron a ser considerado paraíso fiscal hasta el año 2018.

Todo este rápido desarrollo llevó al país a necesitar un gran número de trabajadores, que fueron llegando desde España y Portugal, principalmente, y de Francia en menor medida. Dado el carácter temporal de la estancia de buena parte de trabajadores, el alquiler pasó a ser la principal elección de estos en Andorra; de hecho, para muchos no fue ni una elección, porque la burguesía andorrana no permitía comprar casas a trabajadores extranjeros.

La construcción de edificios de viviendas de alquiler para los propios trabajadores pasó a ser uno más de los negocios de la burguesía andorrana. Al convertirse en los caseros de sus propios trabajadores, establecieron una relación clientelar con ellos, arrastrando parte de las dinámicas feudales de servidumbre arraigadas en el país. Alquileres bajos y trabajo garantizado, a cambio de un salario más bien exiguo y el silencio cómplice ante sus muestras más flagrantes de explotación.

En paralelo a todo ello, el movimiento obrero resulta prácticamente inexistente. La única gran expresión de éste se remonta a los años 30, con las huelgas capitaneadas por la CNT de los trabajadores de Forces Hidroelèctriques d’Andorra (FHASA)iv, una gran empresa hidroeléctrica que fue clave para la entrada del país en el capitalismo. Estas huelgas fueron también la primera gran expresión política de los trabajadores migrantes, y además se vincularon a diversas reivindicaciones democráticas de la población andorrana como el sufragio universal masculino, en el contexto de la conocida como Revolució de 1933.

Desde entonces hasta los años 80, el movimiento obrero y diferentes expresiones de movimientos populares son reprimidas y aisladas con crudeza, generando un clima de miedo y resignación ante el terror patronal de la burguesía andorrana.

En los 80 y 90, los trabajadores tratan de constituir y legalizar diferentes formas de organización sindical y popular. De todas ellas sobrevive la Unió Sindical d’Andorra (USdA), que, debido al atraso del movimiento obrero en el país, acaba siendo dirigida por una burocracia sindical que solo entiende las negociaciones como un juego de renuncias y transacciones y «intercambio de cromos» de suma cero, y no como una confrontación abierta con demanda de máximos, objetivos mínimos y principios con los que no se puede comerciar.

De las luchas populares que se han dado en Andorra, el movimiento feminista ha resultado fundamental, destacando Stop Violències como el colectivo que más ha conseguido poner en jaque al estado burgués en Andorra, señalando la absoluta hipocresía con la que mercadean el derecho al aborto; prohibido y penado en Andorra al ceder a las presiones del Vaticano.

LA ESPECULACIÓN EN ANDORRA

A finales del siglo XX, los métodos tradicionales de acumulación de capital de la burguesía andorrana empiezan a tocar techo, y ven necesario un proceso de aproximación a los estados vecinos y al bloque imperialista de la Unión Europea (UE).

Con este objetivo, la burguesía andorrana refuerza su aparato burocrático con la Constitución de 1993, donde los copríncipes y las antiguas leyes feudales (els Pareatges), pasan a ser elementos representativos. La burguesía andorrana comienza a tejer alianzas con el capital financiero especulativo extranjero y se hacen esfuerzos por dejar de ser considerado paraíso fiscal a ojos de la UE, con el objetivo de acabar siendo un estado asociado a la UE.

En paralelo, se fomentan las promociones inmobiliarias orientadas a grandes fortunas, tanto para vivienda propia (dadas las ventajas fiscales del país) como para inversión especulativa, facilitada por la escasez de suelo fácilmente urbanizable en el país.

La crisis capitalista de 2008, al igual que en España, golpeó con fuerza en Andorra con el estallido de la burbuja inmobiliaria, y el país perdió cerca de un 20% de su población en 4 años. A partir de este año, el principado experimenta un proceso similar al de las ciudades en España. Fondos buitre y de inversión extranjeros ponen el ojo en el “país escaparate”, y, buena parte de la burguesía andorrana vende el país al mejor postor.

Con un suelo urbanizable prácticamente agotado, y buena parte del parque inmobiliario en régimen de alquiler, los precios de compra comienzan a dispararse. Las promociones inmobiliarias se centran en la vivienda de lujo y comienzan a proliferar los alquileres turísticos.

La población residente, que busca vivienda de alquiler, vuelve a aumentar debido a la alta demanda de mano de obra que tiene el país de nuevo, aumentando el precio de alquiler para el grueso de las nuevas capas populares migrantes.

Se genera el caldo cultivo perfecto para la especulación, alimentada por una política centrada en promover la inversión extranjera, que llena los bolsillos de buena parte de la burguesía andorrana representada por las principales familias del país. La competencia entre diferentes capas de la burguesía se encarniza.

Este cambio de dinámicas lleva a los herederos de las rentas patrimoniales a romper con el clientelismo que había asegurado una falsa paz social en el Principado. La clase trabajadora andorrana y los residentes de larga duración comienzan a padecer también la carestía de sus alquileres con absoluta indefensión.

A la situación del alquiler se suma el aumento rapaz de precios en productos de primera necesidad, los efectos de la crisis de la Covid-19 en un país turístico y la nula capacidad del movimiento obrero por arrancar mejoras salariales significativas a la patronal andorrana. Las clases populares en Andorra se sienten ahogadas, proliferan los desahucios silenciosos y centenares marchan del país.

Este clima se traduce en el aumento de movilizaciones, de la mano del movimiento feminista y del movimiento obrero, destacando la Huelga General del sector público de 2018, que tuvo como respuesta represiva del Estado la aprobación de una ley equiparable a la Ley Mordaza en España.

La respuesta represiva del estado no acaba aquí. Ejemplo lamentable de ello es la represión que sufrió Vanessa Mendoza, presidenta de Stop-Violències, durante 4 años, por señalar ante las Naciones Unidas la violencia patriarcal institucionalizada del país, especialmente en referencia a la criminalización del aborto, ilegal en Andorra. Los elementos más reaccionarios de la burguesía realizaron un acoso y derribo contra el colectivo, y especialmente contra ella, por todas las vías posibles: social, mediática, judicial, etc.

En este clima, se llega a las elecciones generales de abril de 2023 donde la coalición liderada por Demòcrates per Andorra (DA en adelante), obtiene la mayoría absoluta en el Consell General (poder legislativo en Andorra) con apenas seis mil de veinte mil votos, no representando ni un 10% de la población total. Unas elecciones marcadas, principalmente, por la carestía de la vivienda, donde DA consigue mantener buena parte de votos descontentos con promesas para acabar con la crisis de vivienda.

Ese mismo verano, el Cap de Govern, Xavier Espot, junto a la Ministra de Vivienda, Conxita Marisol, realizan unas declaraciones en las que aseguran que quien no pueda pagar el alquiler, tendrá que marchar a vivir a municipios transfronterizos. Estas declaraciones serán recordadas durante ese otoño con el lema “Espot a la Seu”, en referencia a la Seu d’Urgell, municipio catalán cercano a la frontera donde reside un número notable de gente que trabaja en Andorra.

Estas declaraciones fueron la chispa que hizo prender el polvorín. La idea de movilizarse por la vivienda gana fuerza en las redes, y se canaliza a través de una cuenta de denuncias anónimas llamada DenunciAND.

A través de esta cuenta anónima, se crea un grupo de Telegram que acabaría contando con más de 1.200 miembros, a modo de “ágora de debate”. En este contexto se publica el borrador de la Llei de Mesures Urgents i d’Estimul de l’Habitatge donde, lejos de proteger a las clases populares del país, buscaban finalizar las prórrogas en los contratos de alquiler que llevaban vigentes desde la pandemia de 2020.

Las clases populares toman este borrador como un verdadero insulto y, a través del mencionado grupo se convoca la movilización del 31 de octubre, suponiendo el germen del movimiento por la vivienda en Andorra.

DEL DESCONTENTO EN REDES A LA MOVILIZACIÓN EN LAS CALLES

Las movilizaciones que se explican a continuación han tenido un impacto muy especial en Andorra.

Ya hemos visto que Andorra es un Estado muy pequeño, con una conflictividad social tradicionalmente muy baja y un nivel de conciencia general más atrasado que el de las masas en las ciudades medianas y grandes catalanas y españolas, e incluso que el de otras zonas rurales circundantes como el Alto Pirineo catalán.

Esta ausencia notable de elementos avanzados organizados, una paz social prolongada, sumada a la particularidad histórica de tratarse de un pequeño enclave de alrededor de 80.000 habitantes en el corazón de los Pirineos, hace aún más sorprendente e inspirador el rápido avance de la lucha y la conciencia de las masas en pocos meses, con tres manifestaciones de entre 1.000 y 3.500 personas entre octubre y diciembre de 2023.

Idealizar el espontaneísmo lleva al seguidismo de las masas, pero rechazarlo lleva al aislamiento. La lucha transcurre en tiempo real y, en situaciones así, los cambios son rápidos y repentinos. Debemos estar preparados para ello, ser metódicos a la vez que creativos; reflexivos, a la vez que prestos en la toma de decisiones; tomar el camino que permita transformar la rebelión espontanea de las masas en lucha organizada.

En octubre de 2023 comienza a darse en este grupo un debate caótico marcado por una fuerte rabia contenida. De todas las personas, destaca un grupo de activistas que comienzan a canalizar el debate y a realizar propuestas. Estas activistas entran en contacto y se reúnen con el fin de preparar la movilización y trabajar las propuestas que son debatidas y elegidas en el grupo masivo.

La falta de un plantel de activistas radicales con experiencia en enfrentamientos directos con el Estado, y el miedo generalizado a realizar acciones fuera de la legalidad burguesa, lleva a la conclusión de que la única vía para asegurar una protesta amplia sea asumiendo los trámites burocráticos que obliga la ley mordaza andorrana a realizar.

Con todo ello, se convoca una concentración en una de las plazas de la capital, Andorra la Vella, el 31 de octubre de 2023 (31-O).

La convocatoria resulta ser multitudinaria y, a la par, caótica. Con cerca de 1.500 personas, la plaza se encuentra abarrotada, y, al trasladar la concentración a otra plaza cercana más grande, parte de los manifestantes realizan una manifestación alternativa no autorizada que arrastra a la mayoría de las asistentes, cortando una de las principales arterias del país durante cerca de 2 horas.

Pese a la espontaneidad de las masas, la manifestación se realiza de manera pacífica, lo que garantiza que esta sea amplia y masiva de principio a fin. La policía andorrana, que se encontraría sobrepasada en caso de conflicto, se limita a controlar el tráfico.

La falta de respuesta represiva por parte del Estado ante un acto de desobediencia civil masivo supone una lección importante para las masas andorranas. La legitimidad de la lucha queda por encima de la legalidad burguesa.

A partir de este momento, la aplicación de la línea de masas durante este periodo permite poner al frente de la lucha a los elementos más avanzados, aislar a los atrasados y arrastrar al centro hacia un movimiento por la vivienda amplio, democrático y con un carácter confrontacional con el Estado andorrano. Además, se consolida un discurso que progresivamente va introduciendo el concepto de clase trabajadora y de combatividad.

En respuesta, el gobierno infantiliza al pueblo andorrano y promete soluciones antes de finalizar el año, con la esperanza de desactivar el movimiento. A esto se suman los intentos de políticos burgueses para infiltrarse en el movimiento o cooptarlo desde fuera a través de sus elementos más oportunistas o moderados. Estos son señalados abiertamente por las activistas con más experiencia en movimientos sociales y que ganan referencialidad gracias a sus intervenciones y aportaciones.

Las activistas que comienzan a destacar son conscientes de una de las principales reivindicaciones del 31-O: movilización masiva en el Puente de la Purísima, puente que da el pistoletazo de salida a la temporada de invierno. Las masas son conscientes de la importancia de este puente, y del impacto que una movilización genera al país en estas fechas.

La movilización masiva en el Puente de la Purísima de diciembre pasa a ser el siguiente gran reclamo. A través de la aplicación del principio fundamental de la línea de masas, “de las masas a las masas”, la voluntad de las masas por incomodar en una fecha señalada se transforma en una herramienta efectiva de presión al estado andorrano para tomar medidas que frenen las subidas del alquiler y centenares de desahucios.

Se anuncia una nueva movilización masiva en el puente de la Purísima y, con el fin de mantener caliente el movimiento durante el mes de noviembre, se convoca una concentración a las puertas del Consell General (parlamento) durante la sesión de debate de la nueva Ley de Vivienda.

La concentración congrega a cerca de 800 personas ante el parlamento mientras dentro se debate la ley, manteniendo una presión constante y una amenaza de ruptura de la paz social si no se actúa rápido.

El grupo de activistas comienza a consolidarse y nace la Coordinadora per l’Habitatge Digne (CHDA). La determinación en las acciones e intervenciones de los miembros que la componen permite que esta tome el papel dirigente de la lucha, congregando entorno a ella a los elementos más avanzados.

Ante los avances titubeantes de los políticos burgueses, se convoca manifestación para el 8 de diciembre (8-D). Las zancadillas burocráticas y el ataque constante de los lacayos de la burguesía no tardan en llegar.

El Ministerio de Interior rechaza el recorrido respaldado por centenares de personas, al afectar a las principales vías el país, lo que se interpreta como un atentado a los derechos democráticos del pueblo, caldeando el ambiente.

La CHDA, con el fin de asegurar la asistencia masiva, y debido al poco tiempo disponible, la incipiencia del frente, la inexperiencia de sus activistas y las fuerzas escasas para un enfrentamiento directo con el Estado andorrano acepta la imposición señalando y haciendo pública la arbitrariedad, trabas burocráticas y amenazas recibidas por parte del estado.

Días antes del 8-D, todos los partidos burgueses llegan al acuerdo que permite aprobar la nueva ley de vivienda donde se prorrogan los contratos de alquiler vigentes hasta 2027, se prohíben las subidas arbitrarias del precio y se comprometen a tomar más medidas en el medio plazo que frenen la escalada de precios.

Pese a todo, el pueblo andorrano lleva semanas dispuesto a salir a la calle y a dar un golpe de efecto. Esto se traduce en la movilización más grande de la historia de Andorra, con 3.500 personas saliendo a la calle.

El Estado lacayo de la burguesía queda en evidencia al tratar de dificultar sin éxito una movilización que evidencia el descrédito de sus políticas al servicio de la oligarquía financiera.

Con el éxito de la manifestación que ha forzado a un gobierno a cambiar 180º el rumbo de sus políticas queda la parte más difícil: la consolidación del movimiento.

CONSOLIDACIÓN: NACIMIENTO DE UN MOVIMIENTO POR LA VIVIENDA DIGNA

La lucha es en tiempo real. No es un juego de estrategia en el que dar al pause a conveniencia. Por un lado, se encuentra la lucha en sí misma, con las demandas que se pretenden conseguir y, por el otro, se han de combatir las ideas burguesas en el seno de esta. Estas ideas se comunican a través de cualquier dispositivo social y cultural y permean en todo tipo de espacios.

Así pues, la lucha de clases impregna cada punto de la sociedad y en toda lucha, en todo movimiento social, existirán, en síntesis, dos líneas opuestas: una línea burguesa (o pequeñoburguesa) que sabotea el objetivo revolucionario y al atraso de la conciencia política del proletariado (sea con una conciliación abierta con la burguesía, sea pintando de rojo una propuesta que impedirá alcanzar los objetivos que dice perseguir); y una línea proletaria, que refuerza la independencia política de la clase obrera, hace avanzar su conciencia y su capacidad para combatir al capitalismo, y nos acerca un paso más a poder hacer la revolución.

En el caso de Andorra, el trabajo realizado ha permitido hacer avanzar la línea proletaria, limpiando el movimiento de los elementos oportunistas más descarados, ejerciendo liderazgo en la organización de las manifestaciones de octubre a diciembre de 2023 y nucleando a un grupo de avanzados para dar los primeros pasos de la CHDA.

Tras estas manifestaciones, el 2024 comienza con miles de alquileres congelados. Pero esta bocanada de aire dura poco. Este enorme y súbito incremento de la conflictividad pilló con el pie cambiado a la burguesía andorrana y al propio Estado, pero no tardan en tomar cartas en el asunto.

Por una parte, el Estado, con un número muy bajo de efectivos en sus fuerzas de seguridad, sin mucha experiencia en la represión a amplias masas y con temor a escalar el conflicto, toma una posición conciliadora.

Por otra parte, la burguesía andorrana, pone en marcha sus lobbies de presión. A través de las diferentes asociaciones empresariales que forman la patronal inmobiliaria, la patronal de la construcción y la banca, comienzan a trabajar en crear un relato que les sea favorable.

En este contexto, la respuesta esperada es la de desinflar el movimiento, como ha ocurrido con anteriores movilizaciones espontáneas en el país. Para su sorpresa, la CHDA toma la delantera y consolida su estructura organizativa. La experiencia previa de algunos activistas en movimientos urbanos populares permite definir una estructura garantista y funcional, flexible y con un compromiso muy claro de mantener la democracia interna del frente.

En la segunda parte, veremos cómo esta estructura le ha permitido consolidarse en base a los principios de democracia obrera, amplitud y combatividad, que expusimos en el 1r Encuentro revolucionario de la lucha por la vivienda en Valencia. v

Desde el principio muestran su rechazo explícito a elementos trepas y oportunistas. Esto aleja a las pocas activistas radicales pequeñoburgueses y aspirantes a políticos reformistas que ven en la CHDA una oportunidad para trepar y visibilizarse.

A la vez, esto acerca a trabajadores y trabajadoras que, pese a no tener experiencia activista, han participado de manera espontánea en las manifestaciones del otoño. Esta composición de clase facilita poner el foco en los problemas diarios de la clase trabajadora, evitando debates sobre el sexo de los ángeles que suelen darse en espacio copados por activistas pequeñoburgueses.

Como ejemplo de ello: el nacimiento de la campaña contra la trampa del fillvi. Dado que muchos contratos se encuentran prorrogados desde 2020, muchos propietarios han optado por alegar que el piso será para uso propio, siendo falso, pudiendo rescindir el contrato y desahuciar a las vecinas. Lo que empieza como un caso particular de un miembro de la asamblea, rápidamente acabará convirtiéndose en la punta de lanza de la CHDA en este periodo.

El avance del trabajo permite ver las particularidades locales de Andorra. Aunque en porcentaje se dan el mismo número de desahucios que en España, la falta de resistencia de las vecinas ante la violencia de estos permite a servicios sociales asumir buena parte de los casos, y que estos no trasciendan públicamente o lleguen a la CHDA.

Si bien las primeras acciones de la CHDA permiten garantizar una vivienda alternativa a una pareja de ancianos y ayuda a impedir un desahucio a otra por parte del youtuber Thegrefg; las particularidades locales durante este periodo alejan el foco del trabajo en el intento de paralizar desahucios.

Esto evita que la CHDA pueda caer en la táctica de la paralización continuada de desahucios que ha llevado, entre otras cuestiones, al estancamiento de muchos colectivos en las diferentes ciudades de España.

La acción sindical empieza a abrirse paso a través de la trampa del fill. Comienza a visibilizarse el problema, y rápidamente se consigue un grupo de decenas de afectados por esta trampa. Gracias al trabajo con los afectados, a la vez que se avanza en la defensa caso por caso, se trabaja en una modificación en la ley de arrendamientos que impida esta práctica.

Este trabajo dota de legitimidad al colectivo, que no solo realiza un trabajo asistencialista, si no que anima a las familias afectadas a evitar la lucha reactiva, luchando por reformas que impidan la proliferación de más casos. El avance de esta campaña y la presión realizada lleva a que las afectadas se reúnan con la ministra de Vivienda y parte de estas demandas se vean reflejadas en la futura publicación de la Ley Ómnibus, obteniendo una victoria parcial.

El trabajo realizado permite a muchas afectadas plantar cara, y mantenerse en sus viviendas amparadas por las prórrogas de alquiler aprobadas en diciembre; lo que evidencia la importancia de la acción sindical, de la presión y la negociación colectiva. Esto permite, además, que muchas de las afectadas pasen a ser activistas de la CHDA.

En paralelo, el gobierno, pasa el invierno esperando la desactivación del movimiento. Lejos de desactivarse, al avance de la campaña de la trampa del fill, se le suma la convocatoria de una manifestación para el 1 de Mayo.

La burocracia sindical de la USdA y los sindicatos de función pública, ante la falta de capacidad movilizadora, venía años dejando prácticamente abandonado el 1 de Mayo, hasta el punto de no realizar ninguna manifestación en mayo del 2023.

Alimentados por el entusiasmo de las movilizaciones del 2023 y ante el reclamo popular de cohesionar el discurso de la vivienda con el de las mejoras salariales y las pensiones, el 1 de Mayo de 2024 se convoca con el lema: “treballar per viure, no per sobreviure”, que señala la evidente situación de ahogo de las clases populares en todos los aspectos.

La preparación y convocatoria, realizada por la USdA, StopViolències, la CHDA, junto a otros sindicatos, evidencia el liderazgo político de la CHDA. No solo dispone de más activistas para la agitación y la organización previa, sino que además consigue arrastrar consigo a un mayor número de personas a la manifestación. Estos hechos evidencian que la clase trabajadora se ha puesto al frente de la lucha popular en Andorra, donde no necesitan a burócratas sindicales ni políticos reformistas que les marquen la agenda.

Pese a la lluvia intensa durante la jornada que dejó la asistencia por debajo de las expectativas, la manifestación supera con creces la asistencia habitual para un 1 de Mayo. Si bien esto podría interpretarse como un éxito, o un fracaso por el mal tiempo, lo más relevante es lo que ocurre semanas antes: el gobierno, días después de la convocatoria de esta manifestación, hace pública la redacción de un proyecto de ley Ómnibus para acabar con el problema de la vivienda.

Una presentación realizada con prisas que evidencia la necesidad del gobierno por desactivar una posible movilización masiva para el 1 de Mayo. Un proyecto que ponía sobre la mesa la expropiación temporal de viviendas vacías, la retirada de licencias a buena parte de los pisos turísticos en el país y trabas burocráticas e impositivas para la compraventa especulativa de vivienda en el corto plazo, entre otras.

A su vez, la patronal inmobiliaria reacciona ante las movilizaciones del 2023 y la posición conciliadora del Gobierno, y el 2 y 3 de mayo realizan unas ponencias donde invitan a representantes de la patronal inmobiliaria española y catalana para ayudar a construir un relato propio.

Estas jornadas, con ponentes como el economista burgués Gonzalo Bernardos, evidencian la falta de una estrategia y un relato cohesionado de la burguesía andorrana para mantener el negocio inmobiliario. También evidencian la subordinación de la burguesía andorrana a la española, especialmente a la catalana. Además, estas se retransmiten y se hacen públicas, lo que permite a las activistas de la CHDA conocer en detalle los pormenores del relato que la patronal pretende imponer.

De esta forma, se llega al verano de 2024 con un colectivo que ha mantenido la lucha por la vivienda viva, que no solo ha roto las pretensiones de la burguesía andorrana por desactivarlo, sino que además comienza a erigirse como un referente en la lucha urbana popular en Andorra, tanto para las clases populares, como para otros colectivos.

El pueblo andorrano, con la clase trabajadora al frente, está aprendiendo que la lucha es irrenunciable y comienza a ver que el enemigo no es un cacique local concreto o un grupo de inversores y especuladores extranjeros, sino el propio capitalismo y la explotación a que nos somete.

El frente por la vivienda se compone mayoritariamente por trabajadores que se educan políticamente a través de los debates que se dan de manera democrática en el frente para hacer avanzar la lucha. Además, se dota de un entorno mucho más amplio, compuesto por centenares de simpatizantes y decenas de familias afectadas por diferentes trampas y abusos de propietarios.

Por último, ahora goza de la simpatía” de la burocracia sindical y de los políticos burgueses reformistas y socialdemócratas que, tras meses de intentos frustrados de influir en el frente, se han limitado a asumir el papel de “aliados estratégicos” del movimiento por la vivienda, en vez de intentar desactivarlo.

LA IMPORTANCIA DE LA LINEA PROLETARIA Y LA APLICACIÓN DE LA LINEA DE MASAS

En los primeros meses de 2024, no solo no se ha desactivado el movimiento por la vivienda, si no que se ha consolidado un colectivo capaz de poner al frente de la lucha a la clase obrera. Manteniendo una línea proletaria que le ha impedido convertirse en un simple lobby de presión a los márgenes del sistema o una herramienta al servicio de la actividad parlamentaria del reformismo.

Si bien esto podría achacarse a un conjunto azaroso de eventos, es nuestro deber, como comunistas, señalar las razones por las que, desde nuestra humilde opinión ha ocurrido de esta manera:

  1. La reducida existencia de elementos radicales pequeñoburgueses ha permitido poner al frente más fácilmente a la clase trabajadora, señalando que son una clara fuente de intoxicación. A este hecho se les suma el haber apartado a los pocos elementos oportunistas del reformismo al crear el frente. Poner a la clase trabajadora al frente, por tanto, se convirtió, no solo en la mejor opción, si no en la única factible.

  2. Una correcta comprensión de cómo funcionan las formas concretas de las clases sociales del capitalismo andorrano y sus contradicciones internas, de la misma forma que se hace a través de la economía política marxista y la aplicación de la línea de masas:

    1. Detectar las dinámicas de las grandes familias andorranas que controlan el país, atendiendo a las luchas internas entre los que abrazan a los especuladores extranjeros y los más recelosos y tradicionalistas.

    2. Identificar el grado de conciencia y las dinámicas vitales de la clase obrera nativa y extranjera, sometidas ambas, de diferente manera, a la explotación y la precariedad laboral normalizada, mientras viven con el miedo y la amenaza constante de ser expulsados del país por el aumento rapaz de los precios.

    3. Conocer la lucha compartida de la clase obrera con las capas pequeñoburguesas como los pequeños comerciantes, autónomos o asalariados pequeñoburgueses que se han visto engullidos por las dinámicas especulativas del mercado y que a la vez ayudan a sostener, de una manera u otra, la explotación capitalista hacia el resto de las capas trabajadoras.

  3. La existencia de activistas con experiencia previa en movimientos sociales, que les ha permitido aplicar los principios de la acción sindical para la lucha económica, sabiendo detectar qué campañas conviene realizar, dotándolas de una perspectiva de clase, detectando la contradicción principal de una campaña, los aliados disponibles, etc. Algo que rompe con la idea del “activista especialista” en un sector en particular, evidenciando que las dinámicas de la lucha económica son equiparables entre diferentes sectores, pues son la concreción de la lucha de clases que impregna toda la sociedad y toda lucha.

  4. Una aplicación correcta de las tácticas y métodos de trabajo de la línea de masas, que ha permitido hacer avanzar la lucha en cada uno de sus pasos, como ejemplos vemos:

    1. De las masas hacia las masas” durante el ciclo de movilizaciones y las campañas durante este primer periodo. La manifestación espontánea del 31-O y la del 8-D son claros ejemplos de cómo se confió en la intuición del pueblo para ocupar las calles estos días, y canalizar esta intuición para asestar el golpe de manera contundente.

Otro ejemplo es el de la campaña de la trampa del fill. Donde las familias afectadas, en conjunto con las activistas debatieron sobre cómo se podía poner freno a la impunidad con la que realizaban esta trampa. La legitimidad de las exigencias presentadas evidencia que las masas, conscientes de la explotación que padecen, saben cómo acabar con ella si se dota de espacios de debate democráticos, accesibles y se les aporta la visión de conjunto de las activistas más avanzadas para acabar de aterrizar ciertas ideas.

    1. Ganar a los avanzados, arrastrar a los intermedios y aislar a los atrasados”, durante el nacimiento y consolidación de la CHDA, las activistas más avanzadas han conseguido sumar a la lucha a elementos titubeantes de las capas populares, a la vez que han dejado fuera de juego a políticos burgueses reformistas y elementos radicales pequeñoburgueses, como se ha ido viendo a lo largo del texto.

    2. Preparar a las masas para la toma del poder”. Si bien la CHDA no ha desarrollado una línea ni un discurso revolucionario, sí está sabiendo combinar la lucha reivindicativa por mejoras concretas con la lucha ideológica y la educación política. Esto está elevando el nivel de conciencia de las activistas con menos experiencia de manera exponencial, así como también lo hace en paralelo en el conjunto del pueblo andorrano. Este empieza a ser consciente de su propia fuerza y que plantando batalla es como se avanza.

    3. Sin investigar no hay derecho a opinar”. En este primer periodo de consolidación, se observa cómo la CHDA ha realizado un trabajo de investigación social, política y económica para el desarrollo de sus campañas. Este principio, mal entendido, en ocasiones lleva al inmovilismo al no tener toda la información detallada de un problema. A veces, basta con conocer lo suficiente como para trazar un rumbo y, en el avance de la lucha, construir el campo de conocimiento entorno al problema a abordar.

Por otra parte, han sido capaces de aprender del enemigo. Prestando atención al relato perverso de la patronal inmobiliaria andorrana y trabajar por desactivarlo; lo que ha permitido mantener un nivel de referencialidad de cara a las masas continuo.

    1. Gestionar adecuadamente las contradicciones en el seno del pueblo”. La amplitud de un movimiento supone, necesariamente, gestionar numerosas contradicciones internas. Estas se han abordado de manera no antagónica, y se han ido superando mediante la persuasión. El pueblo andorrano no está exento de ideas machistas, racistas o clasistas, además de asumir las propias contradicciones de clase que se dan en el seno del pueblo entre las capas pequeñoburguesas y el conjunto de la clase obrera y el proletariado.

Todo esto evidencia que los principios vencen: el trabajo realizado basado en la aplicación sistemática de aquellos principios que las experiencias anteriores demuestran que son pautas para la victoria.

HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UN MOVIMIENTO POR LA VIVIENDA DEMOCRÁTICO, AMPLIO Y COMBATIVO EN ANDORRA

En esta primera parte hemos podido ver cómo, tras una explosión espontánea de la rabia del pueblo andorrano, una línea correcta ha consolidado un colectivo que ha permitido poner a la clase obrera al frente.

En la siguiente entrega, expondremos como la CHDA da un siguiente salto cualitativo que permite construir un movimiento por la vivienda democrático, amplio y combativo en Andorra.

Veremos cómo:

  • La acción sindical toma forma, pasando de la lucha concreta de la trampa del fill a la lucha general contra el conjunto de trampas y abusos de los propietarios; señalando los principios que han permitido esta transición.

  • La referencialidad de la CHDA crece en el seno del pueblo andorrano y en otros colectivos sociales, tanto de Andorra como del Pirineo Catalán.

  • El trabajo en la plataforma Pirineu Viu, junto a decenas de colectivos de todo el Pirineo, evidencia las contradicciones y limitaciones de la línea pequeñoburguesa en el seno de los movimientos sociales del Pirineo.

  • El trabajo por definir unas demandas concretas para la manifestación por la vivienda en la Seu d’Urgell (capital del Pirineo Catalán), junto con el trabajo de análisis y confrontación a la venta de humo de la Ley Ómnibus, permite definir un programa por la vivienda que profundiza aún más en la línea proletaria.

  • Un programa que parte de entender la contradicción principal entre las capas populares y los monopolios del sector bancario, que impulsan la especulación. Un análisis que identifica las contradicciones secundarias en relación a especuladores, pequeños propietarios y el Estado andorrano. Con todo, comienza a centrar su estrategia en restringir la acción de los especuladores y obtener reivindicaciones efectivas, como la de la limitación del precio de la vivienda y la ampliación del parque público de vivienda.

En la próxima entrega veremos cómo, efectivamente, la línea proletaria de la CHDA le está permitiendo erigirse como una herramienta de transformación de la clase obrera y el pueblo en base a los principios políticos de democracia obrera, amplitud y combatividad.

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