Transcripción de la charla ‘Las lecciones del Movimiento Revolucionario en Filipinas’

Presentamos la transcripción de la charla sobre la Revolución Filipina realizada en Sevilla. ¿Qué podemos aprender del movimiento revolucionario en Filipinas? ¿Cómo el Marxismo-Leninismo-Maoísmo funciona como guía para la Revolución? ¿Que lecciones extraemos de las experiencias revolucionarias internacionales?

A parte de dar a conocer un proceso revolucionario vivo con más de cincuenta años de historia, desgranaremos lecciones fundamentales para poder construir un movimiento revolucionario en España.

Introducción

Buenas tardes a todas y a todos, gracias por asistir. Antes de entrar en el tema de hoy, quisiera presentar brevemente quiénes somos. Somos el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), un partido marxista-leninista-maoísta que entiende la ideología revolucionaria como herramienta viva y necesaria para la emancipación de la clase trabajadora.

Para nosotros, el maoísmo representa la tercera y superior etapa del marxismo, fruto de la experiencia acumulada de la Comuna de París, la Revolución Rusa, la Revolución China, la Revolución Cultural y las guerras populares en curso, que es justamente de lo que vamos a hablar.

En Sevilla nos encontramos en una fase de expansión: estamos construyendo un núcleo, buscando colaboradores y desarrollando un trabajo político con el objetivo de arraigar un proyecto revolucionario real en la ciudad y su entorno. La charla debe girar en torno a la revolución que se desarrolla en Filipinas, una revolución iniciada en los años 60 que constituye la guerra popular en curso más prolongada del mundo, dirigida por un partido comunista marxista-leninista-maoísta.

A diferencia de otros procesos surgidos tras la Segunda Guerra Mundial —como los de Birmania y Tailandia, que desaparecieron—, esta revolución no fue derrotada ni absorbida. La revolución filipina no es solo un hecho histórico, es un referente vivo y actual del comunismo, una demostración práctica de que el marxismo-leninismo-maoísmo sigue siendo una herramienta válida para comprender y transformar la realidad.

Esta charla no pretende ser un ejercicio académico ni una exposición neutral. Nos interesa porque plantea una cuestión política central: frente al agotamiento de las salidas reformistas y socialdemócratas, la revolución filipina ofrece miradas para la clase trabajadora ante el avance revolucionario. Se presenta como la única salida real, no como una consigna abstracta, sino como una práctica concreta que hoy sigue desarrollándose en el mundo.

Por eso hablamos de la revolución filipina aquí, en Sevilla, no por exotismo ni por romanticismo, sino porque queremos extraer enseñanzas útiles para nuestra propia realidad. Creemos que la experiencia revolucionaria internacional tiene lecciones que aplicar a nuestras condiciones, y entendemos que la tarea del movimiento es organizarse, formarse y dar pasos firmes en la construcción de una alternativa revolucionaria en nuestro territorio.

¿Qué podemos aprender de la Revolución Filipina?

Como bien se ha comentado, ahora mismo en Sevilla estamos naciendo como partido. Estamos en un momento que creo que va a ser un antes y un después en la consolidación como estructura partidaria aquí en la ciudad, para poder encaminarnos a ser un agente que convierta la línea política en fuerza social.

En este contexto somos un partido que, sobre todo en el Levante, empezamos a liderar luchas de masas, empezamos a tener presencia en la lucha de clases en las empresas, en las universidades, en las calles. Creo que es un momento donde tener altura de miras del recorrido que habéis tenido este año y pensar en 2026 como ese año en el cual vamos a tener retos considerables a la hora de ser un agente social de la ciudad, de consolidarnos.

En ese sentido, lo que vamos a tratar hoy son aprendizajes y lecciones que podemos extraer de la experiencia revolucionaria que ocurre ahora mismo. Para enfrentar los retos que nos planteamos, tenemos que mirar tanto al pasado como al presente.

Aprendizajes históricos de las experiencias revolucionarias.

Al pasado identificamos tres grandes eventos históricos: la Comuna de París, la Revolución Bolchevique y la Revolución China. Estos son los más importantes a nivel histórico, porque son aquellas experiencias en las cuales el proletariado toma el poder y podemos ver a qué retos se enfrenta.

El primero de ellos, la Comuna de París, fue la primera experiencia de toma del poder del proletariado y pone en la palestra cuestiones como cómo reorganizamos la sociedad, cómo defendemos el poder. Desgraciadamente no consiguió consolidar este poder, pero esta derrota sirvió para reorganizar el movimiento obrero.

La Revolución Bolchevique logró la primera toma del poder que realmente consolidó este nuevo poder, transformando la sociedad radicalmente. Para eso se dotó de nuevas herramientas: del Partido Comunista y del centralismo democrático. Lo hizo en un contexto que requiere un análisis nuevo: la emergencia del imperialismo como capitalismo dominado por los monopolios. Sin embargo, esta primera experiencia, tras unos 40 años de maduración, sufrió una restauración capitalista.

En ese contexto, la Revolución China trató de dar respuesta a estos retos. No solo consiguió la primera toma del poder de un país dominado por el imperialismo —a diferencia del zarismo, que era una potencia imperialista, China era un país dominado—. El primer hito fue conseguir tomar el poder por parte de las clases explotadas dentro de un país dominado.

El segundo gran hito fue identificar la restauración capitalista en la URSS en el año 56, con el golpe de estado de Jruschov, que tiró por tierra todo lo que había sido la construcción socialista y el desarrollo del socialismo, dirigido sobre todo por Stalin. Vemos la Revolución Cultural como este intento de empoderar a las masas para profundizar en la revolución y en el socialismo, porque el socialismo es una etapa transitoria entre el capitalismo y el comunismo, por la cual vamos a acabar con toda forma de explotación y opresión.

Eso no lo puede hacer un partido. Lo tienen que hacer las masas, las trabajadoras, tomando el poder en sus manos y cambiando la realidad.

Las preguntas fundamentales que debemos hacernos los revolucionarios.

Entonces, tenemos que profundizar en las enseñanzas históricas que responden a las preguntas que todo revolucionario tiene a día de hoy. En las condiciones de nuestro país: ¿cómo derrotamos la dictadura de la burguesía? ¿Cómo podemos ser capaces de acabar con lo que parece una dictadura omnipresente, que la vivimos día a día, en el trabajo con llegar a fin de mes, cuando protestamos con la represión, con el silenciamiento a todos los niveles?

Y, incluso si resolvemos positivamente la primera pregunta, tenemos la segunda: ¿cómo evitamos la restauración capitalista? ¿Cómo evitamos que volvamos a cometer los errores del pasado?

En ese sentido, la respuesta la tenemos en la experiencia china y en el ejemplo vivo de la Revolución Filipina.

Contexto Filipino

Esta es una imagen de las movilizaciones que había en Manila el pasado 21 de diciembre, es decir, la semana pasada. Estamos hablando de una movilización revolucionaria donde se muestran insignias del Frente Unido, del Frente Nacional Democrático de Filipinas, del Partido de la Juventud, del Ejército del Pueblo… Es decir, todo movimiento revolucionario que toma las calles, allí donde el poder de la burguesía es más fuerte, y reivindica la fecha de hoy, que es el aniversario del partido.

En Manila están ante una dictadura abierta, fascista, en la cual no hay pudor en aplicar la violencia más descarnada contra el pueblo, sean revolucionarios o simplemente masas trabajadoras que hay que mantener sometidas. Porque la explotación que se sufre sobre todo en países atravesados por la feudalidad o una suerte de feudalidad que denominamos semi-feudalidad, es completamente arrolladora. Hablamos de países de África, Asia y también en parte de América Latina.

Podemos ver que es un movimiento vivo. Debemos destacar que hay pocos movimientos guerrilleros en el Tercer Mundo que estén desarrollando guerra de guerrillas combinada con criterio político y movilización de masas, que tengan una orientación no solo de acabar con el imperialismo, sino de tratar de acabar con toda relación de explotación y opresión, llegar al socialismo y continuar esa lucha hasta el comunismo. Entre ellos destaca Filipinas.

Caracterización de Filipinas

Voy a poner un poco de contexto sobre Filipinas. Es un país que tiene un tamaño aproximado a una cuarta parte de España, pero tiene 120 millones de habitantes, es decir, algo más del doble. Es un país con más de 7000 islas. El capitalismo no se instauró a través de una Revolución Burguesa, como fue el caso de Francia o por la emergencia de una burguesía potente que lo desarrollara, sino que fue un país dependiente del imperialismo español y, posteriormente, fue intervenido por Estados Unidos en el nombre de una supuesta independencia.

Esto lleva a que a día de hoy Filipinas se mantenga como una sociedad atravesada por esta herencia colonialista, donde hay múltiples etnias, hay gran cantidad de lenguas y poca cohesión nacional. Y sobre todo lo que es destacable es que esta injerencia imperialista lo que ha hecho es mantenerla en niveles de pobreza horribles.

Lo que podemos ver en este gráfico es la autopercepción de pobreza, cuánta gente se considera pobre en los distintos gobiernos desde que terminó la guerra. Desde que terminó la dictadura de Marcos, una dictadura abiertamente fascista y criminal desde los años 83-84, hasta diciembre de 2024, donde vuelve al gobierno el hijo del dictador. Siempre más de la mitad de la población se considera pobre, y considerarte pobre en un país semicolonial, semifeudal, es considerarte muy pobre.

Las estimaciones de organizaciones como la ONU sitúan los umbrales de pobreza y extrema pobreza similares a Haití después de su primer maremoto, para que veamos los niveles de pobreza que hay.

Filipinas tiene la particularidad de que es un clima tropical, por lo tanto a nivel de agroindustria es muy fértil. Tiene la particularidad de que el imperialismo norteamericano impuso el inglés como lengua cooficial, y eso facilita que sea un centro muy prometedor para la industria de los call centers, por lo tanto se están concentrando muchísimos call centers de habla inglesa en Filipinas, que es una de las salidas a la pobreza.

Además, hay entre 10 y 15 millones de personas que han emigrado recientemente del país y constituyen la diáspora, que está entre Estados Unidos y Centroeuropa, buscando una vida mejor. Esta diáspora es muy relevante también para entender por qué hay cada vez una presencia mayor del movimiento revolucionario filipino en los países imperialistas.

Desde 1984 ha habido distintos gobiernos, entre los que destaca la familia Aquino, y recientemente entró en el poder, antes de Marcos, Duterte. Apareció como una promesa socialdemócrata, progresista; igual en los inicios de su gobierno podía parecer algo parecido a un Chávez. La cuestión es que, conforme entró en el poder, no tuvo ningún reparo en reafirmar el carácter represivo e incluso fascista del Estado.

Ahora mismo Duterte, igual que en la mayoría de los gobiernos anteriores, está siendo juzgado por crímenes de lesa humanidad, por genocidio. Porque hablar de fascismo en Filipinas no es ninguna alegoría, es la realidad.

Un país extremadamente pobre, que además en los últimos años podemos ver que la explotación se está recrudeciendo. Esta explotación tiene que ver con el viraje de Estados Unidos en la región del Indo-Pacífico, en esta lucha contra China, donde Filipinas está siendo estratégica para mantener el control sobre ese mar donde se sitúa Taiwán, toda la relación entre los semiconductores.

No es un país sencillo de caracterizar. No sólo destaca esta guerra popular que desarrollan el Partido Comunista de Filipinas liderando amplias organizaciones populares que combinan con esta lucha armada, sino que también hay un importante movimiento de liberación nacional de carácter étnico-religioso, que es el Frente Moro de Liberación Nacional. Ambas fuerzas constituyen la principal oposición al gobierno títere de Estados Unidos, actualmente Marcos y antes Duterte, que son dos facciones de la burguesía filipina en contienda para administrar Filipinas, pero esencialmente son simplemente lacayos del imperialismo.

La Revolución Democrática

Cuando entremos un poco en las lecciones, veremos que esto puede ser cosas que aprendamos a la hora de enfrentar los retos que tenemos nosotros para organizar la democracia. Claro, con todas estas diferencias no las podemos plantear directamente, pero estos camaradas del Tercer Mundo se están enfrentando a una situación muy distinta, a una revolución democrática.

La perspectiva del marxismo-leninismo-maoísmo es que la revolución democrática contra el fascismo, contra la feudalidad, en el caso de un país dominado, no podemos dejar que la libere la burguesía. Sabemos que en la era del imperialismo, la burguesía, supeditada a la gran oligarquía financiera, vende el país a pedazos. Lo que tiene que hacer el proletariado es dirigir la revolución democrática y estas dos etapas de la revolución.

La revolución democrática es una revolución proletaria. Consiste, en el caso de los países atravesados por la semifeudalidad, en realizar esta lucha por la verdadera soberanía, por hacer la reforma agraria, por conseguir derechos que más o menos en los países capitalistas se consideran adquiridos, y constituir una república popular donde el proletariado se alíe con el resto de sectores del pueblo y así poder afrontar los retos de la revolución socialista, acabar con las relaciones capitalistas e instaurar una economía que se base en el beneficio de la sociedad, desde la posición del poder.

Este es el camino que siguió la revolución china. China desde 1927 hasta 1949 consigue vencer a los distintos lacayos de la burguesía. Es un país que emerge directamente de la feudalidad, con imperialismo británico que sobre todo se sitúa en la costa. Excepto por alguna ciudad imperial, no hay casi industria; el campo supone el sostén de la sociedad.

Sin embargo, en los países actuales, las ciudades como Manila son grandes concentraciones de población. Podemos ver que incluso con las grandes diferencias que presenta Filipinas respecto a España, el trabajo urbano cobra un papel relevante y de ahí podemos sacar aprendizajes.

Aún así también hay grandes diferencias. En Filipinas aproximadamente el 30% de la población es analfabeta, consecuencia de estar en un país semifeudal. Si consideramos el analfabetismo funcional, la cifra extiende al 50%. Es decir, la mitad de la gente, aunque pueda leer, no va a poder leer un texto con comprensión. Entonces podemos ver hasta qué punto las diferencias son relevantes.

Carácter Fascista del Estado Filipino

Querría resaltar el carácter fascista de la administración de Filipinas. Esto es un cartel de Amnistía Internacional, una organización que no está vinculada con la liberación nacional, pero que hace campañas activas denunciando las torturas que en los distintos estamentos cometen la policía, el ejército y los grupos paramilitares, los grupos de mercenarios.

Hay que tener presente que en las condiciones en las que el pueblo se levanta, el capitalismo no duda en sacar su cara más abiertamente fascista, porque es la última línea de defensa que tienen para defender su orden. Y eso no es una excepción de los países del Tercer Mundo. Allí donde el pueblo se levanta, la cara represiva del Estado se muestra de forma más evidente. Y esto es una lección general. Cuando pensamos en hacer la revolución tenemos que pensar en que no nos vamos a enfrentar al Estado como está ahora; el Estado va a desarrollarse junto con las condiciones.

Las Tres Herramientas de la Revolución

Una cosa que podemos ver de la experiencia filipina es que el Partido Comunista, que es la principal herramienta para poder dirigir la revolución, empuña a otras dos. Y esas son las tres herramientas de la revolución. Esto es uno de los grandes aprendizajes de la experiencia china y que luego, en retrospectiva, podemos ver que toda revolución ha necesitado estas tres herramientas: el partido, el ejército rojo y el Frente Unido.

En la experiencia bolchevique no sólo fue el partido. Hacía falta el Frente Unido de todas las clases y sectores interesados en la revolución. Principalmente fueron los soviets, obreros, campesinos y soldados. Y hacía falta una fuerza de combate para poder mantener las nuevas medidas, pues aquel que quiera continuar explotando y oprimiendo al pueblo necesita ser defendido.

En el caso particular de Filipinas el ejército es principalmente guerrillero. Un Ejército del Pueblo, que debe ser verdaderamente del pueblo, es una organización que tiene la capacidad de hacer operaciones militares pero que sobre todo tiene una finalidad política. Eso significa que el ejército cuando llega a una región tiene un papel de fundirse con las masas, de tratar de ayudarlas. Alfabetizan a la población mediante la creación de escuelas, ayudan a llevar las nuevas técnicas de agricultura al campo, sirven de elemento defensivo para la redistribución de la tierra.. Sirven de elemento defensivo para la redistribución de la tierra. Es decir, hay que considerarlo como una herramienta que permite en un contexto revolucionario tener esta capacidad de reorganizar la sociedad.

El Partido Comunista dirige las otras dos herramientas. El Ejército Popular es la lanza y el Frente Unido es el escudo. Creo que, en las condiciones de un país imperialista lo que más tenemos que empezar a profundizar es en cómo el Frente Unido es un escudo. Cómo la organización de todas las clases y sectores interesados en la revolución sirve para defender a la organización revolucionaria de los ataques del Estado.

Sabemos que un escudo popular es casi tan directo como una lanza, pero sistemáticamente los revolucionarios estamos fallando en una tarea fundamental que es unir a todo el que puede ser unido contra la burguesía. Tendemos el sectarismo, tendremos el dirigismo, tendremos el burocratismo, y cuando el Estado golpea —y tarde o temprano golpea— los partidos comunistas o revolucionarios se enfrentan al Estado sin esa protección.

El Movimiento Revolucionario Filipino

Querría poner también unas cifras para que veamos las dimensiones que tiene ahora mismo el movimiento revolucionario filipino. En un país de 120 millones de personas afirman que tienen 100.000 militantes. Eso es uno de cada 1.200 personas. Es una proporción nada desdeñable. Tenemos que entender que es una organización de cuadros, de militantes muy comprometidos que funcionan en base al centralismo democrático.

Tienen un ejército popular que está en torno a 15.000 combatientes rojos, los que se dedican principalmente a combatir. Luego están las milicias populares, personas que pueden tener que defenderse y, por lo tanto, también están armadas. El Frente Nacional Democrático lo constituyen una veintena de organizaciones. Podríamos decir que hay en torno a medio millón de personas.

Esta distribución permite tener la capacidad de defender la transformación de nueva democracia utilizando el sistema democrático que tiene el ejército sobre todo en el campo, y unir a los distintos sectores del pueblo con una perspectiva revolucionaria.

Es muy destacable que desde 2023 el movimiento revolucionario filipino está organizando encuentros internacionales para tratar de dar respuesta a los principales retos que enfrentan los revolucionarios del mundo. En 2023 organizaron una conferencia internacional en Holanda sobre el imperialismo y la guerra. Después de este primer encuentro donde asistieron partidos revolucionarios de distintos puntos del planeta han ido organizando distintas conferencias teóricas que están sirviendo para reorganizar el movimiento comunista internacional: la segunda fue un análisis de las crisis, la tercera y cuarta sobre luchas de liberación nacional y el capitalismo en las nuevas colonias, y la última más reciente ha sido la conferencia internacional sobre el fascismo en los países imperialistas.

Desde la primera pudimos mandar una delegación desde el PRT, lo que nos ha permitido contactar con el movimiento revolucionario filipino y empezar a aprender del mismo.

¿Cuales son las lecciones a extraer?

¿Qué podemos aprender de la revolución filipina? Voy a dividirlo en tres apartados: a nivel ideológico, es decir, a nivel de comprensión del mundo; a nivel político, es decir, a nivel de transformar la realidad; y finalmente de qué herramientas nos dotamos para poder hacerlo a nivel organizativo.

Ideológicas

Lo que más destaca del movimiento revolucionario filipino es su comprensión de la ideología marxista. La consideran verdaderamente viva. Consideran que si dejamos que se convierta en un dogma, simplemente en una especie de catequesis, no va a ser útil para las tareas que sirven. Debe ser una guía para la acción.

Fundamentalmente, tenemos que intentar, siempre que analicemos una cuestión, tener presente lo siguiente: desde la posición que estamos analizando, con qué visión estamos enfocando el problema, y con qué método lo resolvemos.

Posición: ¿Estamos realmente encarnando los intereses del proletariado, de las clases básicas, o estamos dejando de llevar por posiciones que pueden favorecer sólo a un sector más fácilmente organizable?

Visión: ¿Respondemos a los aprendizajes que podemos extraer de la historia revolucionaria o nos dejamos llevar por visiones subjetivas que sólo parten de una parte de la cuestión? Esto es muy típico de visiones académicas: cuando analizamos un problema con una visión académica hiperfijamos en aspectos superficiales sin desligarlos de las condiciones materiales reales.

Método: ¿Cuál es el objetivo último de toda acción que emprendemos? Casi nunca es el objetivo en sí mismo, sino lo que conseguimos a través de esta acción. Por lo general, los comunistas no participamos en las luchas reivindicativas por el mero hecho de conseguir mejoras horariales o reformas. Lo hacemos porque queremos que esto sirva de educación política, sirva para empoderar a las trabajadoras en cómo luchar y en su visión del mundo. Esa es la cuestión del método.

La ideología está viva si vemos que constantemente tenemos que preocuparnos por rectificar nuestros errores, por reafirmarnos en nuestros aciertos y por aprender constantemente de toda actividad, tanto propia como de terceros.

El máximo ejemplo de cómo aplica el movimiento revolucionario filipino esta rectificación son las tres campañas de rectificación que han seguido. El Partido Comunista entiende que no siempre va a acertar. Esto significa que tienes que tratar de identificar los errores. Y aunque trates de constantemente identificarlos, algunos te van a pasar desapercibidos y se van a ir acumulando. Va a llegar un punto donde tienes que hacer una campaña de rectificación: tratar de poner el partido patas arriba, reorganizarte identificando la raíz de estos errores y así poder continuar avanzando.

En el Partido Comunista de Filipinas, desde su fundación en 1968 (hace 57 años), ha habido tres campañas de rectificación. La tercera está ahora en curso.

La primera coincide con su refundación en 1968. Inicialmente el Partido Comunista de Filipinas trató de organizar la revolución después de la Segunda Guerra Mundial. Hay ejemplos victoriosos como el Partido Comunista de China o ejemplos que fracasaron como Birmania y Tailandia. Sin embargo, en Filipinas prácticamente hubo una derrota, excepto por un pequeño grupo de 20 personas que consideran que el camino de desarmar al Partido Comunista es un error y no se puede caer en la complacencia con el nuevo régimen explotador y burgués.

En 1968 inician este movimiento de rectificación y es la refundación del Partido Comunista de Filipinas. Con ello se deshacen de la perspectiva reformista que había tomado el partido, lleva a un desarrollo tanto de un nuevo ejército rojo —el Nuevo Ejército Popular, de ahí el «Nuevo»— y pocos años después, cinco años después, fundan el Frente Nacional Democrático. Esto lleva a que en torno a los años 60-80 consigan controlar más o menos un tercio del país, lo cual no es algo desdeñable en un contexto de retroceso a nivel mundial.

Sin embargo, hay un segundo movimiento de rectificación en los 90, principalmente por una perspectiva militarista. Una de las cuestiones que diferencia el movimiento revolucionario filipino de las mil y una guerrillas del Tercer Mundo es que lo militar está subsumido, está al servicio de la lucha política. Lo que se quiere es que las masas se empoderen, que tomen las riendas de su destino. De nada vale que haya grandes victorias militares si no hay un desarrollo de la capacidad de las masas de organizarse, de entender de qué es el proceso, de tomar partido en ese proceso.

En los 90 hay un error militarista por el cual los grandes avances en la lucha popular llevan incluso en Mindanao, que era una de las grandes ciudades, a que el Ejército del Pueblo haga operaciones militares en la ciudad. Se acerca a que el Partido Popular se convierta en una lucha militarista. El error militarista pone en primer lugar las victorias militares sobre las políticas. Esto supuso una militarización del conflicto, dificultó la participación de las masas en esta revolución que necesariamente las masas tenían que protagonizar. Hubo contradicción entre desarrollar una lucha militar y que las masas sean el sostén. Se corrigió a posteriori, supuso retrocesos, pero la campaña de rectificación permitió identificar esos errores y resurgir con mayor fortaleza.

Finalmente, el Tercer Movimiento de Rectificación empezó en 2023. Los éxitos que cosechan hasta aproximadamente 2016 empiezan a sufrir grandes derrotas. Esto es principalmente porque, con la reelección de Duterte, lo que hizo fue reafirmarse en el control no solo de la violencia fascista desde el Estado, sino en el uso de mercenarios y paramilitares. Lo que hizo fue una ofensiva apoyada económica, política y militarmente por Estados Unidos, desplegando tropas y asistiendo al Estado Filipino para hacerlo un represor más eficiente.

Lo que pasó es que el Partido Comunista de Filipinas y toda su base de masas empezó a desarrollar lo que llaman conservadurismo.

Hemos cometido errores de conservadurismo, hemos perdido la iniciativa de organizar a las masas, de realizar ofensivas tácticas que convenzan del plano militar y político, y nos hemos concentrado en lo que llamaban las secciones preferidas y los barrios preferidos. Es decir, no hemos tenido presente que la revolución se tiene que extender. Nos hemos focalizado allí donde teníamos mejor trabajo de masas, teníamos mejores éxitos.

Extracto del documento del Movimiento de Rectificación.

El problema es que si tú solo tienes un reducido ámbito de actividad, si el Estado ejerce la violencia fascista de forma abierta, extermina a ese barrio y la revolución se ve severamente perjudicada. Han perdido la iniciativa, el ímpetu, han sido conservadores, han perdido esta extensión y han facilitado la represión.

Antes comentaba que el Ejército Popular es la lanza y el Frente Unido es el escudo. Si están organizados de forma extensiva, no pueden dar golpes quirúrgicos por parte del Estado y las masas no pueden ser reprimidas de forma concentrada. Eso es lo que significa que el Frente Unido es el escudo de la revolución: si están organizados de forma extensiva, no pueden dar golpes quirúrgicos por parte del Estado y las masas han de ser reprimidas de forma extensiva, lo que dificulta justamente la labor represiva.

Por ejemplo, el Estado aviva la lucha revolucionaria porque las masas trabajadoras necesitarán defenderse. Entonces esta perspectiva de que la ideología está viva se ve muy clara en las tres campañas de rectificación. Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario. Lo afirman así: sin investigación revolucionaria no puede haber teoría revolucionaria y, por tanto, no puede haber movimiento revolucionario. Esto es porque la teoría emerge de situaciones particulares, es una generalización de esas situaciones. Es imposible que nuestra situación sea exactamente la descrita en el pasado. Por mucho que tomemos como referencia la experiencia bolchevique, esa era una condición particular. Tenemos que investigar nuestra situación concreta para poder aplicar aquello que es general, y eso es lo que va a guiar el movimiento revolucionario. Lo tenemos que hacer con un análisis de clase, que es la esencia del marxismo.

Esta investigación social y el análisis de clase, lo que ellos denominan SICA (por sus siglas en inglés), se refiere justamente a esto. Esta es una de las bases ideológicas del Partido Comunista de Filipinas y una de las grandes lecciones que tenemos que aprender: la necesidad de la crítica y la autocrítica, de normalizarla, de hacerla el medio por el cual tratamos de mejorar colectivamente e individualmente en nuestra organización revolucionaria.

Aplicación del Marxismo-Leninismo-Maoísmo

Pasemos a la cuestión del marxismo-leninismo-maoísmo. El marxismo para todos los asistentes probablemente es bien conocido. El Marxismo-leninismo también. ¿Por qué añadirle una letra más? Aquí lo fundamental podemos condensarlo en tres principios ideológicos:

  1. La línea de masas: principio que condensa la concepción y métodos por los que el partido puede llevar a las masas trabajadoras a la toma y defensa del poder. Parte de la idea fundamental de que son las masas trabajadoras las que hacen la historia. Un partido comunista puede ser una herramienta de esa revolución, pero no puede sustituirlas. Una revolución necesariamente va a empoderar a las masas para que hagan historia. Se deriva la necesidad de unir a todo lo que pueda ser unido, constituir un Frente Unido de todas las clases y sectores que están objetivamente interesados en la revolución.

  1. El Frente Unido: es esta herramienta estratégica que es una alianza. Hay distintas clases y dentro de la clase trabajadora podemos encontrar capas que tienen diferentes posiciones hacia la burguesía. Hay sectores que pueden estar más cercanos, otros que son más vacilantes y otros que sí van a estar más cerca del campo del enemigo. Tenemos que ser hábiles a la hora de caracterizar estas capas y sectores, y no solo hablo de clases y capas, sino también sectores como pueden ser otras minorías oprimidas: mujeres, personas LGTB, minorías racializadas. Dependiendo del contexto, esto puede ser un factor muy relevante a la hora de constituir esta alianza estratégica.

  1. La revolución continua: para dar respuesta a cómo evitar la restauración capitalista. El socialismo no puede entenderse como una etapa en sí misma. Tiene que entenderse como un período transitorio de transformación revolucionaria desde el capitalismo al comunismo. No podemos conformarnos con haber tomado el poder político y haber aplicado algunas medidas de redistribución. La experiencia de la Unión Soviética y China nos muestra que eso no es suficiente. Mientras exista la burguesía en el mundo, la lucha entre burguesía y proletariado no puede entenderse de forma pacífica. Entenderla así significa claudicar ante una nueva administración con perspectiva burguesa que termine por restaurar el capitalismo.

Entonces la revolución continua sería el concepto clave que marca por qué hablamos de marxismo-leninismo-maoísmo. Y eso también lo aprendemos de la experiencia filipina.

Lecciones de dirección política.

Creo que la definición de la línea política que debe tener un partido marxista-leninista, tal y como la definen los camaradas filipinos, es muy clara. La cuestión de la línea política es la cuestión de liberar a las masas trabajadoras y construir el Frente Unido. La línea de un partido comunista tiene que dar respuesta a cómo liberar a las masas y cómo construir esta alianza estratégica por la revolución.

En el terreno de la agitación y propaganda (agitprop), que es muy relevante, creo que es importante no perder la perspectiva. No perder la perspectiva de que la agitprop es el ámbito de trabajo del Partido Comunista por el cual hace lucha ideológica en la sociedad, lucha por las concepciones del mundo. Cambiar la concepción del mundo requiere un trabajo perseverante, pero en muchas ocasiones puede ser el primer paso. A veces entendemos la política revolucionaria como algo que vendrá de la lucha espontánea. No. Si volvemos a cómo lo hicieron los bolcheviques, a la perspectiva de Marx, hablaban justamente de que la conciencia revolucionaria viene desde fuera, requiere un análisis científico, no emerge de forma espontánea. Lo que emerge de forma espontánea es enfrentarte a quien te pisa, pero cambiar radicalmente todo requiere una convicción que solo puede venir del análisis científico.

Entonces la agitprop es una tarea fundamental que tiene que emprenderse sistemática, perseverante y pacientemente, poniendo la política al mando. Pensando cada vez en los objetivos, en cómo esto sirve a la liberación de las masas, cómo sirve a construir el Frente Unido, y dentro del Frente Unido cómo sirve a construir el partido, que es el núcleo de este Frente Unido.

Además, creo que un aprendizaje muy significativo es que, en el trabajo de masas, aplican la consigna clásica pero la desmenuzan y la aplican sistemáticamente: agitar, organizar y movilizar. Agitar en el sentido de despertar a las masas, de tratar de hacerles ver que la opresión que sufren no tiene por qué ser así, que hay un camino de resistencia que pueden emprender. Organizar en tanto que queremos que esta conciencia embrionaria se constituya en un colectivo, en una fuerza colectiva, que pueda permitir plantar cara. Y movilizar en tanto que solo con tener conciencia o solo con participar en una estructura no es suficiente; hay que marchar a luchar. Esa primera forma de lucha puede ser principalmente pacífica, la base por la cual vas a poder dar cabida a las distintas formas de lucha.

Composición del Frente Unido Filipino

Podría ser interesante ver en concreto cómo se forma esta alianza estratégica en el caso particular de Filipinas. Estas son las organizaciones que forman parte del Frente Nacional Democrático: un conjunto de organizaciones revolucionarias de cada una de las clases, capas y sectores que forman el pueblo, es decir, que están interesados en la revolución. Son organizaciones clandestinas, ocultas al Estado, que unen a los revolucionarios de distintos sectores para participar en las luchas de amplias masas en distintas organizaciones, con el fin de llevar a la mayor amplitud y al mayor grado de combatividad estas luchas.

Aquí a la izquierda vemos el Partido Comunista y el Nuevo Ejército del Pueblo. Destacan también la juventud, trabajadores, campesinos, trabajadores autónomos, científicos, ingenieros, técnicos, sanitarios, hay una organización de profesores y otra de profesionales públicos. Esto serían, sobre todo, clases y sectores en un sentido más económico. También está la diáspora.

Luego hay naciones. Serían regiones indígenas y otras naciones como el Frente Moro de Liberación Nacional. Sería el Frente Unido. Si lo traducimos a España, podríamos tener organizaciones específicas de la presión nacional en Cataluña, en Euskal Herria.

También destacan la Organización Revolucionaria de Cristianos. Es decir, la persecución religiosa que sufren estos sectores les lleva a poder organizarlos específicamente de una perspectiva revolucionaria, de forma que hay organizaciones propias en el propio Frente Unido.

Me he dejado para el final la Organización Revolucionaria de Mujeres, que merece una mención explícita tanto de mujeres como de disidencias sexuales y de género. El Partido Comunista de Filipinas destaca en particular por su línea en la liberación social en el terreno del género y de la libertad sexual. Sobre todo en la cuestión de la homosexualidad, hace un par de décadas que identificaron que era una opresión que engendró una rebeldía, y esa rebeldía está completamente atravesada de la misma forma que la cuestión de la mujer. Está completamente atravesada por el interés del capitalismo y del feudalismo, y por lo tanto merecía una línea política, una organización específica y tenerla como parte del programa por el fin de toda explotación y opresión.

Además, desde hace 2014, desarrollan una línea política sobre la cuestión trans, por lo tanto son abiertamente LGBT inclusivas. Esto lleva a que, en particular, destaque en el Ejército Popular la capacidad de combate y la integración de las personas LGTB. Esto es en verdad un recorte de 2019 de una alegación de Duterte, el entonces presidente de Filipinas, básicamente insultando al NPA diciendo que el 40% de los rebeldes del Ejército del Pueblo eran gays. Yo lo he cogido como muestra de éxito notable, de orgullo, si me permitís.

De hecho, hay una entrevista al anterior secretario general del Partido Comunista de Filipinas que habla justamente del proselitismo de los revolucionarios y revolucionarias homosexuales. Han hecho una política activa de, no solo en la lucha de masas, sino de organizar e integrar en sus filas a las personas LGTB, hasta el punto de que las personas LGTB de alguna forma forman los comandos de élite del NPA. Hay un documental que está muy interesante, se llama Revolution Selfie, que tiene capítulos de diferentes movimientos revolucionarios. El de Filipinas se llama Red Battalion, el Batallón Rojo. Una persona va justamente al NPA y en una parte habla de esto, de la línea LGTB y de cómo se integra en el ejército.

Además, no había encontrado una representación de la línea a nivel trans, y lo que sí he encontrado es una mártir de la Revolución Reciente, que es una camarada trans. Entonces, simplemente para representar que la lucha revolucionaria es muy dura y tener presente que medio millón de personas en organizaciones revolucionarias supone un riesgo relevante para la vida, una reducción drástica de la esperanza de vida. Son personas que están luchando contra un Estado fascista por la emancipación nacional y social, con una perspectiva de acabar con la opresión y la explotación en todo el mundo, con una perspectiva enteramente internacionalista.

Métodos organizativos y centralismo democrático.

A nivel organizativo, creo que lo que más destaca es el énfasis que le dan a que el Partido Comunista tiene que tener un carácter de masas. Todo esto que hemos visto de cómo el partido es como el núcleo de la revolución, que dirige y tiene relación con distintas organizaciones revolucionarias, y que a su vez estas participan en luchas de amplias masas en distintas organizaciones, instituciones, ONGs, partidos, sindicatos… He llegado a escuchar que el Estado tiene importantes problemas porque los comunistas están en todos lados.

No solo en la revolución, no solo en las organizaciones rojas, es que también participan en organizaciones amarillas y de esa forma influyen en cómo las organizaciones, que no son tan consecuentes, trabajan, tratando de explotar esas contradicciones que puedan tener. Por poner un ejemplo, es como si el Partido Comunista que va a hacer la revolución en España tuviera el control de Comisiones Obreras, que lo ha convertido en un sindicato militante. Además, también participa en el SAT y CGT, que se han convertido en organizaciones revolucionarias que tienen que cooperar porque las cosas han empeorado también en general. Pero también participa en UGT, que continúa siendo amarilla como hoy, y lo que consigue participando en UGT es explotar estas contradicciones para que el gobierno de turno, que puede ser socialdemócrata pero aplicando una política muy represiva como Duterte, o puede ser abiertamente fascista, consiga que UGT de alguna forma no apoye completamente las medidas del gobierno.

También está metido en Solidaridad y en Juzapol de los policías para tratar de conseguir información, para tratar de limitar, por ejemplo, haciendo denuncias internas. Una forma muy eficaz de las organizaciones, que al final son esencialmente reaccionarias, de intervenir dentro es: supuestamente hay códigos de conducta, hay corrupción que no debería estar. Entonces, tener un rol activo, tratando de impedir que se cometan esas ilegalidades impunemente. Muchas veces la represión extrajudicial y la corrupción van muy de la mano; por eso te saltas la legalidad para una cosa y te la puedes saltar para otra. Todo eso, explotarlo.

Y eso no se puede hacer sin un partido comunista que esté embebido en las masas, y eso significa tener un carácter de masas. Lo que para nosotros en la Escuela Central de Cuadros, en la que asistió el Movimiento Revolucionario Filipino, fue un cambio de concepción drástico, fue la cuestión de que no podemos idealizar el Partido Comunista como una organización compuesta exclusivamente por cuadros. Eso hace que, cuando tengamos gente muy preparada, muy capaz, que tenga la línea correcta, ahí podremos hacerlo, podemos empezar a organizar la revolución. No. Eso justamente no es posible porque el Partido Comunista es el partido de los explotados, de los oprimidos. Eso hace que necesariamente va a haber un proceso por el cual alguien empieza a formarse, y eso también hace que en su base, constantemente, va a haber gente con voluntad, con disciplina, pero que no podemos imaginarlo como un partido perfecto. Nunca lo va a ser.

Esto lleva al siguiente aprendizaje organizativo: la cuestión de la línea organizativa de un partido del MLM es la cuestión del centralismo democrático, hasta aquí está claro, y su método es la construcción partidaria. Un Partido Comunista siempre está en construcción. ¿Por qué? Porque si no necesitáramos construir partido ya estaríamos haciendo la revolución. Siempre el reto está en desarrollarse para poder superar el obstáculo que tenemos en el momento actual. Y no nos equivoquemos, cuando se toma el poder los retos se vuelven aún más complicados. Siempre el partido está en desarrollo.

Eso significa que el método de aplicar el centralismo democrático no lo podemos entender como un modelo que funciona perfectamente, y conforme tengamos la organización centralista democrática perfecta tengamos el partido. Sino que constantemente el partido va a tener que estar construyéndose, va a intentar reclutar a los elementos más avanzados, más abnegados, más consecuentes de la clase y del pueblo. Eso es un clic, un cambio de perspectiva que te hace desechar esta posible idealización.

Conclusiones

Por recapitular, lecciones que extraemos en cuatro puntos:

  1. Aprender de las revoluciones pasadas y presentes: Aprender del pasado y de las revoluciones de hoy en día, en particular la filipina. También es destacable la experiencia india, pero la filipina destaca porque está en avance y está haciendo un trabajo internacional que actualmente es muy accesible a nivel por internet y en las conferencias teóricas que se realizan en Holanda o en otros puntos del mundo.

  1. Ideología como guía para la acción: Reafirmarnos en que la ideología es una guía para la acción, no se puede quedar en una Biblia, en un dogma. Tenemos que partir de la realidad para realmente poder tener acierto. Está viva. Tenemos que constantemente rectificar nuestros errores, reafirmarnos en nuestros aciertos, en nuestros principios.

  2. Línea política: Consiste en construir esta alianza estratégica de este Frente Unido y su propósito es liberar a las masas trabajadoras de la explotación y la opresión. El Partido Comunista es el núcleo de este Frente Unido y siempre está en construcción, como he intentado citar hace un momento.

  3. Tareas organizativas: Las tareas de organizar la revolución no son fáciles y la realidad lo confirma. Lo principal que podemos hacer para contribuir a esas luchas es organizar la revolución aquí en nuestro país, en nuestras condiciones. Ese es el mayor de los retos que tenemos, porque lo tenemos que hacer sobre todo apoyándonos en nuestros propios esfuerzos. Esto lo tenemos que hacer con un profundo sentido internacionalista, pero también con un profundo sentido de responsabilidad, porque está en nosotros acabar con el capitalismo, con su miseria, con su explotación, con su opresión en la faz de la tierra.

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