EEUU ha escalado en su agresión imperialista a Venezuela con bombardeos a objetivos militares y civiles, para terminar con el secuestro del presidente Nicolás Maduro.
Esta acción bélica supone un salto cualitativo en la política exterior de la superpotencia imperialista estadounidense. Ante el estancamiento económico e incremento de la rivalidad y competencia con otras potencias, EEUU vuelve a desplegar la vieja política de agresión directa para asegurar su dominio sobre Latinoamérica. El gabinete de gobierno de Trump y la prensa generalista celebran dicha agresión, desplegando toda su propaganda para justificar que la pérdida de independencia y la sumisión a Estados Unidos va a traer libertad al pueblo venezolano.
Nada más lejos de la realidad. Estados Unidos busca afianzar el control sobre América Latina y, Venezuela, por su riqueza en recursos petrolíferos, ha estado siempre en el punto de mira. Esta escalada militar sienta un precedente: ya no es suficiente con la presión económica, política y diplomática sino que, para apropiarse de la gestión de estos recursos, han pasado a la ofensiva militar abierta.
Ante esta situación, hay que exigir al Gobierno Venezolano que no capitule, que no negocie una huida que venda el país al imperialismo. El único que puede plantar cara para frenar esta injerencia es el pueblo venezolano, armado y formando una resistencia. Para ello, hay que presionar para que el Gobierno de Venezuela garantice la libertad política a los defensores del país y del pueblo, y ponga todos los medios a disposición de las masas trabajadoras para garantizar unas condiciones dignas para llevar a cabo la legítima autodefensa. Si el Gobierno de Venezuela se erige en justa resistencia contra la agresión imperialista, tendrá el apoyo de todos los pueblos del mundo.
Pero para barrer el imperialismo no es suficiente con la eterna resistencia. En el sistema capitalista mundial, las tensiones interimperialistas son inevitables, igual de inevitables que la escalada de éstas acaben en guerras por el control de las naciones y sus recursos. Para desterrar la explotación y opresión de los pueblos al estercolero de la historia, para acabar con este sistema que nos condena a la guerra y a la miseria, es necesario organizar la Revolución. Es decir, organizar la Guerra Popular para alcanzar una verdadera paz.
¡Alcemos la bandera del internacionalismo proletario! ¡Llamamos a todas las organizaciones comunistas y antiimperialistas, al conjunto de las organizaciones de la clase obrera y del pueblo, a la movilización en defensa de la integridad y soberanía de Venezuela contra la agresión imperialista!
