Contra la injerencia imperialista sobre venezuela y en denuncia de la realidad de clase del chavismo

Con cada proceso electoral en Venezuela los portavoces gubernamentales del imperialismo y sus medios de comunicación gritan “¡fraude!”. El mismo proceso electoral que con datos no tan distintos, en caso de haber ganado la oposición, hubieran considerado completamente legítimo. Y no se trata, por supuesto, de que el proceso haya sido garantista desde el punto de vista de la democracia burguesa. Han existido profundas irregularidades, desde la dificultad de voto de los casi ocho millones de personas que han tenido que migrar fuera del país hasta los vetos puestos a los candidatos de la oposición para poder presentarse. Es más, el Gobierno venezolano es reaccionario en tanto que es una fuerza contraria a la verdadera revolución en Venezuela y que reprime duramente al pueblo que protesta legítimamente, aunque estas protestas democráticas sean instrumentalizadas por el imperialismo y sus aliados de la oposición venezolana.

Pero la contundencia al definir qué es el Gobierno chavista no puede convertir ni a un solo revolucionario o activista en palmero del imperialismo, reproduciendo y compartiendo sus discursos hipócritas manchados de sangre. ¿De verdad alguien puede pensar, después de más de un siglo de dominación imperialista, que a ellos les importa la democracia? Cabe no olvidar que quienes hablan de “libertad” y “democracia” para Venezuela son los mismos que financian el aplastamiento del pueblo palestino, quienes han iniciado una infinidad de guerras para expoliar a las naciones dominadas del mundo, quienes han derrocado a tantos gobiernos mediante las armas para establecer dictaduras afines. ¿Y son estos quienes dan lecciones de democracia y libertad? De entre todos los países imperialistas, la superpotencia de los EEUU destaca por su posición como la más criminal. No ha habido en la historia de la humanidad mayor opresor de pueblos que los EEUU. Los mismos que mantienen a tantos gobiernos abiertamente autocráticos y fascistas en el mundo, de los cuáles podríamos publicar un listado casi interminable.

El proceso conocido como “revolución bolivariana” fue el intento de la burguesía nacional venezolana de llevar a cabo la liberación nacional con el apoyo de la intelectualidad y buena parte de las clases populares. Lo que no tienen en cuenta la burguesía nacional ni los seguidores de la patraña ideológica llamada “Socialismo del s. XXI” es que en la era del imperialismo, la burguesía nacional no puede dirigir las revoluciones de liberación nacional hasta la verdadera emancipación del país. Esta es una constatación histórica. Por su condición de clase es progresista en tanto desea la liberación nacional, pero reaccionaria en cuanto toma el poder porque vive y crece mediante la explotación del proletariado. Por tanto, jamás desata el poder creador de las masas con el objetivo de transformar el país en la producción, cultura y política. Eso lleva a que, una vez toman el poder, pasen de inmediato a una posición defensiva escudándose tras el Estado, que cada vez se agranda más. En el terreno productivo, el Estado bajo la dirección de la burguesía nacional se extiende mediante expropiaciones a la burguesía compradora, e integrando el débil aparato productivo de la burguesía nacional. Vimos cómo, en Venezuela, el ejército en general y buena parte de la burguesía nacional se convirtieron en burguesía burocrática, utilizando el Estado semicolonial para la defensa de sus propios intereses de clase, a costa del progreso y la liberación nacional, mientras que otra parte de la burguesía nacional fue expulsada del proyecto chavista. Fruto de este proceso comienza un declive en el cual los intelectuales y buena parte de las clases populares también lo abandonan. A continuación, ofreceremos desde el Órgano de Comunicación Revolución un análisis más profundo con el objetivo de resolver las dudas a todas las personas progresistas interesadas en la naturaleza de la llamada “revolución bolivariana”.

Por el contrario, la liberación nacional fruto de las revoluciones comunistas son dirigidas por el proletariado, junto al campesinado en aquellos países semifeudales, y en alianza con el resto de clases y sectores progresistas. El inicio de la revolución supone a su vez el inicio de la transformación socialista de las zonas en las que las fuerzas progresistas van tomando el control en el transcurso de la guerra popular prolongada. Una vez tomado el poder, todas las fuerzas progresistas desatan sus esfuerzos en el desarrollo del país con el objetivo de romper toda dependencia con el imperialismo. Es solo así como los pueblos dominados por la bota del imperialismo pueden liberarse.

Denunciar y estudiar la naturaleza reaccionaria del Gobierno del chavismo es una obligación, pero señalar la hipocresía y el verdadero carácter del imperialismo lo es todavía más. El Gobierno de Maduro representa a la burguesía burocrática a la defensiva, mientras que la oligarquía financiera, con EEUU a la cabeza, es el principal enemigo de los pueblos del mundo. Estudiemos la revolución, critiquemos a todos los revisionistas que llevan a los pueblos por caminos sin salida, pero no nos convirtamos en el camino en voceros del imperialismo.

¡Fuera la injerencia imperialista en Venezuela!

¡Basta de parches al capitalismo y al imperialismo!

¡Por la independencia y la revolución en Venezuela!

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