Presentamos la V Postura Congresual del Partido Revolucionario de las y los Trabajadores sobre el papel estratégico de los Movimientos Urbanos Populares.
Puedes leer el documento congresual íntegro en el siguiente enlace:
PRT-Postura-Congresual_Movimientos-Urbanos-Populares
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PRT-Postura-Congressual_Moviments-Urbans-Populars
El capitalismo oprime a amplias capas populares y las empuja a luchar por distintas causas. En las ciudades, estas luchas interactúan entre sí y confluyen en lo que llamamos Movimientos Urbanos Populares. Estos, junto con el Movimiento Obrero, constituyen las fuerzas fundamentales con las que contamos en España para construir el Frente Unido.
Los Movimientos Urbanos Populares surgen a raíz de la concentración de capital: grandes capas del campesinado, artesanos y de la pequeña burguesía pasan a formar parte del proletariado, que se agrupa y da lugar a las ciudades modernas. Esto hace que se masifiquen los circuitos de producción y consumo, lo que acelera la especulación sobre el precio de la vivienda y otros medios de vida. El Estado se perfecciona como aparato burocrático y militar, y esto acentúa la opresión capitalista en todos los ámbitos de la vida cotidiana, incluido el de la familia.
Esto ocurre en un contexto interclasista: el fortalecimiento del Estado burgués y su intromisión en el movimiento obrero ha dado lugar a la aristocracia obrera, bastión de la socialdemocracia y, a su vez, la pequeña burguesía que engendra y proletariza por olas el capitalismo propone sus propios proyectos políticos. Muchas de estas tendencias pequeñoburguesas fueron desacreditadas ya por Marx y Lenin en las polémicas contra el populismo radical, el economicismo y el trotskismo, demostrando que el proletariado es la única clase capaz de luchar por los intereses generales del pueblo. Pero para lograr este liderazgo político del proletariado es necesario aplicar la línea de masas, de donde deriva el principio de ganar a la izquierda, arrastrar al centro, neutralizar a la derecha y golpear al enemigo. Esto es priorizar la relación con los sectores más decididos a luchar (la izquierda), para, para, junto con ellos, arrastrar a la mayoría de intermedios a luchar (arrastrar al centro), y gestionar adecuadamente la relación con el sector más dubitativo del pueblo (neutralizarles para que no caigan en manos de la reacción). Así podemos unir al pueblo para golpear al enemigo burgués.
Los Movimientos Urbanos Populares son una reserva directa para la revolución y tienen un gran peso estratégico en el desarrollo de la Guerra Popular, que en España, siendo una potencia imperialista, pasará por un período de acumulación de fuerzas comparativamente superior al que se requiere en un país dominado. Muchas de las acciones políticas que ahora mismo se llevan a cabo en los MUP, como pueden ser las ocupaciones o las campañas de autodefensa feminista, cambiarán de naturaleza en la fase de revolución y construcción socialista. Mientras que en el estadio actual el impacto que tienen este tipo de acciones es bajo y se usan para ejercer presión, en la fase revolucionaria pasan a ser un ejercicio de poder. Estos movimientos son una escuela de lucha en la que también se deben formar y curtir los cuadros revolucionarios.
El capitalismo tiende a engrosar cada vez más las filas de la clase obrera y a extender la opresión imperialista a todas las capas no proletarias del pueblo, asimilando sus condiciones de vida a las de la clase obrera. Esto nos obliga, por otra parte, a gestionar multitud de contradicciones que surgen en el seno del pueblo. Debido a la gran influencia pequeñoburguesa en los Movimientos Urbanos Populares, estos tienden a cometer el error de tomar la opresión específica a la que hacen frente como el elemento central del sistema capitalista. Además de esto, el reformismo pequeñoburgués utiliza los movimientos populares para escalar en las instituciones, mientras que la aristocracia obrera funda organizaciones corporativistas que justifican el reformismo como un mal menor, y la agenda burguesa limita las reivindicaciones a la cuestión de la representación o la igualdad formal.
Aunque los MUPs no cuentan con la masividad sistemática y regular que sí tiene el Movimiento Obrero, presentan la ventaja de que suelen estar menos burocratizados que los sindicatos. Los activistas en los MUP tienden a formar organizaciones permanentes con un reducido grupo de afiliados debido a su carácter voluntario. Entre los avanzados, su perspectiva pequeñoburguesa les lleva a establecer cortapisas ideológicos que obstaculizan la participación de la clase trabajadora, y este aislamiento alimenta desviaciones pequeñoburguesas radicales: titubeo entre voluntarismo y desmoralización, entre el culto a la espontaneidad de las masas y la desconfianza en ellas, entre las luchas de resistencia más básicas y el rechazo a la lucha por reformas por principio, entre la organización burocrática y el asamblearismo antiautoritario…
Los movimientos populares por el salario indirecto, como el de la vivienda o el de la defensa de los servicios públicos, tienen una gran importancia en España. Esto responde a la composición de clase del país, que cuenta con unas capas acomodadas más bien exiguas fruto de su relativa debilidad económica en comparación con otros países imperialistas. Los trabajadores, junto a amplias capas del pueblo, se han organizado en defensa de los servicios públicos y contra la ola de desahucios de la crisis de 2008. Actualmente, el problema de la vivienda es especialmente acusado, ya que la construcción y el mercado inmobiliario es una importante fuente de beneficios para oligarquía financiera española, lo que ha desembocado en una situación de crisis permanente en el sector de la vivienda que el Estado no ha sido capaz de gestionar sin asfixiar de una forma insostenible a amplias capas trabajadoras. En cuanto a movimientos urbanos populares de carácter político, en España tienen mucho músculo las reivindicaciones feministas-LGTBI y por la autodeterminación nacional, y, ocasionalmente, antirrepresivas, estudiantiles, y ecologistas.
Los MUPs en nuestro país han pasado por varias etapas en las últimas décadas. A partir de los últimos años de la transición los movimientos empezaron a aprovechar los nuevos recovecos legales para montar los primeros frentes amplios estudiantiles, vecinales (contra las reubarnizaciones y por los servicios públicos), feministas (por los derechos al divorcio y al aborto) y LGTBI (abolición de la ley de vagos y maleantes, despenalización y despatologización de la homosexualidad). En la década de los 80 se organizaron grandes movilizaciones contra la entrada de España en la OTAN y, en los 2000, contra su participación en la guerra de Irak. A raíz de la crisis de 2008 y el estallido de la burbuja inmobiliaria nacieron las PAHs y el movimiento anti desahucios. Esta fue la época de los recortes en los principales sectores públicos, el endeudamiento con la UE, el rescate a los bancos y la creación de la SAREB. Todo esto cimentó el 15M: protestas de carácter masivo contra los políticos y el sistema capitalista. Este movimiento tan amplio y popular finalmente estuvo liderado por sectores pequeñoburgueses, en aquel entonces radicales, cuyo discurso se articulaba desde el reformismo. El reformismo participa en los movimientos de masas con la intención de restaurar en los activistas la fe en el Estado y las instituciones, rebajando la combatividad. Años después, con parte del movimiento institucionalizado y con un sillón en la Moncloa, los movimientos urbanos populares se reagruparon y se radicalizaron. Este periodo fue testigo de las huelgas feministas de 2018 y la revitalización del movimiento por la vivienda, que nos dejan en el momento actual.
Nuestras tareas como comunistas en los MUPs son la formación de dirigentes revolucionarios, la consecución de las reivindicaciones de las masas hasta sus últimas consecuencias, la resolución de las contradicciones en el seno del pueblo y la aplicación de tácticas de frente unido para acercar los movimientos urbanos populares al movimiento obrero.
¡Os animamos a leer la Postura Congresual al completo para profundizar en el papel estratégico de los MUPs, su caracterización, y nuestras tareas como comunistas!
Presentamos la V Postura Congresual del Partido Revolucionario de las y los Trabajadores sobre el papel estratégico de los Movimientos Urbanos Populares.
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